Política de Cuidados en El Salvador: lo que su familia necesita saber

poltica cuidado

PUNTOS CLAVE

  • El Estado salvadoreño tiene una política vigente que reconoce el cuidado de personas dependientes como un derecho humano universal, no solo como una obligación de la familia.
  • Esta política beneficia directamente a niños y adolescentes de 8 a 18 años, personas con discapacidad, adultas mayores en situación de dependencia y a quienes las cuidan.
  • El trabajo de cuidados (limpiar, cocinar, acompañar, llevar al médico) tiene un valor económico y social real que la política busca reconocer, remunerar y distribuir de forma más justa.
  • Las mujeres salvadoreñas cargan con la mayor parte de este trabajo sin pago ni reconocimiento: esta política propone cambiar esa realidad distribuyendo responsabilidades entre Estado, empresas, comunidades y hombres.
  • Existen servicios de cuidado como centros de día, residencias y atención a domicilio que su familia puede consultar y a los que tiene derecho a acceder.
  • Si usted cuida a un familiar de forma permanente, también tiene derechos: esta política contempla su bienestar físico y emocional como parte de la solución.

¿Cuántas horas al día dedica alguien en su hogar a cuidar a un familiar? Ya sea acompañar a un abuelo al médico, ayudar a un hijo con discapacidad en sus actividades diarias o atender a un enfermo crónico, estas tareas tienen un peso enorme sobre las familias salvadoreñas. Y en la gran mayoría de los hogares, ese peso recae casi exclusivamente en las mujeres, muchas veces sin apoyo, sin remuneración y sin descanso.

Lo que quizás no sabe es que desde 2022 El Salvador cuenta con una herramienta de política pública que busca transformar esta realidad: la Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados 2022-2030. Esta política reconoce que cuidar a quienes más lo necesitan no es un asunto privado ni exclusivamente femenino: es una responsabilidad de toda la sociedad, incluyendo al Estado, a las empresas, a las comunidades y a los hombres por igual.

En este artículo le explicamos qué es esta política, a quién beneficia, qué derechos le reconoce, qué puede exigir usted como ciudadano o cuidador, y qué pasos concretos puede dar desde hoy para que su familia aproveche lo que esta política ofrece.

¿Qué es la Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados y por qué nació?

Todos los seres humanos, en algún momento de sus vidas, necesitamos cuidados. Los recién nacidos los necesitan para sobrevivir. Los niños y adolescentes los requieren para desarrollarse con plenitud. Las personas con discapacidad los necesitan para participar con dignidad en la sociedad. Y los adultos mayores, a medida que envejecen, dependen de ellos para mantener su calidad de vida.

Sin embargo, durante décadas estas responsabilidades han descansado de forma desproporcionada sobre los hombros de las mujeres. Según datos recogidos por la política, 7 de cada 10 mujeres con hijos o hijas menores de 12 años están fuera del mercado laboral, precisamente porque ese trabajo invisible de cuidar a la familia les consume el tiempo que necesitarían para formarse o trabajar de forma remunerada. Y mientras tanto, la mayoría de hombres se mantienen ajenos no solo al cuidado de otros, sino incluso al cuidado de sí mismos.

La Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados 2022-2030 nace para enfrentar esta injusticia. Su objetivo central es garantizar que todas las personas en El Salvador puedan recibir y brindar cuidados en condiciones de calidad, igualdad y sin discriminación. Para lograrlo, propone que el Estado, las empresas, las comunidades, las familias y los hombres compartan activamente esta responsabilidad en lugar de delegarla en silencio sobre las mujeres. Esta política no es una declaración de buenas intenciones: tiene componentes, líneas estratégicas y presupuesto asignado para hacerse realidad de 2022 a 2030.

¿A quién beneficia esta política? Las personas que están en el centro

La política tiene dos grupos principales de beneficiarios: las personas que necesitan cuidados y las personas que cuidan.

En el primer grupo se incluyen los niños, niñas y adolescentes de 8 a 18 años que se encuentran en situación de dependencia o vulnerabilidad, con especial atención a quienes tienen alguna discapacidad. También están contempladas las personas adultas de cualquier edad con discapacidad funcional que requieren apoyo para realizar actividades cotidianas, y las personas adultas mayores de 60 años que han perdido, total o parcialmente, la capacidad de valerse por sí mismas.

Pero hay un grupo que con frecuencia se olvida en estos debates: las personas cuidadoras. Madres, hijas, abuelas, hermanas y también hombres que dedican horas incontables de su vida a atender a un familiar dependiente, muchas veces abandonando su propio empleo, su salud y sus proyectos personales. Esta política los reconoce como sujetos de derechos, no solo como medios para atender a otros.

