
PUNTOS CLAVE
- La salud de la boca no es un asunto aparte: influye en la diabetes, el corazón y hasta en el cerebro.
- Perder los dientes no es una consecuencia inevitable de la edad. Con buen cuidado, se pueden conservar muchos años.
- La enfermedad de las encías es muy común en las personas mayores y muchas veces avanza sin dolor.
- Muchos medicamentos resecan la boca, lo que aumenta el riesgo de caries e infecciones.
- Una boca sana ayuda a comer bien, a hablar, a sonreír y a mantener la calidad de vida.
Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta con su odontólogo o médico. Ante dolor, sangrado persistente o dientes flojos, conviene buscar atención profesional.
Muchas familias salvadoreñas creen que perder los dientes es simplemente parte de hacerse mayor, y que la boca de un adulto mayor no requiere mayor atención. Esa idea, tan extendida, puede costar caro. La boca no está separada del resto del cuerpo: lo que ocurre en ella puede afectar la salud general de maneras que pocas veces imaginamos.
La buena noticia es que la mayoría de los problemas de la boca en la vejez se pueden prevenir y tratar. Cuidar los dientes, las encías y la dentadura no solo evita dolor e infecciones, también protege el corazón, ayuda a controlar la diabetes y permite seguir comiendo, hablando y sonriendo con confianza. Hoy le contamos por qué la salud bucal importa tanto y cómo cuidarla a cualquier edad.
La boca y el resto del cuerpo están conectados
Durante mucho tiempo se pensó que la boca era un asunto aparte de la salud general. Hoy sabemos que no es así. Las bacterias y la inflamación de una boca enferma no se quedan quietas: pueden pasar a la sangre y afectar a otros órganos del cuerpo. Por eso, una boca descuidada puede tener consecuencias mucho más allá de una simple molestia.
La relación con la diabetes es especialmente importante y funciona en dos direcciones. Una persona con diabetes tiende a tener más infecciones en las encías y a sanar más despacio, y a su vez, unas encías enfermas dificultan el control del azúcar en la sangre. Se ha visto que tratar la enfermedad de las encías puede ayudar a mejorar el control de la diabetes.
La salud de la boca también se ha relacionado con la salud del corazón y de las arterias, e incluso con la salud del cerebro. Aunque no todo está dicho en la ciencia, lo que sí es claro es que cuidar la boca es una forma más de cuidar todo el cuerpo. En una persona mayor, que muchas veces vive con varias enfermedades a la vez, esto cobra aún más importancia.
Un ejemplo cotidiano lo deja claro. Una infección de encías que sangran, que a simple vista parece un problema menor, puede mantener al cuerpo en un estado de inflamación constante que dificulta controlar el azúcar y sobrecarga al corazón. Cuidar la boca, entonces, no es vanidad, es una parte más del cuidado integral de la salud.
La enfermedad de las encías: un enemigo silencioso
El problema más frecuente de la boca en la vejez no son las caries, sino la enfermedad de las encías, conocida como enfermedad periodontal. Se calcula que afecta a alrededor de seis de cada diez personas mayores de 65 años. Comienza cuando la placa, esa capa pegajosa de bacterias, se acumula en el borde de las encías y las inflama.
Lo más peligroso es que muchas veces avanza sin dolor. Las encías pueden sangrar un poco al cepillarse, verse enrojecidas o retraídas, y la persona no le da importancia. Con el tiempo, la infección va destruyendo el soporte del diente, que empieza a aflojarse hasta caerse. Por eso se le llama un enemigo silencioso.
La buena noticia es que, detectada a tiempo, la enfermedad de las encías se puede detener y controlar. La clave está en la higiene diaria y en las revisiones con el odontólogo. No hay que esperar a que un diente se afloje o duela para actuar.
Vale la pena revisar de vez en cuando las encías de su ser querido. Si las nota rojas, hinchadas, retraídas o que sangran al cepillar, o si percibe mal aliento persistente, son señales de que algo no anda bien y conviene una revisión, aunque la persona no sienta dolor.
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La boca seca y los medicamentos
Un problema muy común y poco conocido en las personas mayores es la boca seca. La saliva no es solo agua: limpia la boca, neutraliza los ácidos y protege los dientes. Cuando la boca se reseca, aumenta mucho el riesgo de caries, infecciones y molestias al comer o hablar.
La causa más frecuente de boca seca en la vejez son los medicamentos. Muchos fármacos de uso común, como algunos para la presión, la depresión, la ansiedad, las alergias o los problemas de la vejiga, resecan la boca como efecto secundario. Como los adultos mayores suelen tomar varios medicamentos a la vez, el efecto se suma.
