Trastornos de la marcha y el equilibrio

Trastornos de la marcha y el equilibrio

PUNTOS CLAVE

  • Caminar con dificultad o sentir inseguridad al andar no es una parte inevitable de envejecer, y muchas veces se puede mejorar.
  • Los problemas de marcha y equilibrio son la causa más frecuente de caídas en las personas mayores.
  • Casi siempre hay varias causas juntas: la vista, los músculos, las articulaciones, algunos medicamentos y hasta el miedo a caer.
  • El ejercicio de fuerza y equilibrio es la herramienta más poderosa para caminar mejor y con más seguridad.
  • Una evaluación a tiempo permite encontrar la causa y prevenir caídas y pérdida de independencia.

Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración médica. Si un ser querido mayor camina con dificultad o se siente inseguro al andar, conviene consultarlo con su médico.

Muchas familias notan que su ser querido mayor camina más despacio, se apoya en los muebles, arrastra los pies o se siente inseguro al andar. Con frecuencia se piensa que eso es simplemente parte de la edad y no hay nada que hacer. Esa idea, tan común, puede ser peligrosa.

La verdad es que caminar con dificultad no es un destino inevitable de la vejez, y muchas veces se puede mejorar. Detrás de esa inseguridad casi siempre hay causas que se pueden identificar y tratar. Y prestarles atención importa mucho, porque los problemas de marcha y equilibrio son la principal causa de caídas, que pueden tener consecuencias graves. Hoy le contamos por qué ocurren y qué se puede hacer.

¿Por qué cambia la forma de caminar con la edad?

Caminar, que parece tan sencillo, es en realidad una tarea muy compleja. Requiere que trabajen juntos los ojos, el oído interno, los músculos, las articulaciones, los nervios y el cerebro. Con los años, cada una de estas piezas puede desgastarse un poco, y basta con que fallen varias a la vez para que aparezca la inseguridad al andar.

Estos cambios son bastante comunes. Se calcula que al menos un tercio de las personas mayores de 65 años tiene dificultad para caminar cierta distancia o subir una escalera, y muchas necesitan un bastón o una andadera. En las personas muy mayores, los problemas de marcha y equilibrio son aún más frecuentes.

Que sean comunes no quiere decir que haya que resignarse a ellos. Muchas de sus causas son tratables, y con el abordaje adecuado buena parte de las personas mejora su forma de caminar. Detectarlas a tiempo, antes de la primera caída seria, es la mejor estrategia.

Lo importante es entender que un poco de lentitud puede ser esperable, pero la inseguridad marcada, los tropiezos frecuentes o el miedo constante a caer no deben tomarse como algo normal. Son señales de que conviene buscar la causa y actuar.

Cuidar la marcha va mucho más allá de evitar un golpe. Una persona que camina con seguridad sigue saliendo, visitando a su familia, yendo a la iglesia y valiéndose por sí misma. Cuando el miedo a caer la encierra en casa, pierde fuerza, ánimo y compañía, y todo eso la debilita aún más.

¿Qué causa los problemas de marcha y equilibrio?

Rara vez hay una sola causa. Casi siempre son varios factores que se suman. Identificarlos es la clave para poder mejorarlos.

  • La vista: ver mal, sobre todo de lejos o con poco contraste, hace inseguro cada paso.
  • Los músculos: la pérdida de fuerza en las piernas dificulta levantarse y sostenerse.
  • Las articulaciones y los huesos: la artrosis, las deformidades de los pies y la curvatura de la espalda cambian la forma de caminar.
  • El sistema nervioso: enfermedades como el Parkinson, las secuelas de un derrame o problemas del equilibrio del oído afectan la marcha.
  • Algunos medicamentos, en especial los tranquilizantes y los que bajan la presión, pueden causar mareo e inestabilidad.
  • El miedo a caer: después de una caída, muchas personas caminan con tanto temor que, paradójicamente, se vuelven más inseguras.

Además, cualquier enfermedad aguda, como una infección, puede empeorar de golpe la marcha en una persona que ya tenía cierta fragilidad.

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¿Cuándo hay que evaluarse?

Toda persona mayor de 65 años debería ser preguntada al menos una vez al año sobre si tiene dificultades para caminar o mantener el equilibrio. Y si ya ha sufrido una caída, o ha tenido una enfermedad reciente que la dejó más débil, esa evaluación se vuelve todavía más importante.

Una pregunta sencilla puede abrir la puerta: tiene usted alguna dificultad para caminar. Si la respuesta es sí, aunque sea a veces, vale la pena revisarlo con el médico. No hay que esperar a que ocurra una caída grave para buscar ayuda.

