Depresión en el adulto mayor

Depresión en el adulto mayor

PUNTOS CLAVE

  • La depresión no es una consecuencia natural de envejecer. Es una enfermedad que se puede tratar.
  • En las personas mayores muchas veces no se ve como tristeza, sino como molestias del cuerpo, cansancio o problemas de memoria.
  • Es frecuente que pase desapercibida, porque se confunde con la edad o con otras enfermedades.
  • La depresión no tratada empeora otras enfermedades y afecta gravemente la calidad de vida.
  • Con apoyo, actividad, compañía y tratamiento, la mayoría de las personas mejora.

Este es un tema sensible. La depresión es tratable y pedir ayuda es un acto de valentía. Si usted o un ser querido tiene pensamientos de no querer vivir o de hacerse daño, busque ayuda de inmediato en su unidad de salud o servicio de emergencias.

Muchas veces, cuando una persona mayor se ve triste, apagada, sin ganas de nada o encerrada en casa, la familia lo atribuye a la edad. Se piensa que es normal que un anciano esté decaído, que ya no disfrute de las cosas o que se queje de dolores. Esa idea, tan común, hace que una enfermedad seria y tratable pase desapercibida.

La verdad es que la depresión no es una parte normal de envejecer. Es una enfermedad como cualquier otra, con causas y con tratamiento, que puede afectar profundamente la vida de la persona si no se atiende. Reconocerla a tiempo puede devolverle a un ser querido las ganas de vivir. Hoy le contamos cómo se ve la depresión en la vejez, por qué se pasa por alto y cómo ayudar.

La depresión no es parte normal de la vejez

Envejecer trae pérdidas y cambios: la jubilación, la partida de seres queridos, las enfermedades, la menor independencia. Es natural sentir tristeza pasajera ante estas situaciones. Pero una cosa es la tristeza normal, que va y viene, y otra muy distinta es la depresión, un estado que se prolonga en el tiempo y le quita a la persona la capacidad de disfrutar y de funcionar.

La depresión es una enfermedad de la salud mental, tan real como la diabetes o la hipertensión. No es debilidad de carácter, ni falta de fe, ni un simple mal humor que la persona pueda quitarse a voluntad. Y, como otras enfermedades, tiene tratamiento.

La depresión en la vejez es más frecuente de lo que se piensa: afecta aproximadamente a una de cada siete personas mayores. Reconocer que no es normal ni inevitable es el primer paso para poder ayudar.

Vale la pena recordar que muchas personas mayores pertenecen a una generación que aprendió a no hablar de sus emociones ni a pedir ayuda. Por eso, muchas veces no dicen que están mal y expresan su sufrimiento a través del cuerpo o del silencio. Escuchar con atención lo que no se dice también es una forma de cuidar.

Cómo se ve la depresión en el adulto mayor

Una de las razones por las que la depresión se pasa por alto en las personas mayores es que muchas veces no se muestra como tristeza. En lugar de decir que se sienten deprimidas, muchas personas mayores expresan su malestar de otras formas.

En algunos casos, la depresión se disfraza casi por completo de molestias físicas o de fallas de memoria, en lo que a veces se llama una depresión que imita a la demencia. Distinguir una de otra es importante, porque la depresión, a diferencia de la demencia, suele mejorar mucho con el tratamiento adecuado.

Estas son señales a las que conviene prestar atención:

  • Pérdida de interés o de placer en cosas que antes disfrutaba.
  • Molestias físicas sin causa clara, como dolores, cansancio o falta de energía.
  • Cambios en el sueño y en el apetito, con pérdida de peso.
  • Dificultad para concentrarse o fallas de memoria, que a veces se confunden con demencia.
  • Aislamiento, dejar de salir o de ver a la familia y los amigos.
  • Irritabilidad, ansiedad, sentimientos de culpa o de ser una carga, y desesperanza.

Cuando varias de estas señales se mantienen por más de dos semanas y afectan la vida diaria, conviene buscar ayuda.

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¿Por qué es tan importante atenderla?

La depresión no tratada no solo hace sufrir a la persona, también afecta al resto de su salud. Empeora el control de enfermedades como la diabetes o los problemas del corazón, disminuye el apetito y la actividad, y hace que la persona se cuide menos. Todo esto acelera el deterioro y reduce la calidad de vida.

Muchas veces, la familia interpreta el decaimiento como pereza o mal carácter, y sin querer regaña o presiona a la persona. Entender que se trata de una enfermedad, y no de una falla de voluntad, cambia por completo la forma de acompañar y abre la puerta a buscar ayuda.

