Opciones de tratamiento en la enfermedad renal avanzada

Opciones de tratamiento en la enfermedad renal avanzada

PUNTOS CLAVE

  • Cuando los riñones fallan mucho, existen varias opciones de tratamiento.
  • Las principales son la hemodiálisis, la diálisis peritoneal y el trasplante.
  • También existe el cuidado conservador, centrado en la comodidad y la calidad de vida.
  • Conocer las opciones con tiempo permite decidir de forma informada y sin prisa.
  • La mejor opción depende de su salud, su vida y sus valores personales.

Conocer sus opciones con anticipación, antes de una urgencia, le permite decidir con calma y preparación.

Cuando la enfermedad renal avanza y los riñones pierden gran parte de su función, llega un momento en que el cuerpo ya no puede eliminar por sí solo los desechos y el exceso de líquido. En ese punto, se necesita algún tratamiento que ayude a suplir esa función o que se centre en el bienestar. La buena noticia es que existen varias opciones.

Enfrentar esta etapa puede generar miedo e incertidumbre, sobre todo cuando no se conocen las alternativas. Sin embargo, informarse con tiempo cambia por completo la experiencia, porque permite decidir con calma, prepararse y elegir el camino que mejor se adapte a su vida y a sus deseos.

En este artículo le presentamos, de forma clara y sin prisa, las principales opciones cuando los riñones fallan, para que conozca en qué consiste cada una. No se trata de decidir ahora, sino de empezar a entender, junto a su equipo de salud, los caminos posibles.

¿Por qué llega el momento de elegir un tratamiento?

A medida que la enfermedad renal avanza hacia sus etapas más avanzadas, los riñones filtran cada vez menos. Llega un punto en que ya no logran eliminar suficientes desechos ni el exceso de líquido, y el cuerpo empieza a resentirlo.

En esa situación, se necesita un tratamiento que ayude a hacer parte del trabajo de los riñones, o bien un enfoque centrado en la comodidad y la calidad de vida. A este conjunto de opciones se le suele llamar tratamiento de reemplazo renal, aunque no siempre implica una máquina.

La decisión no suele tomarse de un día para otro. Idealmente, el equipo de salud conversa con la persona con anticipación, cuando todavía hay tiempo para conocer las opciones, prepararse y elegir sin la presión de una urgencia.

Por eso es tan valioso empezar a informarse antes de llegar a ese punto. Conocer los caminos posibles con calma permite tomar una decisión meditada, acorde con su vida y sus valores.

Comprender por qué llega este momento ayuda a enfrentarlo con menos miedo y más preparación.

La hemodiálisis

La hemodiálisis es uno de los tratamientos más conocidos. En ella, la sangre se limpia pasándola por una máquina con un filtro especial que hace parte del trabajo de los riñones, eliminando desechos y exceso de líquido, para luego devolverla al cuerpo.

Suele realizarse varias veces por semana, en sesiones de algunas horas, generalmente en un centro especializado, aunque en algunos lugares también puede hacerse en casa. Requiere un acceso a la sangre, que se prepara con anticipación.

Durante las sesiones, la persona permanece conectada a la máquina, y muchas aprovechan ese tiempo para descansar, leer o conversar. El equipo de salud vigila el procedimiento para que sea seguro.

La hemodiálisis implica una rutina y ciertos cuidados, como la alimentación y el manejo de líquidos, pero permite a muchas personas mantener una vida activa durante años.

Conocer en qué consiste ayuda a valorar si es una opción adecuada para su situación, algo que decidirá junto a su médico.

Muchas personas temen la hemodiálisis antes de empezarla y luego descubren que se adaptan mejor de lo que pensaban. Conocer de antemano cómo es una sesión ayuda a reducir ese miedo inicial.

El equipo del centro de diálisis acompaña de cerca en las primeras sesiones, resolviendo dudas y ajustando el tratamiento. No se está solo en ese proceso de adaptación.

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La diálisis peritoneal

La diálisis peritoneal es otra forma de diálisis, que utiliza una membrana natural del propio abdomen, llamada peritoneo, como filtro. A través de un pequeño tubo, se introduce un líquido especial en el abdomen que absorbe los desechos y luego se drena.

Una de sus ventajas es que muchas veces se realiza en casa, e incluso durante la noche mientras la persona duerme, con ayuda de una máquina. Esto ofrece más flexibilidad y autonomía a quienes la eligen.

