
PUNTOS CLAVE
- La diálisis hace parte del trabajo que los riñones ya no pueden realizar.
- Hay dos tipos principales: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal.
- Cada una tiene ventajas y se adapta a distintas situaciones y estilos de vida.
- Prepararse con tiempo, incluido el acceso, mejora la experiencia.
- Con diálisis y buenos cuidados, muchas personas mantienen una vida activa.
Empezar la diálisis de forma planificada, y no de urgencia, se asocia con una mejor experiencia y menos complicaciones.
La palabra diálisis suele generar temor, en parte por desconocimiento. Muchas personas la imaginan como algo terrible, cuando en realidad es un tratamiento que hace parte del trabajo de los riñones y que permite a millones de personas en el mundo seguir viviendo, trabajando y disfrutando de su familia. Entender en qué consiste ayuda a enfrentarla con más calma.
La diálisis se necesita cuando los riñones ya no logran limpiar suficientemente la sangre ni eliminar el exceso de líquido. Existen dos tipos principales, la hemodiálisis y la diálisis peritoneal, y cada una tiene sus características, ventajas y consideraciones.
En este artículo le explicamos qué es la diálisis, en qué se diferencian sus dos formas, cómo prepararse para empezar y qué esperar en el día a día, para que usted y su familia enfrenten este tratamiento con información y confianza.
¿Qué es la diálisis y para qué sirve?
La diálisis es un tratamiento que hace parte del trabajo que los riñones sanos realizan de forma natural. Cuando los riñones fallan, se acumulan en la sangre desechos y exceso de líquido, y la diálisis ayuda a eliminarlos.
Su objetivo es mantener el equilibrio del cuerpo, controlando los desechos, el líquido y ciertos minerales, para que la persona pueda sentirse mejor y seguir con su vida. No cura la enfermedad renal, pero suple parte de la función perdida.
La diálisis no reemplaza todas las funciones de los riñones, por lo que se acompaña de otros cuidados, como la alimentación, los medicamentos y el control de la presión. Es un tratamiento que funciona mejor como parte de un plan integral.
Muchas personas, al empezar la diálisis, notan una mejoría en síntomas que las agobiaban, como el cansancio extremo, las náuseas o la hinchazón, porque el cuerpo vuelve a estar más equilibrado.
Comprender qué hace la diálisis ayuda a verla no como un castigo, sino como una herramienta que permite seguir viviendo.
Esa forma de mirarla, como una aliada y no como una enemiga, ayuda a enfrentar el tratamiento con más ánimo y menos temor.
La hemodiálisis: cómo funciona
En la hemodiálisis, la sangre sale del cuerpo, pasa por una máquina con un filtro especial que la limpia, y regresa ya depurada. Todo el proceso se realiza de forma controlada y segura, bajo la vigilancia del personal de salud.
Para poder extraer y devolver la sangre, se necesita un acceso, que suele ser una fístula, una conexión especial que se prepara en el brazo con anticipación. Cuidar bien ese acceso es fundamental para que la diálisis funcione.
La hemodiálisis suele realizarse tres veces por semana, en sesiones de varias horas, generalmente en un centro de diálisis. En algunos lugares también existe la modalidad en casa, con la preparación adecuada.
Durante las sesiones, la persona permanece cómoda y puede descansar, leer, escuchar música o conversar. Con el tiempo, muchas integran la diálisis en su rutina y siguen con sus actividades.
Requiere cuidar la alimentación y, especialmente, el manejo de los líquidos entre sesiones, algo que el equipo enseña con detalle.
Con el tiempo, muchas personas conocen tan bien su tratamiento que participan activamente en su cuidado durante las sesiones. Ese conocimiento les da seguridad y control.
Mantener una buena relación con el personal del centro también ayuda, porque son quienes acompañan semana a semana y conocen bien la situación de cada paciente.
Video relacionado
La diálisis peritoneal: cómo funciona
La diálisis peritoneal usa como filtro una membrana natural del abdomen, el peritoneo. A través de un pequeño tubo colocado en el abdomen, se introduce un líquido especial que absorbe los desechos y el exceso de líquido, y luego se drena.
Este intercambio se repite varias veces al día, o durante la noche con ayuda de una máquina mientras la persona duerme. Una de sus grandes ventajas es que suele hacerse en casa, lo que ofrece flexibilidad e independencia.
Requiere aprender el procedimiento y realizarlo con mucha higiene para prevenir infecciones. El equipo de salud capacita a la persona y a un familiar, y acompaña de cerca durante el aprendizaje.
Necesita un espacio limpio y ordenado en casa para realizar los intercambios y guardar los materiales. Con organización, se integra bien en la vida diaria.