Además, la depresión en la vejez tiende a repetirse si no se trata bien, y puede prolongarse durante años. Por eso no conviene esperar a ver si se pasa sola. Cuanto antes se reconozca y se trate, mejores son los resultados.

Hay algo que debe tomarse muy en serio: la depresión puede llevar a la persona a sentir que la vida no vale la pena o a tener pensamientos de no querer seguir viviendo. Esto es una señal de alarma que nunca debe ignorarse ni minimizarse. En ese caso, buscar ayuda profesional de inmediato es urgente, y puede salvar una vida.

La depresión sí tiene tratamiento

La mejor noticia es que la depresión, incluso en las personas mayores, responde bien al tratamiento. La mayoría de quienes reciben ayuda adecuada mejoran de forma notable y recuperan las ganas de vivir. El tratamiento suele combinar varias herramientas.

Lo importante es saber que hay salida, y que la persona no tiene por qué cargar sola con ese peso ni resignarse a vivir sin ganas.

Por un lado, el apoyo y la comprensión de la familia, entender qué es la depresión y no juzgar a la persona. Por otro, volver poco a poco a la actividad: retomar rutinas, salir, moverse y reconectar con actividades que daban placer, aunque al inicio cueste. El acompañamiento psicológico y, cuando el médico lo indica, los medicamentos, completan el tratamiento.

Los medicamentos para la depresión deben ser indicados y vigilados por un profesional, ya que en las personas mayores requieren cuidado especial. Nunca deben iniciarse ni suspenderse por cuenta propia. Con el acompañamiento adecuado, salir de la depresión es posible.

Cada persona responde a su ritmo, y a veces la mejoría llega poco a poco. Es importante no abandonar el tratamiento apenas la persona se siente algo mejor, porque la depresión puede regresar. Mantener el acompañamiento y las indicaciones del médico ayuda a que la recuperación sea sólida y duradera.

¿Qué puede hacer usted para ayudar?

La familia y la comunidad tienen un papel enorme en el acompañamiento de una persona mayor con depresión. Estos pasos concretos ayudan:

  • Tome en serio lo que siente la persona y no le diga que solo debe echarle ganas o que es cosa de la edad.
  • Acompáñela y escúchela sin juzgar, y ayúdele a no aislarse.
  • Anímela con cariño a mantenerse activa, a salir, a caminar y a ver a otras personas.
  • Ayúdele a buscar atención médica y a acudir a las citas.
  • Vigile que se alimente, descanse y tome sus medicamentos.
  • Ante cualquier señal de que no quiere seguir viviendo, busque ayuda de inmediato y no la deje sola.

¿Cuándo y dónde buscar ayuda?

Conviene buscar ayuda cuando la tristeza, la falta de interés o las molestias se prolongan por más de dos semanas y afectan la vida diaria, cuando la persona se aísla, deja de cuidarse o pierde peso sin causa, o cuando la familia siente que algo cambió profundamente en su ánimo.

No hace falta esperar a que la situación sea grave para pedir orientación. Cuanto antes se consulte, más sencilla suele ser la recuperación, y menos sufren la persona y su familia por el camino.

Y es una urgencia buscar ayuda de inmediato si la persona expresa que la vida no tiene sentido, que sería mejor no estar, o cualquier idea de hacerse daño. En esos momentos, acompañarla, no dejarla sola y llevarla a un servicio de salud o de emergencias puede salvar su vida.

En El Salvador, puede iniciar en su unidad de salud del MINSAL o del ISSS, que pueden orientar y referir a atención en salud mental. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, es un acto de amor y de valentía. La depresión se puede tratar, y nadie debería enfrentarla en soledad.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Esta semana, dedique tiempo a conversar y escuchar con calma a su ser querido mayor.
  • Anímelo con cariño a retomar una actividad que disfrutaba y a no aislarse.
  • Si nota señales de depresión por más de dos semanas, ayúdele a buscar atención médica.
  • Ante cualquier idea de no querer vivir, busque ayuda profesional de inmediato y no lo deje solo.

Recuerde: la depresión no es parte de envejecer y sí tiene tratamiento. Reconocerla y acompañar puede devolverle a un ser querido las ganas de vivir.

Referencias

  • Mahdanian, A., y Monti De Flores, S. (2022). An overview of late-life depression. En R. M. Caplan, J. A. Morais, A. Fuks y S. Gilbert (Eds.), The care of the older person (5.a ed.) (pp. 260 a 264). CRC Press.
  • Organización Mundial de la Salud. (2023). Depresión. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
  • Caplan, R. M., Morais, J. A., Fuks, A., y Gilbert, S. (Eds.). (2022). The care of the older person (5.a ed.). CRC Press.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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1 comentario en “Depresión en el adulto mayor”

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