
PUNTOS CLAVE
- La diabetes daña los nervios y la circulación, dejando los pies sin capacidad de sentir dolor, calor o frío.
- Revise sus pies todos los días: observe cortes, ampollas, cambios de color, hinchazón o problemas en las uñas.
- Lávelos con agua tibia, séquelos con cuidado entre los dedos y aplique crema hidratante (nunca entre los dedos).
- Nunca camine descalzo, ni dentro de su propia casa. Use siempre calzado apropiado.
- Cualquier herida en el pie, por pequeña que parezca, es una urgencia médica que no puede esperar.
- Mantener el azúcar en sangre bajo control es la protección más poderosa que tienen sus pies.
¿Sabía usted que una herida pequeña en el pie puede costarle una pierna a una persona con diabetes? No es exageración: cada año, miles de personas en América Latina pierden un dedo, un pie o una pierna por complicaciones que pudieron prevenirse con información y cuidado oportuno. En El Salvador, la diabetes figura entre las enfermedades crónicas más frecuentes, y sus complicaciones en los pies se encuentran entre las principales causas de hospitalizaciones prolongadas y cirugías mayores.
La razón por la que los pies son tan vulnerables es que la diabetes, cuando no está bien controlada, daña silenciosamente los nervios y los vasos sanguíneos. El resultado es que las personas pueden sufrir heridas sin sentirlas y, cuando finalmente las descubren, ya están infectadas. La buena noticia es que la gran mayoría de estas tragedias son completamente prevenibles con información, rutinas sencillas de autocuidado y revisiones médicas regulares.
Hoy le explicamos, con claridad y sin términos difíciles, todo lo que necesita saber para proteger sus pies. Siga leyendo: esta guía puede marcar la diferencia entre conservar sus piernas o enfrentar una complicación grave.
¿Por qué la diabetes puede robarle la sensibilidad en los pies?
El principal enemigo de los pies en la diabetes es el exceso de azúcar en la sangre sostenido durante mucho tiempo. Esta condición, conocida como hiperglucemia crónica, produce dos daños simultáneos que afectan directamente a los pies: el daño en los nervios (neuropatía periférica diabética) y el deterioro de la circulación sanguínea (enfermedad arterial periférica).
La neuropatía periférica diabética es especialmente peligrosa porque provoca que los pies pierdan la capacidad de percibir el dolor, el calor y el frío. Esto significa que una persona puede pisar un objeto filoso, sufrir una quemadura o rozar el pie con un zapato apretado sin sentir absolutamente nada. Las heridas pasan desapercibidas durante días o semanas, tiempo en el que pueden infectarse gravemente.
Además, cuando la circulación está afectada, las heridas no cicatrizan con normalidad porque la sangre no llega con suficiente oxígeno y nutrientes al tejido dañado. Esto convierte una lesión pequeña en un problema que puede progresar hasta una infección profunda, gangrena e incluso amputación.
Existen otros factores que aumentan aún más el riesgo, como el tabaquismo, las deformidades del pie (juanetes, dedos en martillo), los callos y callosidades, haber tenido lesiones o amputaciones previas, o padecer enfermedad renal por diabetes. Si usted tiene uno o más de estos factores, es fundamental que hable con su médico para recibir un plan de cuidado personalizado.
Las señales de alarma que sus pies le están enviando
Muchas personas con daño en los nervios de los pies no sienten dolor y creen que todo está bien. Esto, paradójicamente, es uno de los mayores peligros. Sin embargo, existen otras señales que sí pueden percibirse y que nunca deben ignorarse.
Consulte a su médico si nota cualquiera de los siguientes cambios:
- Hormigueo, ardor o sensación de corriente eléctrica en los pies.
- Mayor sensibilidad en los pies, sobre todo durante la noche.
- Dolor o calambres en las pantorrillas, muslos o nalgas al caminar o hacer ejercicio.
- Piel seca y agrietada en los pies o los talones.
- Cambios en el color o temperatura de la piel de los pies (se ven morados, rojizos o muy pálidos).
- Uñas gruesas, amarillentas o que crecen de forma irregular.