En El Salvador hay 6.3 millones de personas y de ellas un 25% son niños y niñas menores de 14 años, mientras que más de 800,000 son adultos mayores de 60. A eso se suman alrededor de 410,000 personas con algún tipo de discapacidad. Todas ellas, y sus familias, son destinatarias directas de esta política.

Video relacionado:

Los cuatro pilares de la política: qué va a hacer el Estado concreto por su familia

La política se organiza en cuatro componentes que funcionan de forma interconectada. Entenderlos le permite saber qué puede exigir y qué servicios deben estar disponibles para usted.

El primer componente trata sobre la provisión de servicios de cuidado. Esto significa que el Estado se compromete a ampliar y mejorar centros de atención especializados para adultos mayores, personas con discapacidad y adolescentes que requieren apoyo. Incluye residencias de largo plazo para adultos mayores que ya no pueden vivir solos, centros de día donde pueden recibir atención sin necesidad de internarse, servicios de atención a domicilio y sistemas de teleasistencia que les permitan vivir con mayor autonomía. También contempla la formación certificada de quienes trabajan en estos centros para garantizar que la atención sea de calidad y con dignidad.

El segundo componente es el marco normativo. Esto implica revisar y actualizar las leyes, reglamentos y prestaciones laborales relacionadas con el cuidado. Por ejemplo, analizar la extensión de las licencias de maternidad y paternidad, garantizar que las personas no pierdan su empleo por asumir responsabilidades de cuidado, y establecer mecanismos legales que reconozcan el cuidado como un derecho exigible ante el Estado.

El tercer componente se centra en cuidar a quienes cuidan. Reconoce que una persona cuidadora que no recibe apoyo termina agotada física y emocionalmente, lo que afecta tanto su bienestar como la calidad del cuidado que brinda. Por eso se plantea crear redes de salud mental y emocional para cuidadores, grupos de autocuidado, y estrategias para prevenir el desgaste conocido como síndrome del cuidador o síndrome del quemado.

El cuarto componente es la gestión del conocimiento y la comunicación. Busca generar estadísticas actualizadas sobre quiénes necesitan cuidados y qué servicios existen, así como desarrollar campañas de información para que la población conozca sus derechos y los servicios disponibles. Que usted esté leyendo este artículo es, en sí mismo, parte del cambio que esta política persigue.

El trabajo invisible que mueve a la sociedad: entender el valor real del cuidado

Una de las ideas más importantes de esta política es que el trabajo de cuidado tiene valor económico y social real, aunque la mayoría del tiempo no se pague ni se reconozca. Preparar alimentos, limpiar la casa, llevar a un hijo al médico, bañar a un adulto mayor, administrar medicamentos, acompañar en terapias de rehabilitación: todo eso es trabajo en el sentido más estricto del término, y requiere conocimientos, tiempo, esfuerzo físico y carga emocional.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este tipo de actividades cumple con todos los criterios para ser considerado trabajo productivo. Y sin él, la economía formal no podría funcionar: ninguna empresa tendría trabajadores listos para producir si alguien, en algún hogar, no hubiera cuidado de ellos desde pequeños, no los hubiera alimentado cada día y no estuviera cuidando de sus hijos mientras trabajan.

En El Salvador, como en toda América Latina, este trabajo recae de manera masiva sobre las mujeres. Según datos de la CEPAL que cita la política, alrededor de un 60% de las mujeres en hogares con niños menores de 15 años declara no participar en el mercado laboral por atender responsabilidades familiares. Eso no significa que no estén trabajando: significa que su trabajo no está siendo remunerado ni contabilizado en las estadísticas económicas del país.

Cambiar esta realidad es parte del propósito de la política. No se trata de un asunto exclusivamente feminista: se trata de construir una sociedad más justa y eficiente, donde el bienestar de las personas dependientes no dependa del sacrificio invisible de sus cuidadoras.

Lo que usted puede hacer desde hoy para ejercer sus derechos

Conocer la política es solo el primer paso. El siguiente es saber cómo navegar el sistema para que usted y su familia accedan a los servicios y apoyos que les corresponden.

Si usted cuida a un adulto mayor en situación de dependencia, puede consultar en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social ISSS y en las Unidades de Salud del MINSAL qué servicios de apoyo existen en su municipio. Algunos municipios cuentan con clubes de adulto mayor o atención domiciliar que pueden aliviar significativamente la carga del cuidado cotidiano.

Si su familiar tiene alguna discapacidad, el Consejo Nacional para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONAIPD) y el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI) son las instancias principales de apoyo. Tienen programas de terapia, asistencia y acompañamiento que pueden marcar una diferencia enorme en la calidad de vida de la persona que cuida y en la suya propia como cuidador.

