Cirugía cuando se tiene enfermedad renal

Cirugía cuando se tiene enfermedad renal

PUNTOS CLAVE

  • Tener enfermedad renal requiere precauciones especiales antes, durante y después de una cirugía.
  • Siempre avise al equipo quirúrgico que vive con enfermedad renal.
  • Algunos medicamentos deben ajustarse o pausarse alrededor de la operación.
  • La hidratación, la presión y ciertos fármacos se cuidan para proteger los riñones.
  • Una buena preparación reduce los riesgos y mejora la recuperación.

Antes de cualquier operación o procedimiento con anestesia, informe siempre que tiene enfermedad renal.

En algún momento de la vida, una persona con enfermedad renal puede necesitar una cirugía, ya sea por un problema relacionado o por cualquier otra causa. Cuando esto ocurre, es natural sentir preocupación, porque una operación exige más al cuerpo y los riñones ya trabajan limitados. La buena noticia es que, con las precauciones adecuadas, la cirugía puede realizarse de forma segura.

Tener enfermedad renal no impide operarse, pero sí requiere cuidados especiales antes, durante y después del procedimiento. Estos cuidados buscan proteger la función renal, evitar complicaciones y favorecer una buena recuperación.

En este artículo le explicamos qué debe saber si necesita una cirugía teniendo enfermedad renal, qué precauciones se toman, cómo se manejan los medicamentos y qué puede hacer usted para prepararse y recuperarse de la mejor manera.

¿Por qué la enfermedad renal exige precauciones en una cirugía?

Una cirugía somete al cuerpo a un esfuerzo importante. Hay cambios en la presión, en los líquidos, en la anestesia y en los medicamentos, y todo esto puede afectar a unos riñones que ya trabajan con dificultad. Por eso se toman precauciones especiales.

Durante la operación, la presión arterial puede bajar y reducir el flujo de sangre a los riñones, lo que en personas con enfermedad renal aumenta el riesgo de un daño agudo. El equipo médico vigila y controla esto con cuidado.

Además, muchos medicamentos usados en la cirugía, incluidos algunos anestésicos, analgésicos y antibióticos, se eliminan por los riñones y pueden requerir ajustes de dosis cuando la función renal está reducida.

También hay que cuidar el equilibrio de líquidos y de minerales como el potasio, que en la enfermedad renal puede alterarse con más facilidad durante el proceso quirúrgico.

Conocer estos riesgos permite prevenirlos. No se trata de temer la cirugía, sino de prepararla bien para que sea lo más segura posible.

La evaluación antes de la cirugía

Antes de una operación programada, la persona con enfermedad renal suele necesitar una evaluación más completa. Se revisan la función renal, la presión, los minerales, la anemia y otros aspectos, para conocer el punto de partida y prevenir problemas.

Esta evaluación permite al equipo médico planificar la cirugía con las precauciones adecuadas y, si es necesario, optimizar la situación antes de operar, por ejemplo controlando mejor la presión o corrigiendo la anemia.

También es el momento de revisar todos los medicamentos que toma la persona, para decidir cuáles conviene mantener, ajustar o pausar alrededor de la cirugía. Esta revisión es fundamental para evitar riesgos.

En las cirugías de emergencia no siempre hay tiempo para esta preparación completa, por lo que es aún más importante que el equipo sepa desde el inicio que la persona tiene enfermedad renal.

Una buena evaluación previa es la base de una cirugía segura. Por eso conviene asistir a todas las citas de preparación y aportar toda la información que le pidan.

En esta etapa también es un buen momento para plantear todas sus dudas sobre la operación y la anestesia. Entender qué se va a hacer y por qué reduce la ansiedad y le permite prepararse mejor para el procedimiento.

Si tiene resultados de exámenes recientes o informes de otros médicos, llévelos consigo. Cuanta más información tenga el equipo sobre su estado y su enfermedad renal, mejor podrá planificar una cirugía segura.

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El manejo de los medicamentos

El manejo de los medicamentos alrededor de la cirugía requiere cuidado. Algunos, como ciertos protectores del riñón o de la presión, a veces se pausan temporalmente antes de la operación para proteger la función renal durante el procedimiento.

Otros medicamentos, como los que evitan la formación de coágulos, también pueden necesitar ajustes antes de una cirugía. Todo esto debe decidirlo el equipo médico, nunca la persona por su cuenta.

Es fundamental que informe al equipo quirúrgico de absolutamente todos los medicamentos que toma, incluidos los de venta libre, los suplementos y los remedios naturales, porque algunos pueden influir en la cirugía o en los riñones.