Requiere aprender a realizar el procedimiento con buena higiene, para evitar infecciones, y contar con un espacio adecuado en casa. El equipo de salud enseña y acompaña en este aprendizaje.

Como toda opción, tiene ventajas y consideraciones, y no es adecuada para todas las personas. Su médico valorará si es apropiada según su salud, su situación y sus preferencias.

Conocer esta alternativa amplía el panorama de opciones y ayuda a encontrar la que mejor encaje con su vida.

El trasplante y el cuidado conservador

El trasplante de riñón consiste en recibir un riñón sano de otra persona, que pasa a realizar la función que los riñones propios ya no pueden. Para muchas personas es la opción que ofrece la mejor calidad de vida, aunque requiere una evaluación, una cirugía y un tratamiento posterior.

No todas las personas son candidatas a trasplante, y la evaluación determina si es una opción segura en cada caso. Cuando lo es, puede realizarse a partir de un donante vivo o fallecido, según la situación.

Existe también el cuidado conservador, una opción válida y respetable centrada en la comodidad, el alivio de los síntomas y la calidad de vida, sin recurrir a la diálisis. Se elige en ciertas situaciones, valorando los deseos de la persona.

El cuidado conservador no significa abandonar a la persona, sino acompañarla con un enfoque de bienestar, controlando los síntomas y apoyando a ella y a su familia. Es una decisión personal que merece respeto.

Conocer todas estas opciones, incluido el cuidado conservador, permite una elección verdaderamente informada.

Cada una de estas opciones tiene su lugar según la situación de la persona, y ninguna es mejor en abstracto. Lo que importa es cuál se ajusta a su salud, su vida y sus deseos.

Por eso conviene conversar sobre todas ellas con el equipo de salud, sin descartar ninguna de antemano. Tener el panorama completo es lo que hace posible decidir con libertad.

¿Cómo se elige la mejor opción?

No existe una única opción mejor para todos. La más adecuada depende de muchos factores, como el estado de salud general de la persona, sus otras condiciones, su edad, su situación de vida y, muy especialmente, sus valores y preferencias.

Por eso la decisión se toma en conjunto con el equipo de salud, que explica las opciones, sus ventajas y sus consideraciones, y ayuda a valorar cuál encaja mejor con la vida y los deseos de cada persona.

Es importante que usted participe activamente, haga preguntas y exprese lo que es importante para usted, como mantener cierta independencia, poder trabajar, estar en casa o priorizar la comodidad. Todo eso cuenta en la decisión.

También conviene involucrar a la familia, que suele acompañar en el proceso y en los cuidados. Conversar con ellos ayuda a decidir y a prepararse juntos.

La mejor decisión es la que se toma informado, con calma y de acuerdo con lo que usted valora en su vida.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Empiece a informarse con tiempo, sin esperar a una urgencia. Pregunte a su médico sobre las opciones que podrían corresponderle según su situación, aunque todavía falte para necesitarlas.

Haga todas las preguntas que tenga y pida que le expliquen cada opción con claridad. Entender en qué consiste cada camino es la base para una decisión informada y tranquila.

Reflexione sobre lo que es importante para usted en esta etapa de su vida, como su independencia, su tiempo, su comodidad o sus actividades. Esos valores son parte fundamental de la decisión.

Converse con su familia sobre estos temas. Compartir sus pensamientos y escuchar los de ellos ayuda a decidir y a prepararse en conjunto para lo que venga.

Y recuerde que decidir con anticipación no adelanta los problemas, sino que le da el poder de elegir con calma. Estar informado es estar preparado.

Y si en algún momento las opciones cambian o surgen nuevas dudas, retome la conversación con su equipo. Estas decisiones pueden revisarse, y siempre está a tiempo de preguntar y ajustar el rumbo.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Pregunte a su médico qué opciones podrían corresponderle según su situación.
  • Anote sus dudas sobre cada opción y llévelas a su próxima consulta.
  • Reflexione sobre qué es importante para usted: independencia, comodidad, actividades.
  • Converse con su familia sobre estas opciones para prepararse en conjunto.

Recuerde: conocer sus opciones con tiempo le da el poder de decidir con calma y de acuerdo con su vida.

Referencias

  • Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
  • Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
  • MedlinePlus. (2024). Insuficiencia renal y sus tratamientos. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  • National Kidney Foundation. (2023). Choosing a treatment for kidney failure. National Kidney Foundation.
  • Organización Panamericana de la Salud. (2023). Atención de la enfermedad renal crónica. OPS/OMS.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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