Hormigueo y neuropatía en la enfermedad renal

Hormigueo y neuropatía en la enfermedad renal

PUNTOS CLAVE

  • La enfermedad renal puede dañar los nervios y causar hormigueo o entumecimiento.
  • Suele afectar primero los pies y las piernas, con sensaciones molestas.
  • La diabetes, muy asociada a la ERC, también daña los nervios.
  • El buen control de la enfermedad ayuda a frenar el daño de los nervios.
  • El cuidado de los pies es esencial para prevenir heridas e infecciones.

Si pierde sensibilidad en los pies, revíselos a diario, porque una herida puede pasar desapercibida y complicarse.

Muchas personas con enfermedad renal notan con el tiempo sensaciones extrañas en el cuerpo, como hormigueo, entumecimiento, ardor o debilidad, sobre todo en los pies y las piernas. Estas molestias, que pueden ser leves o muy incómodas, se deben a un daño en los nervios conocido como neuropatía.

La neuropatía en la enfermedad renal tiene causas concretas y, aunque no siempre se puede revertir por completo, hay mucho que se puede hacer para frenar su avance, aliviar las molestias y prevenir complicaciones, sobre todo en los pies.

En este artículo le explicamos por qué la enfermedad renal afecta los nervios, cómo reconocer la neuropatía, por qué el cuidado de los pies es tan importante y qué puede hacer desde hoy para proteger sus nervios y su movilidad.

¿Por qué la enfermedad renal daña los nervios?

Cuando los riñones filtran menos, se acumulan en la sangre desechos y sustancias que, con el tiempo, pueden dañar los nervios. Este daño afecta la forma en que los nervios transmiten las señales, produciendo sensaciones anormales o pérdida de sensibilidad.

La neuropatía suele desarrollarse de forma lenta y progresiva, sobre todo en las etapas más avanzadas de la enfermedad renal. Por eso puede pasar desapercibida al principio, hasta que las molestias se hacen más notorias.

La diabetes, que es la causa más frecuente de enfermedad renal, también daña los nervios por su cuenta. Cuando ambas condiciones se combinan, el riesgo de neuropatía es aún mayor, y el control del azúcar cobra especial importancia.

Las alteraciones de ciertos minerales y vitaminas, frecuentes en la enfermedad renal, también pueden contribuir al daño de los nervios. Por eso el abordaje suele ser integral.

Comprender estas causas ayuda a ver que cuidar la enfermedad renal y la diabetes es, al mismo tiempo, una forma de proteger los nervios.

¿Cómo se manifiesta la neuropatía?

Las manifestaciones más frecuentes empiezan en los pies y las piernas, y a veces en las manos. Incluyen hormigueo, sensación de adormecimiento, ardor, pinchazos o una sensibilidad extraña al tacto. Suelen notarse más por la noche.

Con el tiempo, puede aparecer pérdida de sensibilidad, es decir, sentir menos el dolor, el calor o el frío en esas zonas. Aunque parezca menos molesto, esto es peligroso, porque una herida puede pasar desapercibida.

También puede haber debilidad muscular, calambres o dificultad para el equilibrio, lo que aumenta el riesgo de caídas. Estas manifestaciones afectan la movilidad y la seguridad de la persona.

En algunos casos, la neuropatía afecta otros nervios del cuerpo, produciendo síntomas como mareos al ponerse de pie o problemas digestivos, aunque esto es menos frecuente.

Reconocer estas señales y comentarlas al médico permite abordarlas a tiempo y prevenir complicaciones, sobre todo en los pies.

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¿Se puede tratar la neuropatía?

El primer paso, y el más importante, es controlar bien las causas. Un buen manejo de la enfermedad renal y de la diabetes ayuda a frenar el avance del daño de los nervios y, en algunos casos, a mejorar los síntomas.

Para las molestias como el ardor o el dolor de la neuropatía, existen tratamientos específicos que el médico puede indicar, ajustándolos a la enfermedad renal. No conviene automedicarse, porque algunos analgésicos comunes no son los más adecuados.

Corregir déficits de ciertas vitaminas o desequilibrios, cuando existen, también forma parte del tratamiento. El médico valorará si esto aplica en su caso mediante los exámenes correspondientes.

Las medidas de cuidado, como la actividad física adecuada, el cuidado de los pies y evitar factores que dañan los nervios, como el alcohol en exceso, complementan el tratamiento.

Aunque el daño ya establecido no siempre se revierte, controlar la causa y tratar los síntomas mejora mucho la calidad de vida y previene complicaciones mayores.

Por eso conviene no ver la neuropatía como algo contra lo que no se puede hacer nada. Aunque el daño avance despacio, cada medida de control y de cuidado suma para conservar la sensibilidad y la movilidad el mayor tiempo posible.