- Hongos o picazón frecuente entre los dedos.
- Sensación de pies hinchados aunque no haya golpe o lesión aparente.
- Caída del vello de los pies o de la parte inferior de las piernas.
- Aparición de llagas, ampollas, úlceras, callos infectados o uñas encarnadas.
Recuerde que incluso si no siente ninguno de estos síntomas, es indispensable que su médico le revise los pies en cada consulta de control. El daño puede existir aunque usted no lo sienta.
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Cómo cuidar sus pies cada día en cinco pasos sencillos
Proteger los pies cuando se tiene diabetes no requiere equipos costosos ni grandes sacrificios. Requiere constancia y atención diaria. Estos cinco pasos forman una rutina que puede realizarse en menos de diez minutos al día:
- Revise sus pies todos los días. Observe la planta, el dorso y los espacios entre los dedos. Use un espejo de mano con aumento si no puede doblar bien la rodilla o si tiene problemas de visión. Si necesita ayuda, pídale a un familiar que le revise los pies.
- Lávelos con agua tibia, nunca caliente. Compruebe la temperatura del agua con el codo o la muñeca antes de meter el pie. El baño debe ser breve; no remoje los pies porque la humedad prolongada debilita la piel.
- Séquelos bien, especialmente entre los dedos. Use una toalla suave y dé golpecitos suaves, sin frotar. La humedad entre los dedos favorece el desarrollo de hongos.
- Aplique crema hidratante en la planta y el dorso del pie. Nunca la aplique entre los dedos, ya que la humedad en esa zona puede generar infecciones por hongos. La hidratación previene que la piel se agriete y se convierta en una puerta de entrada para bacterias.
- Córtese las uñas en línea recta. Hágalo en un lugar bien iluminado y lime el borde con una lima de cartón. Lo ideal es que un podólogo con experiencia en pie diabético realice este procedimiento. Nunca las corte demasiado: las uñas encarnadas son una causa frecuente de infecciones graves.
Complemente estas acciones con ejercicios específicos para los pies: diez minutos al día de rotaciones de tobillo, movimientos de flexión y extensión, y abrir y cerrar los dedos mejoran la circulación y la movilidad articular.
Lo que nunca debe hacerle a sus pies
Así como hay hábitos que protegen los pies, hay otros que los ponen en serio peligro. Evite siempre lo siguiente:
- No use jabones desinfectantes ni antisépticos para lavar los pies: eliminan la barrera protectora natural de la piel.
- No remoje los pies en agua, aunque sea solo por unos minutos: la maceración ablanda la piel y la vuelve vulnerable.
- No se corte usted mismo los callos ni las callosidades, y no use removedores de callos, piedra pómez ni lijas metálicas: pueden causar lesiones que usted no sentirá pero que sí se pueden infectar.
- No use bolsas de agua caliente, estufas ni almohadillas eléctricas para calentar los pies: el riesgo de quemaduras silenciosas es muy alto.
- No camine descalzo, ni en casa, ni en la playa, ni en ningún lugar: pisar algo filoso o caliente puede causar una herida que usted no siente.
- No use sandalias abiertas o zapatos que dejen los dedos o el talón expuestos.
- No fume: el tabaco reduce drásticamente la circulación sanguínea en los pies, multiplicando el riesgo de úlceras y amputaciones.
Si usted está postrado en cama por alguna enfermedad o se recupera de una cirugía, consulte a su equipo médico sobre medidas especiales para proteger los talones de lesiones por presión.
El calzado y los calcetines correctos pueden salvarle los pies
El zapato equivocado es una de las causas más frecuentes de úlceras en el pie diabético. Siga estas recomendaciones para elegir y usar el calzado de manera segura:
Antes de ponerse los zapatos, sacúdalos y pase la mano por el interior para asegurarse de que no haya piedras, arrugas ni costuras prominentes. Sus pies pueden no sentir un objeto pequeño atrapado en el zapato, pero ese objeto puede provocar una herida en cuestión de horas.