La familia puede ayudar mucho observando cómo se levanta la persona de una silla, cómo camina por la casa, si se apoya en los muebles, si arrastra los pies o si parece insegura al girar. Esa información es muy útil para el médico.

Otra señal que no conviene ignorar es cuando la persona empieza a evitar salir o a rechazar actividades que antes disfrutaba, muchas veces por miedo a caer. Ese retraimiento, aunque parezca solo un cambio de ánimo, suele ser una pista de que la marcha y el equilibrio ya no le dan la confianza de antes.

¿Cómo se evalúa la marcha?

La evaluación de la marcha es sencilla y no duele. Empieza con algo tan simple como observar a la persona mientras se levanta de una silla y camina. El médico o el fisioterapeuta se fija en la velocidad, la estabilidad, si usa algún apoyo y cómo gira.

Existen pruebas cronometradas muy útiles, como pedirle a la persona que se levante de una silla, camine unos pasos, gire y regrese a sentarse, midiendo cuánto tarda. También se puede medir cuánto tarda en pararse y sentarse varias veces, o la velocidad al caminar una distancia corta. Estas pruebas ayudan a detectar problemas que a simple vista podrían pasar desapercibidos.

A partir de estos hallazgos, el equipo de salud busca las causas concretas y propone un plan personalizado. Muchas veces se descubre que hay varios factores corregibles, lo cual es una buena noticia, porque significa que se puede mejorar.

Por ejemplo, puede encontrarse que la persona ve mal, ha perdido fuerza en las piernas y además toma un medicamento que le da mareo. Corrigiendo esos tres puntos, su forma de caminar puede mejorar de manera notable, y con ella su seguridad y su independencia.

¿Qué puede hacer usted para caminar mejor?

La mejor noticia es que buena parte de estos problemas se pueden mejorar, y la herramienta más poderosa está al alcance de todos: el movimiento. Estos pasos concretos ayudan a caminar mejor y con más seguridad.

  • Haga ejercicio de fuerza y equilibrio de forma regular, como pararse en un pie con apoyo, caminar en línea o ejercicios guiados. Es lo más eficaz.
  • Revise su vista y use los anteojos adecuados.
  • Use calzado cerrado, firme y con suela antideslizante, y evite andar en chancletas o descalzo en pisos resbalosos.
  • Pida a su médico que revise sus medicamentos, por si alguno le causa mareo o inestabilidad.
  • Trate el dolor articular y, si el médico lo indica, use bastón o andadera de la altura correcta.
  • No deje que el miedo a caer lo paralice: moverse con apoyo seguro es mejor que dejar de moverse.

Un fisioterapeuta puede diseñar un plan a la medida. Recuperar la seguridad al caminar es recuperar la libertad y la independencia.

Vale la pena también revisar la casa, porque el entorno influye mucho. Buena iluminación, pasamanos en las gradas, quitar alfombras sueltas y despejar el paso reducen el riesgo de tropiezos y le dan a la persona más confianza para moverse.

¿Cuándo consultar sin esperar?

Conviene consultar pronto si la persona ha tenido una o más caídas, si camina cada vez con más inseguridad, si necesita apoyarse en todo para no perder el equilibrio o si ha comenzado a usar un bastón o andadera por su cuenta sin evaluación.

Es urgente buscar atención si la dificultad para caminar aparece de forma repentina, sobre todo si viene con debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, mareo intenso o confusión, ya que puede tratarse de un problema que necesita atención inmediata.

En El Salvador, su unidad de salud del MINSAL o del ISSS puede iniciar la evaluación y referir a fisioterapia cuando sea necesario. Este tema se conecta de cerca con la prevención de caídas, así que cuidar la marcha y el equilibrio es una de las mejores formas de proteger la independencia de su ser querido.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Observe esta semana cómo camina su ser querido mayor y anote si se siente inseguro o se apoya en los muebles.
  • Anímelo a hacer ejercicios sencillos de fuerza y equilibrio todos los días, con apoyo seguro.
  • Revise que use calzado firme y antideslizante y que tenga los anteojos adecuados.
  • Pida en la próxima consulta que revisen sus medicamentos y su marcha.

Recuerde: caminar con seguridad se puede entrenar, y cada paso firme protege la independencia y la vida de su ser querido.

Referencias

  • Beauchet, O. (2022). Why does my patient have gait and balance disorders? En R. M. Caplan, J. A. Morais, A. Fuks y S. Gilbert (Eds.), The care of the older person (5.a ed., pp. 33 a 37). CRC Press.
  • Organización Mundial de la Salud. (2021). Caídas. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/falls
  • Caplan, R. M., Morais, J. A., Fuks, A., y Gilbert, S. (Eds.). (2022). The care of the older person (5.a ed.). CRC Press.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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