No es adecuada para todos, pero para muchas personas ofrece una forma cómoda y flexible de recibir diálisis sin depender de un centro varias veces por semana.
Prepararse para empezar
Empezar la diálisis de forma planificada, en lugar de en una urgencia, se asocia con una mejor experiencia. La preparación permite elegir el tipo de diálisis, preparar el acceso con tiempo y llegar en mejores condiciones.
Una parte clave de la preparación es el acceso. Para la hemodiálisis, la fístula debe crearse con semanas o meses de anticipación, para que esté lista cuando se necesite. Para la diálisis peritoneal, se coloca el tubo con antelación.
La preparación también incluye aprender sobre el tratamiento, resolver dudas, organizar la vida diaria y, en el caso de la diálisis peritoneal, capacitarse para realizarla. Cuanto mejor preparada llegue la persona, más tranquila será la transición.
El apoyo emocional es importante en esta etapa. Empezar diálisis es un cambio grande, y contar con información, acompañamiento y el apoyo de la familia ayuda a adaptarse.
Prepararse con tiempo transforma un momento temido en un proceso ordenado y llevadero.
La vida con diálisis
Vivir con diálisis implica una rutina y ciertos cuidados, pero no significa dejar de vivir. Muchas personas en diálisis trabajan, viajan con planificación, disfrutan de su familia y mantienen sus pasatiempos y su vida social.
La alimentación y el manejo de líquidos son parte importante del cuidado, y su equipo, incluido el nutricionista, le orientará según el tipo de diálisis que reciba. Seguir estas indicaciones ayuda a sentirse mejor entre sesiones.
Es normal pasar por un período de adaptación, tanto física como emocional. Con el tiempo, la mayoría de las personas se acostumbra a la rutina y encuentra un nuevo equilibrio en su vida.
El apoyo de la familia, de otras personas en diálisis y del equipo de salud es una gran fuente de fortaleza. Compartir la experiencia con quienes viven lo mismo suele ayudar mucho.
Con buenos cuidados y una actitud activa, la diálisis permite mantener una vida con sentido y calidad.
Planificar los viajes con anticipación es posible, porque existen centros de diálisis en muchos lugares que pueden coordinarse para atender a quien viaja. Vale la pena consultarlo con su equipo.
Conservar el trabajo, los pasatiempos y la vida social, adaptándolos si hace falta, ayuda a que la diálisis sea una parte de la vida y no un obstáculo para vivirla.
¿Qué puede hacer usted desde hoy?
Si su médico le ha hablado de la posibilidad de necesitar diálisis, infórmese con tiempo sobre los dos tipos y pregunte cuál podría convenir a su caso. Decidir con anticipación mejora la experiencia.
Si le indican preparar un acceso, como una fístula, hágalo cuando se lo recomienden, sin dejarlo para el último momento. Un acceso bien preparado es clave para una buena diálisis.
Aprenda sobre el cuidado de la alimentación y los líquidos según el tipo de diálisis, y siga las indicaciones de su equipo. Estos cuidados influyen mucho en cómo se siente.
Busque apoyo emocional y apóyese en su familia. Empezar diálisis es un cambio importante, y no tiene que enfrentarlo solo.
Y mantenga una actitud activa. Participe en su cuidado, haga preguntas y siga con las actividades que disfruta dentro de lo posible. La diálisis es parte de su vida, no toda su vida.
Rodéese de personas que lo animen y apóyese en quienes ya viven con diálisis, porque su experiencia puede orientarlo y darle ánimo. Nadie entiende mejor el camino que quien lo ha recorrido.
Y celebre sus logros, por pequeños que parezcan. Cada sesión cumplida y cada meta alcanzada en su cuidado es un paso que merece reconocerse.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Infórmese sobre los dos tipos de diálisis y pregunte cuál podría convenir a su caso.
- Si le indican preparar un acceso como una fístula, hágalo con anticipación.
- Aprenda el cuidado de la alimentación y los líquidos según su tipo de diálisis.
- Busque apoyo emocional y apóyese en su familia para la transición.
Recuerde: con preparación y buenos cuidados, la diálisis permite seguir viviendo con sentido y calidad.
Referencias
- Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
- Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
- MedlinePlus. (2024). Diálisis. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
- National Kidney Foundation. (2023). Dialysis: hemodialysis and peritoneal dialysis. National Kidney Foundation.
- Organización Panamericana de la Salud. (2023). Terapia de reemplazo renal. OPS/OMS.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
¿Tienes dudas sobre este tema?
Únete a nuestro canal de WhatsApp y recibe contenido de salud confiable directamente en tu celular.
Unirme al canal de WhatsApp →