El acompañamiento del equipo de salud es clave para ajustar el tratamiento según cómo evolucionen los síntomas. Lo que funciona en un momento puede necesitar cambios más adelante, y el seguimiento permite hacerlo a tiempo.

El cuidado de los pies: una prioridad

Cuando la neuropatía reduce la sensibilidad de los pies, una herida, una ampolla o una quemadura pueden pasar desapercibidas y complicarse sin que la persona lo note. Por eso el cuidado de los pies se vuelve una prioridad absoluta.

Revise sus pies todos los días, buscando heridas, ampollas, enrojecimiento, grietas o cambios de color. Si le cuesta verlos bien, use un espejo o pida ayuda a un familiar. Detectar un problema a tiempo evita complicaciones serias.

Mantenga los pies limpios y secos, hidrate la piel para evitar grietas y córtese las uñas con cuidado. Use calzado cómodo y cerrado que no apriete, y nunca camine descalzo, para no lastimarse sin darse cuenta.

Antes de meter los pies en agua, compruebe la temperatura con la mano o el codo, ya que la pérdida de sensibilidad puede impedirle notar que está muy caliente y provocar quemaduras.

Ante cualquier herida que no cierre, enrojecimiento o signo de infección, consulte pronto. En personas con neuropatía y enfermedad renal, un problema pequeño en el pie puede volverse grave si no se atiende.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Controle bien su enfermedad renal y, si tiene diabetes, su azúcar. Es la medida más eficaz para frenar el daño de los nervios. Tome sus medicamentos y asista a sus controles con constancia.

Revise sus pies todos los días y cuídelos como se explicó. Este hábito sencillo previene heridas e infecciones que, en su situación, pueden complicarse. Conviértalo en una rutina diaria.

No se automedique para el hormigueo o el dolor de los nervios. Coménteselo a su médico, que puede indicar tratamientos seguros y adecuados para su caso.

Manténgase activo dentro de sus posibilidades, cuide su equilibrio para evitar caídas y evite el alcohol en exceso, que daña los nervios. Estas medidas protegen su movilidad.

Y comente cualquier síntoma nuevo o que empeore. Detectar a tiempo los cambios permite ajustar el tratamiento y prevenir complicaciones.

Involucre a un familiar en el cuidado de sus pies si le cuesta revisarlos por su cuenta. Una segunda mirada, sobre todo en las plantas y entre los dedos, ayuda a detectar heridas que usted podría no ver ni sentir.

Y elija bien su calzado. Un zapato cómodo, cerrado y sin costuras que aprieten protege sus pies de lastimaduras. Revisar por dentro que no haya piedritas u objetos antes de ponérselo evita heridas que la falta de sensibilidad no le dejaría notar.

¿Cuándo consultar sin esperar?

Consulte pronto si aparece cualquier herida, ampolla, enrojecimiento o cambio de color en los pies, sobre todo si no cierra o muestra signos de infección como calor, pus o mal olor. En su caso, esto no debe esperar.

Busque atención también si el hormigueo, el ardor o el entumecimiento empeoran, se extienden o le impiden dormir o caminar con normalidad. Un cambio importante merece evaluación.

La debilidad marcada, los problemas de equilibrio o las caídas frecuentes también deben comentarse, porque aumentan el riesgo de lesiones y pueden requerir medidas de apoyo.

Si nota mareos al ponerse de pie u otros síntomas nuevos, coménteselo a su médico, ya que la neuropatía a veces afecta otros nervios del cuerpo.

En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para el cuidado de sus nervios, sus pies y su enfermedad renal. Prevenir a tiempo protege su movilidad e independencia.

Cuidar los nervios y los pies es cuidar la libertad de moverse, caminar y valerse por uno mismo. Por eso vale la pena la constancia en estas medidas, aunque a veces parezcan pequeñas frente a otros aspectos de la enfermedad.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Revise sus pies todos los días en busca de heridas, ampollas o cambios de color.
  • Use calzado cómodo y cerrado y nunca camine descalzo.
  • Controle su enfermedad renal y su azúcar para frenar el daño de los nervios.
  • No se automedique para el hormigueo; coménteselo a su médico.

Recuerde: controlar su enfermedad y revisar sus pies a diario protege sus nervios y su movilidad.

Referencias

  • Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
  • Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
  • MedlinePlus. (2024). Neuropatía periférica. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  • National Kidney Foundation. (2023). Neuropathy and chronic kidney disease. National Kidney Foundation.
  • Organización Panamericana de la Salud. (2023). Cuidado de los pies en personas con diabetes. OPS/OMS.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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