Vacunas e infecciones en la enfermedad renal

Vacunas e infecciones en la enfermedad renal

PUNTOS CLAVE

  • La enfermedad renal debilita las defensas y aumenta el riesgo de infecciones.
  • Las infecciones pueden ser más graves y afectar más a los riñones.
  • Las vacunas son una herramienta clave de protección en la enfermedad renal.
  • La higiene y otras medidas sencillas previenen muchas infecciones.
  • Consulte qué vacunas le convienen según su caso y su etapa.

Ante fiebre, escalofríos o malestar importante, consulte pronto; en la enfermedad renal las infecciones no deben descuidarse.

Las personas con enfermedad renal tienen un mayor riesgo de sufrir infecciones, y de que estas sean más graves. Esto se debe a que la enfermedad debilita las defensas del cuerpo, dejándolo más expuesto a virus y bacterias. Por eso, protegerse de las infecciones es una parte importante y muchas veces olvidada del cuidado renal.

La buena noticia es que existen herramientas muy eficaces para reducir ese riesgo. Las vacunas y una serie de medidas sencillas de higiene y prevención pueden evitar muchas infecciones o hacer que sean más leves si aparecen.

En este artículo le explicamos por qué las infecciones son más riesgosas en la enfermedad renal, qué papel juegan las vacunas, qué medidas de prevención puede aplicar desde hoy y cuándo consultar, para que proteja su salud y sus riñones.

¿Por qué las infecciones son más riesgosas en la ERC?

La enfermedad renal afecta el sistema de defensas del cuerpo, haciéndolo menos eficaz para combatir virus y bacterias. Esto significa que las personas con enfermedad renal se infectan con más facilidad y pueden tener infecciones más graves.

Además, una infección puede empeorar la función renal de forma temporal o incluso desencadenar un daño agudo sobre los riñones ya debilitados. Así, las infecciones no solo afectan al cuerpo en general, sino directamente a los riñones.

Algunas situaciones aumentan aún más el riesgo, como estar en diálisis, que implica accesos por donde pueden entrar gérmenes, o tener diabetes, que también debilita las defensas y favorece las infecciones.

Las infecciones más comunes incluyen las respiratorias, como la gripe y la neumonía, las urinarias y las de la piel. Cada una requiere atención, porque en la enfermedad renal pueden complicarse más rápido.

Reconocer este mayor riesgo no busca asustar, sino motivar a tomar medidas de protección que son sencillas y muy eficaces.

Las vacunas: una protección clave

Las vacunas son una de las mejores formas de prevenir infecciones graves en la enfermedad renal. Enseñan al cuerpo a defenderse de ciertos gérmenes, de modo que, si se expone a ellos, pueda combatirlos mejor o evitar la enfermedad.

En la enfermedad renal se suelen recomendar varias vacunas, como la de la influenza cada año y las que protegen contra la neumonía. Según el caso, también pueden indicarse otras, como la de la hepatitis, especialmente importante en personas que van a necesitar diálisis.

Es importante recibir las vacunas en el momento adecuado, idealmente antes de que la enfermedad avance mucho, porque las defensas responden mejor en etapas más tempranas. Por eso conviene consultar pronto qué vacunas le corresponden.

Las vacunas recomendadas en la enfermedad renal son seguras y su beneficio supera con creces los riesgos. Su médico le indicará cuáles necesita según su etapa, su edad y su situación particular.

Mantener el esquema de vacunación al día es una de las decisiones más protectoras y sencillas que puede tomar por su salud.

Conviene aprovechar cada consulta para revisar si su esquema de vacunación está completo. A veces, con el ritmo de la enfermedad, se pasan por alto vacunas importantes que su médico puede indicarle en el momento oportuno.

Recuerde que algunas vacunas requieren refuerzos o se aplican en momentos específicos. Llevar un registro de las vacunas que ha recibido, con sus fechas, ayuda a mantener la protección al día sin repeticiones ni olvidos.

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Medidas de higiene y prevención

Además de las vacunas, hábitos sencillos de higiene previenen muchas infecciones. El lavado frecuente de manos con agua y jabón, sobre todo antes de comer y después de ir al baño, es una de las medidas más eficaces y está al alcance de todos.

Evitar el contacto cercano con personas que tienen gripe u otras infecciones, y cuidarse en épocas de mayor circulación de enfermedades respiratorias, ayuda a no contagiarse. En ciertas situaciones, el uso de mascarilla puede ser útil.

Cuidar la piel y las heridas es importante, limpiándolas bien y vigilando que no se infecten. En personas con diabetes o neuropatía, el cuidado de los pies cobra especial relevancia para prevenir infecciones.

