
PUNTOS CLAVE
- Olvidar de vez en cuando dónde dejó las llaves es normal. Olvidar cómo usar las llaves o para qué sirven no lo es.
- La demencia no es una parte normal de envejecer. Cuando los olvidos empiezan a estorbar la vida diaria, hay que consultar.
- Muchas causas de fallas de memoria tienen solución, como ciertos medicamentos, la depresión, la falta de vitamina B12 o problemas de tiroides.
- La persona afectada muchas veces no se da cuenta de sus olvidos. Suele ser la familia quien nota el cambio.
- Detectar el problema a tiempo permite planificar, tratar lo tratable y proteger a su ser querido.
Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración de un médico. Si nota cambios en la memoria de un ser querido, lo mejor es acudir a una consulta médica para una evaluación adecuada.
A todos se nos olvida algo de vez en cuando. Entramos a un cuarto y no recordamos a qué íbamos, o buscamos los anteojos que traemos puestos. Con la edad, estos pequeños olvidos se vuelven más frecuentes, y muchas familias salvadoreñas se preguntan con angustia si se trata del inicio de una demencia.
La buena noticia es que la mayoría de esos olvidos cotidianos son normales y no significan enfermedad. Pero hay ciertas señales que sí conviene tomar en serio. Saber diferenciar unos de otras es muy valioso, porque permite tranquilizarse cuando todo está bien y actuar a tiempo cuando algo no anda bien. Hoy le ayudamos a distinguir los olvidos normales de la edad de las verdaderas señales de alarma.
¿Qué olvidos son normales con la edad?
Con los años, el cerebro procesa la información un poco más despacio, y es normal que la memoria no sea tan ágil como a los veinte años. Olvidar de vez en cuando el nombre de un conocido y recordarlo más tarde, extraviar las llaves o el control del televisor, o tener que hacer una lista para no olvidar los mandados son cosas que le pasan a mucha gente y no son motivo de alarma.
Lo importante es que estos olvidos normales no interfieren con la vida diaria. La persona sigue manejando sus asuntos, cocinando, tomando sus medicamentos y desenvolviéndose sola. Reconoce que se le olvidó algo y, con una pista o un recordatorio, lo recupera.
Este tipo de olvidos suele mantenerse estable con el tiempo. No empeora de forma acelerada de un mes a otro. Si su ser querido de vez en cuando olvida algo pero sigue siendo la misma persona capaz de siempre, lo más probable es que no haya nada de qué preocuparse.
También influyen el cansancio, el estrés, la falta de sueño o hacer muchas cosas a la vez. Cuando estamos distraídos o preocupados, la memoria falla más, y eso le ocurre a cualquiera a cualquier edad. Por eso, un olvido aislado en un día pesado casi nunca es motivo de alarma.
¿Cuáles son las señales de alarma?
El problema no es olvidar, sino cuando los olvidos empiezan a cambiar la vida de la persona. Estas señales merecen una consulta médica:
- Olvidar información importante y reciente, como fechas familiares, citas médicas o conversaciones que acaban de tener.
- Repetir la misma pregunta o el mismo relato una y otra vez en poco tiempo.
- Tener problemas para hacer tareas conocidas, como cocinar una receta de siempre, manejar el dinero o pagar las cuentas.
- Perderse en lugares familiares o necesitar ayuda para orientarse donde antes se movía sin problema.
- Dificultad para encontrar las palabras, no solo nombres de personas sino de objetos comunes.
- Cambios de carácter, desconfianza sin motivo, apatía o dejar de disfrutar lo que antes le gustaba.
Una diferencia clave es que, en estos casos, los olvidos sí afectan la vida diaria y suelen empeorar con los meses. Además, muchas veces es la familia quien lo nota, mientras la persona afectada no parece darse cuenta ni preocuparse.
Ninguna de estas señales, por sí sola, confirma una enfermedad. Pero cuando aparecen varias juntas y se mantienen en el tiempo, son un motivo válido para consultar. No se trata de asustarse, sino de salir de la duda con la ayuda de un profesional.
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La diferencia entre un olvido y una demencia
La palabra demencia asusta, pero es importante entenderla bien. La demencia no es una consecuencia normal de envejecer, sino una enfermedad del cerebro que va afectando poco a poco la memoria, el lenguaje, la orientación y la capacidad de razonar, hasta interferir con la vida diaria. La causa más frecuente es la enfermedad de Alzheimer.
La gran diferencia está en el impacto. Un olvido normal es una molestia pasajera. La demencia, en cambio, va quitándole a la persona la capacidad de valerse por sí misma. Otra diferencia es la conciencia del problema: quien tiene olvidos normales se preocupa por ellos, mientras que muchas personas con demencia no notan sus fallas.