Compre sus zapatos al final del día, cuando los pies están ligeramente más hinchados que por la mañana. Pruébeselos de pie, no sentado, para verificar que hay entre uno y dos centímetros de espacio entre el dedo más largo y la punta del zapato. El calzado no debe quedar ni demasiado apretado ni demasiado suelto.
Elija zapatos de punta redondeada que le permitan mover los dedos con comodidad. Evite las sandalias abiertas. Si tiene alguna deformidad como juanetes o dedos en martillo, consulte a su médico sobre la posibilidad de usar calzado terapéutico hecho a medida.
En cuanto a los calcetines o medias, use siempre los de algodón, sin costuras o con las costuras hacia afuera, y con elásticos suaves que no compriman el tobillo ni la pierna. Cámbiese de calcetines todos los días y lávelos del revés para eliminar bien los residuos. Nunca use los mismos zapatos que le causaron una herida o úlcera anteriormente.
¿Cuándo ir al médico sin esperar un minuto más?
En las personas con diabetes, los pies deben considerarse una zona de alerta permanente. No espere a su próxima cita de control: acuda de inmediato a su centro de salud o al servicio de urgencias si nota cualquiera de estas señales:
- Cualquier herida, cortada, rasguño o ampolla en el pie, aunque sea pequeña.
- Cambio de coloración en la piel: zona morada, muy roja o muy pálida.
- Pérdida de sensibilidad o entumecimiento en los pies.
- Dolor en las piernas o los pies que no cede con el reposo.
- Hinchazón que aparece sin causa aparente.
- Cambios en la forma del pie.
- Uña encarnada, hongos entre los dedos o cualquier signo de infección (enrojecimiento, calor, pus o mal olor).
La úlcera del pie diabético es una urgencia médica real: las heridas en personas con diabetes cicatrizan con dificultad, se infectan rápidamente y pueden evolucionar en cuestión de días hacia complicaciones que pongan en riesgo la extremidad o la vida. No espere. Acuda cuanto antes.
Y recuerde: el mejor tratamiento siempre será la prevención. Mantener el azúcar en sangre bajo control, seguir una alimentación saludable, realizar actividad física regular, dejar de fumar y hacerse revisar los pies por un profesional en cada visita médica son las acciones más poderosas que usted puede tomar hoy.

Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Esta noche, revise sus pies completos: planta, dorso y espacios entre los dedos. Busque cualquier cambio.
- A partir de mañana, lávese los pies cada día con agua tibia, séquelos bien entre los dedos y aplique crema hidratante (fuera del espacio interdigital).
- Revise su calzado antes de ponérselo: sacúdalo y pase la mano por adentro para descartar objetos o arrugas.
- Identifique si usa sandalias abiertas o camina descalzo en casa. Busque unas pantuflas cerradas y cómodas para usar siempre.
- Haga 10 minutos de ejercicios de tobillo y dedos: rotaciones, flexiones y aperturas de dedos para activar la circulación.
Recuerde: un pequeño cambio de hábito hoy puede salvar su vida mañana.
Referencias
- Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2022). La diabetes y los pies. Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud, División de Diabetes Aplicada. Atlanta: CDC. https://www.cdc.gov/diabetes/spanish/living/healthy-feet.html
- International Diabetes Federation. (2017). Clinical practice recommendation on the diabetic foot: A guide for health care professionals. International Diabetes Federation. https://idf.org/about-diabetes/resources/?type=276
- International Working Group on the Diabetic Foot. (2023). Practical guidelines on the prevention and management of diabetes-related foot disease (IWGDF 2023 update). IWGDF. https://iwgdfguidelines.org/wp-content/uploads/2023/07/IWGDF-2023-01-Practical-Guidelines.pdf
- Organización Panamericana de la Salud. (2020). Diagnóstico y manejo de la diabetes de tipo 2 (HEARTS-D). OPS. https://www.paho.org/es/documentos/diagnostico-manejo-diabetes-tipo-2-hearts-d
- Organización Panamericana de la Salud. (2023). Orientaciones para el autocuidado de la diabetes. Módulo 01: Cuidado de los pies (OPS/NMH/NV/23-0041). OPS/OMS. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO
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