Si nota la boca seca, coméntelo con su médico y su odontólogo. No suspenda medicamentos por su cuenta, pero sí se puede aliviar tomando agua con frecuencia, evitando el tabaco y el alcohol, y con productos que su odontólogo puede recomendar. En estos casos, reforzar la higiene bucal es todavía más importante.
También ayuda estimular la saliva masticando chicle sin azúcar, y evitar las bebidas azucaradas y el exceso de café, que resecan aún más la boca. Pequeños hábitos que, sumados, protegen los dientes cuando el cuerpo produce menos saliva.
Comer, tragar y el riesgo de neumonía
Una boca sana es fundamental para alimentarse bien. Cuando faltan dientes, duelen las encías o la dentadura no ajusta, la persona come menos y peor, elige alimentos blandos y poco nutritivos, y con el tiempo puede llegar a la desnutrición. Cuidar la boca es, entonces, también cuidar la nutrición.
Existe además un riesgo menos conocido pero importante. En personas mayores frágiles o con problemas para tragar, las bacterias de una boca sucia pueden pasar a los pulmones al tragar o aspirar pequeñas cantidades de saliva, y causar un tipo de neumonía. Por eso, mantener la boca limpia es una forma concreta de prevenir infecciones respiratorias graves.
Esto es especialmente importante en personas que dependen de otros para su cuidado, o que pasan mucho tiempo en cama. En esos casos, la higiene de la boca no es un lujo ni algo secundario, es parte esencial del cuidado diario.
Cuando la persona usa dentadura postiza, conviene revisar que ajuste bien. Una dentadura floja o que lastima hace que coma menos, evite ciertos alimentos y hasta hable con dificultad. Un ajuste a tiempo con el odontólogo devuelve la comodidad y las ganas de comer.
¿Qué puede hacer usted desde hoy?
Cuidar la boca de un adulto mayor no requiere nada complicado, solo constancia y algunos hábitos sencillos que marcan una gran diferencia.
- Cepille los dientes al menos dos veces al día con pasta con flúor, y use hilo dental o cepillos entre los dientes.
- Si la persona tiene dificultad para cepillarse, un cepillo eléctrico o un mango más grueso puede facilitarlo. Un familiar puede ayudar cuando haga falta.
- Limpie la dentadura postiza todos los días y retírela por la noche para dejar descansar las encías.
- Tome suficiente agua para combatir la boca seca y evite el tabaco y el exceso de azúcar.
- Visite al odontólogo con regularidad, aunque no haya dolor, para revisar dientes, encías y dentaduras.
- Revise la boca en busca de llagas que no sanan, manchas o bultos, y consúltelos sin demora.
¿Cuándo consultar al odontólogo o al médico?
Conviene buscar atención cuando las encías sangran con frecuencia, se ven muy rojas o inflamadas, cuando un diente se afloja, cuando hay dolor al masticar o cuando la dentadura lastima o ya no ajusta bien. Ninguna de estas cosas es normal de la edad, y todas tienen solución.
Hay una señal que merece atención especial y sin demora: cualquier llaga, mancha blanca o roja, o bulto en la boca que no sane en dos o tres semanas debe ser revisado por un profesional, ya que en algunos casos puede ser el inicio de algo más serio. Detectarlo temprano es clave.
En El Salvador, puede acudir a los servicios odontológicos de las unidades de salud del MINSAL o del ISSS. Cuidar la boca es una inversión en salud, en nutrición y en calidad de vida. Una buena sonrisa, a cualquier edad, también es salud.
Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Establezca una rutina de cepillado dos veces al día para usted o su familiar mayor, con pasta con flúor.
- Si usa dentadura postiza, límpiela a diario y retírela por la noche.
- Saque una cita con el odontólogo para una revisión, aunque no haya dolor.
- Revise la boca en busca de llagas o manchas que no sanen y consúltelas pronto.
Recuerde: una boca sana ayuda a comer, hablar y sonreír, y protege la salud de todo el cuerpo a cualquier edad.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud. (2023). Salud bucodental. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/oral-health
- Wiseman, M. (2022). Dental care in older persons. En R. M. Caplan, J. A. Morais, A. Fuks y S. Gilbert (Eds.), The care of the older person (5.a ed.) (pp. 44 a 46). CRC Press.
- Caplan, R. M., Morais, J. A., Fuks, A., y Gilbert, S. (Eds.). (2022). The care of the older person (5.a ed.). CRC Press.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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