Reducir medicamentos de forma segura y guiada

Reducir medicamentos de forma segura y guiada

PUNTOS CLAVE

  • La deprescripción es el proceso médico de reducir o suspender medicamentos de forma cuidadosa y supervisada.
  • Un medicamento útil en el pasado puede dejar de tener sentido si la condición de la persona ha cambiado.
  • Revisar todos los medicamentos juntos, agrupados por la condición que tratan, ayuda a ver el panorama completo.
  • Las preferencias y metas de la persona mayor deben ser parte central de cualquier decisión sobre sus medicamentos.
  • Suspender un medicamento requiere un plan de seguimiento, no es simplemente dejar de tomarlo sin supervisión.

¿Sabía usted que algunos medicamentos que su familiar mayor toma desde hace años podrían ya no ser necesarios, o incluso estar haciendo más daño que bien? Esto no significa que alguien haya cometido un error al prescribirlos, sino que las necesidades de salud cambian con el tiempo, y lo que era apropiado hace cinco o diez años no siempre sigue siéndolo hoy. Existe un proceso médico formal para revisar esta situación de manera segura, conocido como deprescripción, que busca reducir o suspender medicamentos cuando ya no aportan beneficio real o cuando sus riesgos superan sus beneficios. Hoy le explicamos en qué consiste este proceso, cómo se lleva a cabo de forma responsable, y por qué su participación como familia es una parte esencial de que funcione correctamente.

¿Qué es exactamente la deprescripción?

La deprescripción es el proceso planificado y cuidadosamente supervisado de reducir la dosis o suspender por completo un medicamento que ya no es necesario, que puede estar causando más daño que beneficio, o que ya no encaja con los objetivos de salud actuales de la persona. No se trata de simplemente dejar de tomar un medicamento de forma repentina y sin supervisión, sino de un proceso cuidadoso que busca encontrar el equilibrio correcto entre los beneficios y los riesgos de cada tratamiento.

El primer paso de este proceso consiste en elaborar una historia completa de todos los medicamentos que la persona utiliza, incluyendo no solo el nombre de cada uno, sino también la razón original por la que se comenzó a tomar, la experiencia que la persona ha tenido con él, incluyendo su efectividad y posibles efectos secundarios, y qué expectativas tiene la persona sobre ese tratamiento. Esta información generalmente debe reunirse de varias fuentes, incluyendo registros de la farmacia, resúmenes de hospitalizaciones previas, y sobre todo, conversando directamente con la persona o con quien la cuida.

Una estrategia particularmente útil durante este proceso es agrupar los medicamentos según la condición de salud que tratan, en lugar de revisarlos uno por uno de forma aislada. Por ejemplo, ver juntos todos los medicamentos relacionados con el corazón permite identificar rápidamente si la carga de tratamiento para esa condición específica es razonable, o si podría simplificarse sin comprometer el control de la enfermedad.

¿Cómo se decide si un medicamento ya no es necesario?

Una vez reunida la información completa, el siguiente paso consiste en interpretarla considerando el panorama general de salud de la persona y sus objetivos de cuidado actuales en este momento de su vida. Esto implica preguntarse, para cada medicamento, si sigue siendo necesario y efectivo, si es seguro considerando las demás condiciones que la persona tiene, y si resulta conveniente en términos de costo, facilidad de uso y cantidad de pastillas que la persona debe manejar cada día.

Durante esta revisión, conviene preguntarse específicamente si los riesgos superan los beneficios para algún medicamento en particular, si algún medicamento ya no es necesario o efectivo para alcanzar los objetivos actuales de tratamiento, o si alguna dosis resulta demasiado alta para la condición actual de la persona. Identificar estas oportunidades de simplificación es precisamente lo que permite decidir, junto con el médico, qué medicamentos podrían reducirse o suspenderse de forma segura.

Es importante notar que esta revisión puede revelar situaciones sorprendentes, como medicamentos que la persona toma sin saber exactamente para qué sirven, medicamentos que ya no se usan según lo indicado originalmente, o tratamientos que se duplican entre sí sin que nadie lo haya notado antes. Estas situaciones son más comunes de lo que muchas familias imaginan, especialmente cuando varios médicos diferentes han participado en el cuidado de la misma persona a lo largo de los años, cada uno enfocado en su propia especialidad sin necesariamente conversar entre ellos.

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¿Por qué las preferencias de la persona mayor son tan importantes en este proceso?

Una vez identificadas las oportunidades de simplificar el tratamiento actual, la decisión final sobre si proceder o no debe tomarse mediante lo que se conoce como toma de decisiones compartida, un proceso en el cual se conversa abiertamente con la persona mayor o con quien la cuida sobre sus preferencias respecto a participar en estas decisiones, y se discuten juntos los beneficios y los riesgos de continuar o de suspender cada medicamento en particular.