Si usted trabaja y teme que sus responsabilidades de cuidado afecten su empleo o viceversa, debe saber que la legislación salvadoreña, a través del Código de Trabajo y leyes complementarias, le protege. El Ministerio de Trabajo y Previsión Social (MTPS) puede orientarle sobre sus derechos laborales vinculados al cuidado familiar.

Y si usted mismo es cuidador de tiempo completo y siente que su salud física o emocional está siendo afectada, recuerde que también tiene derecho al autocuidado. Busque los servicios de salud mental disponibles en su unidad de salud más cercana y comparta con su médico que ejerce labores de cuidado de forma permanente. Su bienestar importa tanto como el de quien cuida.

¿Cómo saber si esta política está funcionando? Lo que puede exigir como ciudadano

Una política pública vale lo que sus resultados concretos. Esta política define indicadores medibles para evaluar su avance: cuántas mujeres se incorporan al mercado laboral gracias a que el Estado asume más responsabilidad en los cuidados, cuántos centros de atención se amplían o crean, cuántas personas cuidadoras reciben formación certificada y cuántas horas promedio dedican las mujeres al trabajo de cuidados no remunerado en relación con los hombres.

Como ciudadano, usted tiene derecho a informarse sobre el avance de estas metas. Puede consultar los informes de seguimiento que deben publicar las instituciones responsables, entre ellas el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), que tiene el mandato legal de promover esta corresponsabilidad. También puede exigir a su alcaldía que informe qué servicios de cuidado existen o están planeados para su municipio, dado que los gobiernos locales son actores clave en la implementación de la política.

En definitiva, esta política es un compromiso del Estado con usted, su familia y especialmente con quienes cuidan en silencio cada día. Conocerla es el primer paso para exigir que se cumpla.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Consulte en la Unidad de Salud más cercana o en la alcaldía de su municipio qué servicios de cuidado (centros de día, atención domiciliar, apoyo para adultos mayores) están disponibles en su comunidad.
  • Si cuida a un familiar con discapacidad, comuníquese con el CONAIPD o con el ISRI para conocer los programas de terapia, asistencia y acompañamiento a los que tiene acceso.
  • Si su carga de cuidados está afectando su salud emocional, consulte con un profesional de salud y mencione que ejerce labores de cuidado de manera permanente. Usted también necesita y merece apoyo.
  • Hable con los hombres de su hogar sobre la distribución del trabajo de cuidados. Un reparto más equitativo mejora el bienestar de toda la familia, no solo el de la mujer.
  • Comparta esta información con otras familias de su comunidad, especialmente con quienes cuidan a adultos mayores o personas con discapacidad. Informarse juntos es el primer paso para exigir servicios de calidad.

Recuerde: conocer sus derechos es el primer paso para ejercerlos. Empiece hoy. Descarga la Política Nacional de Corresponsabilidad de los cuidados 2022 – 2030

Referencias

  • Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y ONU Mujeres. (2021). Hacia la construcción de sistemas integrales de cuidados en América Latina y el Caribe: elementos para su implementación. CEPAL.
  • El Salvador, Gobierno de El Salvador (GOES). (2022). Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados 2022-2030. Comisionada Presidencial para Operaciones y Gabinete de Gobierno / ISDEMU.
  • Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). (2021). Plan Nacional de Igualdad 2021-2025. ISDEMU.
  • Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2018). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado: para un futuro del trabajo decente. OIT.
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2021). Cuidados y salud: el rol de los sistemas de cuidado en la protección de la salud familiar. OPS/OMS.
  • Pautassi, L. (2019). El cuidado como derecho. Un camino virtuoso, un desafío impostergable. Revista de la CEPAL, 128, 49-65.

3 comentarios en “Política de Cuidados en El Salvador: lo que su familia necesita saber”

  1. Jorge Raúl Hernández Castillo

    Hacemos personas mayores que padecemos de alguna enfermedad cómo hipertensión, diabetes, cáncer, otras. Nuestros hijos en algunos casos sólo van a dejar a su familiar el día de los exámenes o consulta, sin embargo algunos hemos disminuido la movilidad, nos cuesta recordar, subir o bajar gradas, es allí donde necesitamos apoyo de alguien que nos acompañe.

  2. Divulgar leyes y reconocer el papel del cuidador es escencial permite brindar un punto de referencia a do de se acude de forma más inmediata puesto que en las comunidades habrá un lugar de apoyo pero que no se conoce importante ya que cada día existen más personas que necesitan cuidados y cuidadores son cada día más los que se desgastan.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio