Fragilidad y medicamentos

Fragilidad y medicamentos

PUNTOS CLAVE

  • Una persona frágil procesa los medicamentos de forma distinta a alguien con la misma edad, pero sin fragilidad.
  • No solo recetar demasiado es un riesgo, también dejar de recetar un tratamiento necesario por miedo a la edad es un problema.
  • La cascada de prescripción ocurre cuando se trata el efecto secundario de un medicamento como si fuera una enfermedad nueva.
  • Los medicamentos sedantes y los que afectan la memoria son especialmente riesgosos en personas con fragilidad.
  • El tratamiento debe ajustarse según el nivel real de fragilidad de la persona, no solo según su edad en años.

¿Sabía usted que dos personas de la misma edad, con las mismas enfermedades, pueden necesitar dosis de medicamentos completamente distintas si una de ellas tiene fragilidad y la otra no? Hemos hablado anteriormente sobre qué es la fragilidad y cómo detectarla en casa, pero existe un aspecto menos conocido y sumamente importante, esta condición también cambia profundamente la forma en que el cuerpo procesa los medicamentos. En muchas familias salvadoreñas, el tratamiento de un adulto mayor se ajusta principalmente según su edad en años cumplidos, sin considerar si realmente tiene fragilidad o no, lo cual puede llevar tanto a recetar demasiado como a dejar de recetar algo verdaderamente necesario. Hoy le explicamos cómo la fragilidad afecta el manejo de los medicamentos, y qué riesgos específicos debe vigilar su familia.

¿Por qué la fragilidad cambia cómo el cuerpo procesa los medicamentos?

Las personas con fragilidad suelen tener una composición corporal distinta, con más grasa y menos masa muscular, lo cual altera de forma importante la manera en que ciertos medicamentos se distribuyen dentro del cuerpo. Los medicamentos que se disuelven en grasa, como muchos antipsicóticos, pueden acumularse más en estas personas, mientras que los medicamentos que se disuelven en agua, como ciertos antibióticos y medicamentos para el corazón, pueden alcanzar concentraciones más altas de lo esperado en la sangre.

Además, las personas frágiles suelen tener niveles más bajos de una proteína de la sangre llamada albúmina, la cual ayuda a transportar muchos medicamentos. Cuando hay menos albúmina disponible, una mayor proporción del medicamento queda libre y activa en el cuerpo, lo cual puede aumentar el riesgo de toxicidad, especialmente con medicamentos como la warfarina, un anticoagulante de uso común.

También se ven afectados el hígado y los riñones, los órganos principales encargados de procesar y eliminar los medicamentos del cuerpo de forma segura. En personas con fragilidad, estos órganos suelen funcionar de forma menos eficiente, lo cual puede provocar que un medicamento permanezca activo más tiempo del esperado en el organismo, aumentando el riesgo de efectos secundarios si la dosis no se ajusta adecuadamente a esta condición particular de cada persona.

¿Qué significa que un medicamento sea potencialmente inapropiado?

Un medicamento se considera potencialmente inapropiado para una persona mayor cuando el riesgo de daño que puede causar supera el beneficio real que aporta para esa persona en particular. Esto puede ocurrir de tres formas distintas, el sobreuso, que ocurre cuando no existe una razón clara para seguir usando un medicamento, el mal uso, que ocurre cuando se utiliza el medicamento equivocado o en una dosis, frecuencia o duración incorrecta, y el subuso, que ocurre cuando no se utiliza un medicamento que realmente podría beneficiar a la persona.

Es importante entender que las personas con fragilidad tienen mayor riesgo tanto de recibir medicamentos inapropiados por exceso, como de no recibir tratamientos que realmente necesitarían. Por ejemplo, algunos estudios han encontrado que las personas frágiles tienen menos probabilidad de recibir anticoagulantes apropiados para ciertos problemas del ritmo cardíaco, posiblemente por la percepción errónea de que su fragilidad o su edad avanzada hacen que el tratamiento no valga la pena, cuando en realidad podrían beneficiarse de él tanto como cualquier otra persona.

Esta combinación de sobreuso y subuso simultáneo demuestra que el problema no es simplemente la cantidad de medicamentos, sino la calidad y la adecuación de cada uno de ellos para la situación particular de la persona en ese momento de su vida. Por eso, cualquier revisión de medicamentos en una persona frágil debe preguntarse tanto si algún medicamento debería reducirse o suspenderse, como si existe algún tratamiento beneficioso que se está omitiendo sin una razón médica válida que lo justifique.

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¿Qué es la cascada de prescripción y por qué afecta especialmente a personas frágiles?

Una cascada de prescripción ocurre cuando se receta un nuevo medicamento para tratar un efecto secundario de otro medicamento, sin reconocer que ese efecto secundario en realidad fue causado por el primer tratamiento, y se interpreta erróneamente como una enfermedad nueva. Un ejemplo común es cuando se receta un medicamento para mejorar la memoria, sin reconocer que la confusión o el deterioro cognitivo en realidad fueron causados por otro medicamento que la persona ya estaba tomando, o cuando se inicia un diurético para tratar la hinchazón en las piernas causada por otro medicamento para la presión arterial.