Para prevenir infecciones urinarias, ayuda una buena hidratación dentro de lo permitido, no aguantar las ganas de orinar y mantener una adecuada higiene. Ante síntomas urinarios, conviene consultar sin demora.

Quienes están en diálisis deben cuidar mucho la higiene de su acceso y seguir las indicaciones del personal, ya que es una posible puerta de entrada de gérmenes.

Reconocer las infecciones a tiempo

Detectar una infección temprano permite tratarla antes de que se complique. Por eso conviene conocer las señales de alarma y no restarles importancia, sobre todo en la enfermedad renal, donde las cosas pueden avanzar más rápido.

La fiebre, los escalofríos y el malestar general son señales frecuentes de infección. Ante ellos, sobre todo si son intensos o persistentes, conviene consultar en lugar de esperar a ver si pasan.

Otras señales dependen del tipo de infección, como tos y dificultad para respirar en las respiratorias, ardor al orinar u orina turbia en las urinarias, o enrojecimiento, dolor y pus en las de la piel.

En personas con enfermedad renal, no conviene automedicarse con antibióticos ni con otros remedios ante una sospecha de infección. Algunos medicamentos requieren ajuste, y el uso incorrecto puede ser dañino.

Ante cualquier sospecha de infección, lo más seguro es consultar pronto para recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.

Vigilar la temperatura cuando se siente mal es útil, porque la fiebre es una señal frecuente de infección. Anotar desde cuándo empezaron los síntomas y cómo evolucionan ayuda al médico a orientar mejor el tratamiento.

En la enfermedad renal, es preferible pecar de precavido. Ante la duda de si una molestia es una infección, es mejor consultar de más que dejar pasar algo que podría complicarse con rapidez.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Consulte a su médico qué vacunas le corresponden según su etapa y su situación, y póngase al día con su esquema. La vacuna de la influenza, por ejemplo, se aplica cada año.

Adopte el hábito del lavado frecuente de manos y cuide su higiene personal. Es una medida sencilla que previene muchas infecciones y que puede aplicar desde hoy mismo.

Cuídese en épocas de mayor circulación de enfermedades respiratorias, evite el contacto cercano con personas enfermas y proteja sus heridas y su piel para que no se infecten.

Si está en diálisis, siga con cuidado las indicaciones sobre la higiene de su acceso. Y si tiene diabetes o neuropatía, revise y cuide sus pies a diario.

Aprenda a reconocer las señales de infección y, ante fiebre, escalofríos o malestar importante, consulte pronto en lugar de automedicarse. Actuar a tiempo evita complicaciones.

Protegerse es cuidar sus riñones

Prevenir infecciones no solo evita el malestar de enfermarse, también protege sus riñones, porque una infección puede empeorar su función. Así, cada medida de prevención cuida su salud en varios frentes.

Las vacunas y la higiene son herramientas al alcance de todos, económicas y muy eficaces. Aprovecharlas es una forma inteligente de cuidarse y de evitar complicaciones que a veces son serias.

Involucrar a la familia ayuda, porque cuando en casa todos se vacunan y cuidan la higiene, se reduce el riesgo de que traigan infecciones al hogar. La protección es un trabajo de equipo.

Adoptar estas medidas da tranquilidad y sensación de control. Saber que está haciendo lo posible por protegerse alivia parte de la preocupación que trae la enfermedad.

En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para informarse sobre vacunas y sobre el cuidado de su enfermedad renal. Prevenir siempre es mejor que curar.

Cada vacuna aplicada y cada hábito de higiene es una barrera menos que sus riñones tendrán que enfrentar. Protegerse de las infecciones es una forma silenciosa pero muy eficaz de cuidar la función que sus riñones aún conservan.

Y esa protección, además, le da tranquilidad para vivir su día a día con mayor confianza y menos preocupación.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Consulte a su médico qué vacunas le corresponden y póngase al día.
  • Adopte el hábito del lavado frecuente de manos con agua y jabón.
  • Evite el contacto cercano con personas enfermas en épocas de contagios.
  • Ante fiebre o malestar importante, consulte pronto sin automedicarse.

Recuerde: vacunarse y cuidar la higiene protege a la vez su cuerpo y sus riñones.

Referencias

  • Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
  • Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2024). Vacunas para personas con enfermedad renal crónica. CDC.
  • MedlinePlus. (2024). Cómo prevenir infecciones. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  • National Kidney Foundation. (2023). Vaccinations and chronic kidney disease. National Kidney Foundation.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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