Existe también un punto intermedio, llamado deterioro cognitivo leve, en el que la persona tiene más fallas de memoria de lo esperado para su edad, pero todavía se desenvuelve sola. No todas estas personas desarrollan demencia, pero conviene vigilarlas de cerca con el médico.
Un ejemplo ayuda a entenderlo. Olvidar dónde dejó las llaves es normal. Olvidar para qué sirven las llaves, o no reconocer la puerta de su propia casa, ya no lo es. La diferencia no está en olvidar, sino en perder habilidades que antes se tenían bien dominadas.
¿Qué hará el médico para evaluar la memoria?
No es necesario hacer pruebas de memoria a toda persona mayor sin síntomas. La evaluación se justifica cuando la familia nota un cambio real y sostenido. El médico hará una serie de preguntas sobre qué tipo de olvidos hay, cómo afectan la vida diaria y si vienen acompañados de cambios de ánimo o de conducta.
También hará un examen físico y unas pruebas sencillas de memoria y razonamiento, con papel y lápiz. En algunos casos pedirá exámenes de sangre o una imagen del cerebro para descartar otras causas. Un dato esperanzador es que varias causas de fallas de memoria tienen solución: ciertos medicamentos, la depresión, el hipotiroidismo, la falta de vitamina B12 o los problemas de sueño pueden afectar la memoria y mejorar al tratarlos.
Por eso, acudir al médico no es rendirse ante un mal diagnóstico. Al contrario, es la mejor manera de saber qué está pasando, tratar lo que se puede tratar y, si hay una demencia, planificar con tiempo y con calma.
Vale la pena que un familiar de confianza acompañe a la consulta. Muchas veces la persona no recuerda o no reconoce sus propias fallas, y el relato de quien la ve todos los días es la información más valiosa para el médico. Anotar antes ejemplos concretos de lo que ha cambiado ayuda mucho a que la evaluación sea certera.
¿Qué puede hacer usted desde hoy?
Aunque no existe una fórmula mágica, hay mucho que usted y su familia pueden hacer para cuidar la memoria y actuar a tiempo. La salud del cerebro está muy ligada a la salud general del cuerpo.
- Controle la presión arterial, la diabetes y el colesterol, porque lo que daña el corazón también daña el cerebro.
- Manténgase activo física y mentalmente: caminar, conversar, leer, jugar y aprender cosas nuevas ayudan al cerebro.
- Cuide el sueño, evite el exceso de alcohol y no fume.
- Revise con el médico los medicamentos, ya que algunos pueden afectar la memoria.
- Mantenga la vida social activa, porque el aislamiento y la soledad perjudican la memoria.
Y si nota señales de alarma en un ser querido, no lo deje pasar por miedo o por vergüenza. Acompañarlo a una consulta a tiempo es un acto de amor que puede marcar una gran diferencia.
¿Cuándo consultar sin esperar?
Conviene buscar atención médica cuando los olvidos son cada vez más frecuentes y empiezan a afectar la vida diaria, cuando la persona se pierde en lugares conocidos, deja de manejar bien su dinero o sus medicamentos, o cuando aparecen cambios importantes de carácter o de conducta.
También es importante consultar pronto si el deterioro es rápido, en cuestión de semanas o pocos meses, o si aparece de forma brusca junto con otros síntomas como debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o confusión repentina, ya que eso puede indicar otro problema que requiere atención urgente.
En El Salvador, puede iniciar con el médico de su unidad de salud del MINSAL o del ISSS, quien podrá orientar la evaluación y, de ser necesario, referir a un especialista. Lo importante es no quedarse con la duda: entender qué ocurre siempre es mejor que vivir con el miedo.
Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Esta semana, observe con cariño a su ser querido mayor y anote si sus olvidos afectan o no sus tareas del día a día.
- Si identifica señales de alarma, saque una cita médica para una evaluación de la memoria.
- Ayude a proteger su cerebro cuidando la presión, el azúcar, el sueño y la vida social.
- Revise con el médico si alguno de sus medicamentos podría estar afectando su memoria.
Recuerde: distinguir a tiempo un olvido normal de una señal de alarma le permite actuar con calma y cuidar mejor a quien ama.
Referencias
- Gauthier, S. (2022). Doctor, my spouse is getting forgetful. En R. M. Caplan, J. A. Morais, A. Fuks y S. Gilbert (Eds.), The care of the older person (5.a ed., pp. 17 a 19). CRC Press.
- Organización Mundial de la Salud. (2023). Demencia. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia
- MedlinePlus. (2024). Cambios en la memoria y el envejecimiento. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/
- Caplan, R. M., Morais, J. A., Fuks, A., y Gilbert, S. (Eds.). (2022). The care of the older person (5.a ed.). CRC Press.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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