Las personas con fragilidad son particularmente vulnerables a este patrón, ya que su mayor sensibilidad a los medicamentos hace más probable que experimenten efectos secundarios, y su mayor cantidad de condiciones médicas simultáneas hace más fácil que estos efectos secundarios se confundan con una nueva enfermedad que necesita su propio tratamiento. Esto puede generar una cadena en la que cada nuevo medicamento agregado para tratar un efecto secundario, en realidad genera nuevos efectos secundarios propios, que a su vez podrían tratarse erróneamente con más medicamentos.

Entre los medicamentos que merecen especial atención en personas con fragilidad están aquellos con efectos sedantes o que afectan ciertos receptores relacionados con la memoria y la función cognitiva, ya que se han relacionado con mayor sedación, caídas, y declive tanto físico como mental en este grupo de población vulnerable. Identificar y revisar específicamente estos medicamentos durante cualquier evaluación de fragilidad es una prioridad clara dentro del manejo seguro de personas mayores, especialmente cuando se combinan varios de ellos al mismo tiempo sin una revisión cuidadosa.

¿Por qué la edad sola no debería determinar el tratamiento?

Uno de los mensajes más importantes de este tema es que el tratamiento de una persona mayor no debería ajustarse únicamente según su edad cronológica, sino según su nivel real de fragilidad y su situación de salud particular. Dos personas de ochenta años pueden tener necesidades de tratamiento completamente distintas, una con buena reserva física y funcional que podría beneficiarse plenamente de un tratamiento estándar, y otra con fragilidad significativa que requiere ajustes cuidadosos en las dosis y una vigilancia más estrecha.

Esto significa que, idealmente, cualquier decisión sobre iniciar, ajustar o suspender un medicamento en una persona mayor debería considerar primero su nivel de fragilidad, en lugar de basarse simplemente en un número de años cumplidos en su documento de identidad. Lamentablemente, esta evaluación de fragilidad no siempre se realiza de forma sistemática en la práctica clínica diaria, lo cual hace que el papel activo de la familia, compartiendo observaciones sobre la verdadera condición funcional de su familiar mayor, sea todavía más valioso para guiar decisiones más acertadas y seguras.

Reconocer esta diferencia también ayuda a evitar dos extremos igualmente problemáticos, el de negar tratamientos beneficiosos simplemente por la edad avanzada de la persona, asumiendo erróneamente que ya no vale la pena tratarla, y el de mantener tratamientos excesivos o inapropiados sin considerar que su cuerpo frágil ya no procesa los medicamentos de la misma forma rápida y eficiente que antes.

¿Qué puede hacer usted desde hoy para proteger a su familiar mayor frágil?

Si su familiar mayor presenta señales de fragilidad, comparta esta información explícitamente con su médico, en lugar de asumir que la edad por sí sola es suficiente para guiar las decisiones de tratamiento. Pregunte directamente si las dosis actuales de sus medicamentos han sido ajustadas considerando su nivel real de fragilidad y la función de sus riñones e hígado.

Esté especialmente atento si su familiar mayor presenta un síntoma nuevo después de comenzar un medicamento reciente, y pregúntese si ese síntoma podría ser un efecto secundario en lugar de una enfermedad nueva que requiera su propio tratamiento adicional, antes de aceptar automáticamente otro medicamento para tratarlo. Esta atención puede ayudar a detectar y detener una cascada de prescripción antes de que se vuelva más larga y compleja con el tiempo.

Finalmente, no asuma que su familiar mayor debe quedarse sin un tratamiento beneficioso simplemente por su edad o su fragilidad, sin antes preguntar directamente al médico si ese tratamiento específico todavía sería apropiado en su caso. Tanto el exceso como la falta de tratamiento pueden ser perjudiciales, y encontrar el punto correcto requiere una evaluación cuidadosa y personalizada, no una decisión automática basada únicamente en los años cumplidos.

Acompañar a su familiar mayor en este proceso requiere paciencia y disposición para hacer preguntas que quizás antes parecían innecesarias. Sin embargo, entender que la fragilidad, y no solamente la edad, es lo que realmente debería guiar las decisiones sobre su tratamiento, le da a su familia una herramienta poderosa para abogar por el cuidado más adecuado y seguro.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Comparta con el médico si su familiar mayor tiene señales de fragilidad, no solo su edad en años.
  • Pregunte si las dosis actuales de los medicamentos han sido ajustadas según su nivel de fragilidad y función renal o hepática.
  • Ante cualquier síntoma nuevo tras iniciar un medicamento, pregúntese si podría ser un efecto secundario antes de aceptar otro tratamiento adicional.
  • Pregunte directamente si algún tratamiento beneficioso podría estarse omitiendo simplemente por la edad de su familiar mayor.
  • Revise junto a su médico si algún medicamento sedante o que afecte la memoria podría estar contribuyendo a caídas o confusión. posible para la persona que tanto quiere proteger.

Referencias

  • Shafiee Hanjani, L., et al. (2025). Considering frailty in optimising medicine use. En Polypharmacy and geriatrics. Springer.
  • Rochon, P. A., & Gurwitz, J. H. (1995). The prescribing cascade. British Medical Journal, 315(7115), 1096-1099.
  • Hilmer, S. N., et al. (2019). Pharmacokinetics and pharmacodynamics in frailty. Mechanisms of Ageing and Development.

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