Delirio en el adulto mayor

Delirio en el adulto mayor

PUNTOS CLAVE

  • El delirio es una confusión que aparece de forma repentina, en horas o días, y que suele ir y venir durante el día.
  • Es muy frecuente en personas mayores hospitalizadas, sobre todo después de una cirugía o una infección.
  • No es lo mismo que la demencia: el delirio aparece de golpe y muchas veces es tratable si se encuentra la causa.
  • Casi siempre lo provoca un problema de fondo, como una infección, deshidratación, dolor o un medicamento.
  • La familia juega un papel clave para reconocerlo a tiempo y para ayudar a prevenirlo.

El delirio es una emergencia médica que requiere atención. Este artículo es informativo. Si nota confusión repentina en un ser querido mayor, busque atención médica sin demora.

Imagine que un familiar mayor entra al hospital por una fractura o una infección y, de un día para otro, empieza a hablar cosas sin sentido, a ver personas que no están o a no reconocer a su propia familia. Para muchos es una escena aterradora, que hace pensar que la persona perdió la razón de forma permanente.

Lo que muchas veces ocurre en estos casos tiene nombre: se llama delirio. Es un cuadro de confusión repentina, muy frecuente en las personas mayores, sobre todo en el hospital. La buena noticia es que, cuando se reconoce a tiempo y se trata su causa, muchas veces mejora. Hoy le contamos cómo reconocerlo, qué lo provoca y cómo su familia puede ayudar.

¿Qué es el delirio y por qué es tan importante?

El delirio es un estado de confusión que aparece de forma brusca, en cuestión de horas o pocos días, y que altera la atención y la conciencia de la persona. Una de sus características más típicas es que va y viene: la persona puede estar más o menos lúcida en un momento y muy confundida poco después, con frecuencia peor durante la noche.

Es un problema muy común. Afecta a cerca de un tercio de las personas mayores de 70 años internadas en salas de hospital, y es todavía más frecuente después de una cirugía o en cuidados intensivos. A pesar de lo frecuente que es, muchas veces pasa desapercibido, sobre todo cuando la persona se pone callada y apagada en lugar de agitada.

Para la familia, ver este cambio es angustiante, pero conocerlo de antemano ayuda mucho. Saber que el delirio existe, que es frecuente y que suele ser temporal permite mantener la calma, avisar al personal de salud y acompañar de la mejor manera en lugar de asustarse pensando lo peor.

Reconocer el delirio importa mucho porque no es un simple susto pasajero. Cuando no se atiende, se asocia con más complicaciones, estancias más largas en el hospital y peor recuperación. Por eso, detectarlo a tiempo puede marcar una gran diferencia.

Existen dos formas de delirio, y una es más traicionera que la otra. En la forma agitada, la persona está inquieta, quiere levantarse, habla mucho o se pone agresiva, y es fácil de notar. En la forma callada, en cambio, la persona se vuelve apática, somnolienta y distante, y muchas veces se confunde con cansancio o tristeza, por lo que pasa desapercibida aunque sea igual de seria.

¿Cómo reconocerlo?

La clave para reconocer el delirio es notar un cambio repentino respecto a como estaba la persona antes. La familia, que conoce bien a su ser querido, suele ser la primera en darse cuenta. Estas son las señales a vigilar:

  • Confusión que aparece de golpe y que cambia a lo largo del día.
  • Dificultad para poner atención, seguir una conversación o responder preguntas sencillas.
  • Pensamiento desordenado, ideas que no tienen sentido o relatos incoherentes.
  • Ver o escuchar cosas que no están, o desconfiar de las personas sin motivo.
  • Cambios en el estado de alerta: puede estar muy agitado o, al contrario, muy somnoliento y difícil de despertar.

Es importante no confundir el delirio con la demencia. La demencia se instala poco a poco durante años, mientras que el delirio aparece de forma súbita y suele tener una causa que se puede tratar. Una persona con demencia también puede tener delirio encima, y eso hay que sospecharlo cuando empeora de golpe.

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Delirio y demencia no son lo mismo

Es muy fácil confundir el delirio con la demencia, pero son cosas distintas y diferenciarlas ayuda a actuar bien. La demencia se instala lentamente, a lo largo de meses y años, y es un deterioro que avanza de forma progresiva. El delirio, en cambio, aparece de golpe, en horas o pocos días, y su nivel de confusión cambia a lo largo del mismo día.

Otra diferencia importante es que el delirio casi siempre tiene una causa de fondo que se puede tratar, mientras que la demencia es una enfermedad crónica. Por eso, ante una confusión que aparece de repente, nunca hay que resignarse pensando que la persona simplemente envejeció o perdió la razón.