Después de la operación, se vigila con cuidado qué medicamentos se usan para el dolor y otras necesidades, evitando los que dañan los riñones y ajustando las dosis según la función renal.

Llevar una lista actualizada de sus medicamentos facilita todo este proceso y ayuda a que las decisiones sean seguras.

Durante y después de la cirugía

Durante la operación, el equipo médico vigila de cerca la presión, los líquidos y otros parámetros para proteger los riñones. Mantener una buena presión y una hidratación adecuada ayuda a que los riñones sigan recibiendo suficiente sangre.

Después de la cirugía, el cuidado continúa. Se vigila la función renal, la cantidad de orina, los líquidos y los minerales, para detectar a tiempo cualquier alteración y actuar de inmediato.

El manejo del dolor se hace con opciones seguras para los riñones, evitando los antiinflamatorios que pueden dañarlos. La hidratación se ajusta con cuidado, ni de más ni de menos, según la situación de cada persona.

La recuperación puede requerir un poco más de atención que en una persona sin enfermedad renal, pero con los cuidados adecuados suele transcurrir bien. El seguimiento cercano es la clave.

Comunicar cualquier molestia o cambio durante la recuperación ayuda al equipo a cuidar mejor sus riñones y su bienestar general.

También es importante moverse de forma temprana y segura tras la operación, según lo indique el equipo, ya que ayuda a la recuperación y previene complicaciones. Siga siempre el ritmo que le recomienden.

Mantenerse bien hidratado dentro de lo permitido, cuidar la herida y asistir a los controles posteriores completan una buena recuperación. Ante fiebre, dolor intenso o cualquier signo de alarma, consulte sin demora.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Lo más importante, avise siempre que tiene enfermedad renal a todo el equipo que participe en su cirugía, desde el médico y el anestesiólogo hasta el personal de enfermería. Ese dato es esencial para su seguridad.

Lleve una lista completa y actualizada de todos sus medicamentos, suplementos y remedios naturales, con sus dosis, y muéstrela en la evaluación previa. No omita nada, aunque parezca poco importante.

Asista a todas las citas de preparación y hágase los exámenes que le indiquen. Siga las instrucciones sobre qué medicamentos tomar o pausar antes de la operación, tal como se lo indique el equipo.

No suspenda ni ajuste medicamentos por su cuenta antes de una cirugía. Espere siempre las indicaciones del equipo médico, que conoce su situación renal.

Después de la operación, siga las indicaciones de cuidado, hidratación y medicamentos, y comunique cualquier síntoma. Su participación activa favorece una recuperación segura.

Una cirugía segura es posible

Tener enfermedad renal puede generar temor ante una operación, pero con la preparación y los cuidados adecuados, la cirugía puede realizarse de forma segura. Millones de personas con enfermedad renal se operan y se recuperan bien cada año.

La clave está en la información y la coordinación. Cuando el equipo médico sabe de su condición y toma las precauciones necesarias, los riesgos se reducen de manera importante.

Su papel también es fundamental. Al informar, preparar y seguir las indicaciones, usted se convierte en un aliado activo de su propia seguridad durante la cirugía.

Si tiene dudas o temores antes de una operación, coménteles a su médico. Entender el proceso y resolver sus inquietudes ayuda a enfrentarlo con más tranquilidad.

En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para la evaluación y el cuidado quirúrgico teniendo en cuenta su enfermedad renal. Una buena preparación es su mejor aliada.

Si le recomiendan retrasar una cirugía para optimizar antes su estado, entienda que suele ser por su seguridad. Llegar a la operación con la presión controlada y la anemia corregida reduce riesgos y favorece una mejor recuperación.

Y después de operarse, no interrumpa el seguimiento de sus riñones. A veces una cirugía deja efectos que solo los controles posteriores detectan, y vigilarlos protege su función renal a mediano plazo.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Avise a todo el equipo quirúrgico que vive con enfermedad renal.
  • Lleve una lista completa de sus medicamentos, suplementos y remedios a la evaluación previa.
  • Siga las indicaciones sobre qué medicamentos tomar o pausar antes de la cirugía.
  • No suspenda ni ajuste medicamentos por su cuenta antes de operarse.

Recuerde: con una buena preparación y avisando siempre de su condición, la cirugía puede ser segura.

Referencias

  • Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
  • Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
  • MedlinePlus. (2024). Cuidados antes de una cirugía. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  • National Kidney Foundation. (2023). Surgery and chronic kidney disease. National Kidney Foundation.
  • Organización Panamericana de la Salud. (2023). Seguridad del paciente quirúrgico. OPS/OMS.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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