Esto significa que la decisión final no depende únicamente del criterio médico, sino que debe incorporar también los valores, las preferencias y los objetivos de cuidado de la propia persona. Por ejemplo, alguien que prioriza sentirse con más energía y claridad mental puede estar dispuesto a aceptar cierto riesgo al reducir un medicamento sedante, mientras que otra persona puede preferir mantener su tratamiento actual sin cambios si se siente cómoda con su situación presente.

Este enfoque centrado en la persona resulta especialmente importante porque reconoce que cada individuo tiene metas distintas para su salud, y que estas metas pueden cambiar con el tiempo conforme cambian sus circunstancias de vida y su estado general de salud. Una persona joven con una enfermedad crónica puede priorizar la prevención a largo plazo, mientras que una persona mayor con expectativa de vida más limitada puede priorizar la comodidad y la calidad de vida inmediata por encima de objetivos preventivos a futuro que quizás nunca llegue a experimentar.

¿Cómo se lleva a cabo de forma segura la suspensión de un medicamento?

Una vez decidido que un medicamento debe reducirse o suspenderse, es necesario diseñar y documentar un plan claro, que incluya determinar cuáles medicamentos deben suspenderse primero, si se debe hacer de forma gradual o si puede suspenderse de inmediato, y un plan de seguimiento para monitorear cómo responde la persona a este cambio. Este plan también debe considerar qué hacer si aparecen síntomas relacionados con la suspensión, incluyendo la posibilidad de retomar el medicamento si fuera necesario.

El seguimiento después de iniciar la deprescripción es un paso que no debe pasarse por alto, ya que implica observar tanto si reaparecen síntomas relacionados con la suspensión del medicamento, como si se presentan beneficios claros de haberlo reducido o suspendido, como menos efectos secundarios, mayor claridad mental o más energía durante el día. Acordar junto con la persona y su familia la frecuencia con la que se revisará este progreso ayuda a que el proceso se sienta seguro y bien acompañado en todo momento.

Es fundamental documentar todo este proceso y compartirlo con los demás profesionales de salud que atienden a la persona, para evitar que, sin saberlo, alguien vuelva a prescribir el mismo medicamento que se había suspendido cuidadosamente por una buena razón clínica. Esta comunicación entre proveedores es una de las partes más delicadas del proceso, especialmente cuando varios especialistas distintos participan en el cuidado de la misma persona mayor.

¿Qué puede hacer usted desde hoy para apoyar este proceso con su familiar mayor?

Antes de la próxima consulta médica, prepare junto a su familiar mayor la información sobre cada medicamento que toma actualmente, incluyendo desde cuándo lo usa, para qué cree que sirve realmente, y si ha notado algún efecto positivo o negativo con él. Esta preparación facilita enormemente que el médico pueda iniciar una revisión completa durante la consulta.

Pregunte directamente si alguno de los medicamentos actuales podría reducirse o suspenderse de forma segura, especialmente si su familiar mayor ha estado tomando el mismo tratamiento durante muchos años sin una revisión médica reciente. No tenga miedo de hacer esta pregunta, ya que es completamente legítima y forma parte de un buen cuidado médico continuo, no una crítica al tratamiento que se le dio anteriormente con buena intención.

Finalmente, si se decide reducir o suspender algún medicamento, dé seguimiento cercano observando cómo se siente su familiar mayor en los días y semanas posteriores, y comparta cualquier cambio, ya sea positivo o negativo, con el equipo médico. Recuerde que la deprescripción es un proceso colaborativo entre el médico, la persona mayor y su familia, no una decisión unilateral que ocurre sin involucrar a quienes mejor conocen la situación cotidiana de la persona.

Participar activamente en este proceso no significa cuestionar la capacidad del médico ni desconfiar del tratamiento que se le ha dado a su familiar mayor a lo largo de los años. Por el contrario, se trata de un trabajo en equipo donde la experiencia médica se combina con el conocimiento íntimo que solo la familia tiene sobre cómo vive realmente la persona mayor su día a día, qué tanto le cuesta tomar tantas pastillas, y qué efectos secundarios ha notado que quizás nunca mencionó en una consulta breve.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Prepare junto a su familiar mayor una lista de cada medicamento, desde cuándo lo usa y qué efectos ha notado con él.
  • Pregunte directamente a su médico si algún medicamento actual podría reducirse o suspenderse de forma segura.
  • Converse con su familiar mayor sobre sus propias preferencias respecto a su tratamiento y sus metas de salud actuales.
  • Si se decide suspender un medicamento, dé seguimiento cercano a cómo se siente su familiar mayor en los días posteriores.
  • Comparta cualquier cambio en el tratamiento con todos los médicos que atienden a su familiar mayor, no solo con uno de ellos.

Referencias

  • Farrell, B., et al. (2023). Deprescribing competencies for the prescribing workforce. BMJ Quality and Safety.
  • Thompson, W., et al. (2025). Deprescribing in older people. En Polypharmacy and geriatrics. Springer.
  • Reeve, E., et al. (2023). Shared decision-making in deprescribing. Patient Education and Counseling.

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