Además, ambas cosas pueden ocurrir juntas. Una persona que ya vive con demencia es más propensa a sufrir delirio, y cuando esto pasa se nota porque empeora bruscamente respecto a como estaba. En esos casos, sospechar y buscar la causa del empeoramiento repentino es fundamental.

¿Qué lo causa?

El delirio casi nunca aparece porque sí. Suele ser la señal de que algo anda mal en el cuerpo. Encontrar y tratar esa causa es la parte más importante del manejo.

Entre las causas más frecuentes están las infecciones, como las de orina o los pulmones, la deshidratación, los desequilibrios de sales en la sangre, el dolor mal controlado, el estreñimiento, la retención de orina y la falta de oxígeno. También muchos medicamentos pueden provocarlo, en especial los calmantes fuertes, los tranquilizantes y algunos fármacos para dormir o para la vejiga.

Hay además factores que hacen a la persona más vulnerable, como la edad avanzada, tener ya problemas de memoria, la mala visión o audición, y estar inmovilizado o con sondas y amarres. Por eso, en el hospital, medidas tan simples como asegurar los anteojos, el aparato auditivo y una buena hidratación ayudan a prevenirlo.

Un detalle importante es que no toda bacteria en la orina significa infección. A veces se trata al adulto mayor con antibióticos por un análisis de orina alterado cuando la verdadera causa del delirio es otra. Por eso el equipo de salud revisa a fondo antes de dar por sentado el motivo de la confusión.

¿Qué puede hacer usted para ayudar?

La familia es una gran aliada tanto para prevenir el delirio como para ayudar a que la persona se recupere. Muchas de las medidas más eficaces no son medicamentos, sino cuidados sencillos y humanos.

  • Acompañe a la persona y háblele con calma, recordándole dónde está, qué día es y quiénes la rodean.
  • Asegúrese de que use sus anteojos y su aparato auditivo si los necesita.
  • Ayude a que tome líquidos y se alimente, según lo permitido por el equipo de salud.
  • Favorezca que se mueva o se siente durante el día y que descanse de noche, con luz de día y oscuridad y silencio en la noche.
  • Lleve objetos familiares, como una foto o una cobija, y evite en lo posible los amarres.
  • Avise de inmediato al personal de salud si nota confusión nueva o si empeora.

Su presencia tranquila vale más de lo que imagina. Una voz conocida, una mano que sostiene y un rostro familiar ayudan a la persona a reconectarse con la realidad y a sentirse segura. En cambio, los ambientes ruidosos, los cambios constantes de cuarto y la falta de descanso empeoran la confusión.

¿Cuándo es urgente?

El delirio siempre debe tomarse en serio. Si una persona mayor, en casa o en el hospital, presenta de repente confusión, no reconoce a su familia, ve cosas que no están o cambia bruscamente su estado de alerta, hay que buscar atención médica sin demora. Detrás de esa confusión casi siempre hay un problema que necesita ser atendido.

En casa, señales como fiebre, dificultad para respirar, no orinar, vómitos o una caída reciente junto con la confusión son motivos para acudir a emergencias. Mientras más rápido se encuentre y se trate la causa, mejor será la recuperación.

En El Salvador, ante una confusión repentina en un adulto mayor, acuda a la unidad de salud del MINSAL o del ISSS más cercana, o a emergencias. Reconocer el delirio a tiempo y avisar al equipo de salud es una de las mejores formas de proteger a su ser querido.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Si su familiar mayor está hospitalizado, esté atento a cualquier confusión nueva y avísele al personal de salud.
  • Asegúrese de que la persona tenga a mano sus anteojos y su aparato auditivo.
  • Acompáñela, háblele con calma y ayúdele a orientarse en tiempo y lugar.
  • Vigile que tome líquidos y descanse bien de noche, según lo permita el equipo de salud.

Recuerde: una confusión que aparece de golpe no es normal ni es locura, es una señal de alarma que hay que atender a tiempo.

Referencias

  • Organización Panamericana de la Salud. (2020). Delírium en personas mayores. https://www.paho.org/
  • Yin, H. (2022). How to diagnose and manage delirium. En R. M. Caplan, J. A. Morais, A. Fuks y S. Gilbert (Eds.), The care of the older person (5.a ed., pp. 28 a 32). CRC Press.
  • Caplan, R. M., Morais, J. A., Fuks, A., y Gilbert, S. (Eds.). (2022). The care of the older person (5.a ed.). CRC Press.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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