
PUNTOS CLAVE
- Los empastes reparan caries pequeñas y medianas, mientras que las coronas protegen dientes más dañados.
- Un diente tratado a tiempo con un empaste evita procedimientos más grandes en el futuro.
- El procedimiento es ambulatorio, generalmente indoloro con anestesia local y de corta duración.
- El cuidado después del tratamiento determina en gran parte cuánto durará la restauración.
- Ignorar una caries pequeña puede convertir un empaste sencillo en un tratamiento de conducto o una extracción.
¿Le han dicho alguna vez que tiene una caries y ha decidido posponer el tratamiento porque no le duele? Es una situación muy común: mientras el diente no duela, muchas personas en El Salvador prefieren esperar, sin saber que ese pequeño hueco puede crecer silenciosamente hasta convertirse en un problema mucho mayor y más costoso de resolver.
Los empastes y las coronas son dos de los tratamientos dentales más frecuentes y, contrario a lo que muchos piensan, no tienen por qué ser dolorosos ni complicados. Hoy le explicamos en qué consisten, cómo se realizan, qué debe esperar durante el proceso y cómo cuidarlos para que le duren muchos años sin complicaciones.
¿Qué son los empastes y las coronas y para quién son?
El empaste, también llamado restauración dental, es un procedimiento que repara un diente dañado por una caries de tamaño pequeño o mediano. El dentista retira el tejido dañado y rellena el espacio con un material resistente, generalmente resina compuesta del color del diente, devolviendo su función y su apariencia natural.
La corona, por su parte, es una funda que cubre completamente un diente cuando el daño es demasiado extenso para un empaste, o cuando el diente ya recibió un tratamiento de conducto y necesita protección adicional para no fracturarse. Se elabora a la medida y se fija de forma permanente sobre el diente natural.
Ambos tratamientos son para cualquier persona con caries, fracturas o dientes muy desgastados, sin importar la edad. La decisión entre un empaste y una corona depende del tamaño del daño: mientras más tejido dental sano quede, más probable es que un simple empaste sea suficiente para resolver el problema.
En El Salvador, muchas personas asocian estos procedimientos exclusivamente con la niñez, olvidando que los adultos también desarrollan caries nuevas, especialmente en la raíz de los dientes o alrededor de restauraciones antiguas que se han desgastado con los años.
De hecho, conforme las encías se retraen con la edad, quedan expuestas zonas de la raíz que no tienen esmalte protector y son más vulnerables a la caries. Por eso no es raro que una persona que nunca tuvo caries de joven necesite un empaste después de los cincuenta o sesenta años, simplemente por estos cambios naturales en la boca.
¿Cómo se realizan paso a paso?
Para un empaste, el dentista primero aplica anestesia local en la zona para evitar cualquier molestia, luego retira con cuidado el tejido dañado por la caries utilizando instrumentos especializados, limpia la cavidad resultante y la rellena con el material de restauración, dándole forma para que encaje perfectamente con la mordida.
Finalmente, se endurece el material con una luz especial y se pule la superficie para que quede lisa y cómoda. Todo el procedimiento suele tomar entre veinte y cuarenta minutos, dependiendo del tamaño de la caries, y usted puede regresar a sus actividades normales el mismo día.
Actualmente, la mayoría de los empastes se realizan con resina compuesta del mismo color del diente, lo que permite un resultado estético que pasa prácticamente desapercibido. El material antiguo de amalgama, de color plateado, todavía se usa en algunos casos, pero cada vez con menor frecuencia gracias a las ventajas visuales y de adhesión de los materiales modernos.
Para una corona, el proceso requiere generalmente dos citas: en la primera se prepara el diente reduciendo su tamaño para que la corona encaje correctamente, se toma una impresión o escaneo digital y se coloca una corona temporal mientras se elabora la definitiva en un laboratorio dental.
En la segunda cita, que suele ser una a dos semanas después, se retira la corona temporal y se cementa la definitiva, ajustando la mordida hasta que se sienta natural y cómoda. Algunas clínicas con tecnología digital pueden fabricar la corona el mismo día, reduciendo el proceso a una sola visita.
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¿Qué esperar antes, durante y después del tratamiento?
Antes del procedimiento, es normal que el dentista tome una radiografía para conocer la extensión real de la caries o el daño, incluso cuando visualmente parece pequeño. Durante el procedimiento, gracias a la anestesia local, la mayoría de las personas no sienten dolor, aunque sí pueden notar presión o vibración.
Después de un empaste, es común sentir la boca dormida durante una o dos horas y cierta sensibilidad al frío o al calor durante algunos días, la cual desaparece de forma gradual. Con una corona, puede haber sensibilidad leve en los primeros días mientras el diente se adapta a la nueva restauración.
En ambos casos, se recomienda evitar masticar alimentos muy duros o pegajosos en la zona tratada durante las primeras veinticuatro horas, especialmente si la anestesia aún no ha pasado por completo, para evitar morderse la mejilla o el labio sin darse cuenta.
Si la sensibilidad o la molestia se prolongan más de una semana, o si nota que el empaste o la corona quedaron altos al morder, debe regresar con su dentista para un ajuste sencillo. No es normal convivir con incomodidad prolongada después de estos tratamientos.
Con una corona temporal, evite alimentos pegajosos como caramelos o chicle, ya que podrían desprenderla antes de la cita para colocar la definitiva. Si esto llegara a suceder, comuníquese con su clínica lo antes posible; dejar el diente sin protección por mucho tiempo puede provocar sensibilidad o que se mueva ligeramente de posición.
Ventajas, riesgos y qué preguntar a su dentista
Entre las ventajas de tratar una caries a tiempo con un empaste está evitar que el daño llegue al nervio del diente, lo que ahorra tiempo, dinero y evita procedimientos más invasivos como un tratamiento de conducto. Las coronas, por su parte, permiten conservar dientes muy dañados que de otra forma tendrían que extraerse.
Los riesgos son mínimos cuando el tratamiento se realiza correctamente, pero pueden incluir sensibilidad prolongada, una reacción alérgica poco común a algún material, o la necesidad de un ajuste si la mordida no queda perfectamente equilibrada. Estos riesgos son manejables y su dentista sabrá resolverlos con rapidez.
Antes de su tratamiento, pregunte a su dentista qué material se usará y por qué, cuánto tiempo se espera que dure la restauración, qué cuidados especiales necesita esa zona y qué señales indicarían que algo no está bien. Tener esta información le ayuda a cuidar mejor su inversión en salud bucal.
También es válido preguntar sobre el costo total del tratamiento y si existen alternativas según su situación particular, ya que en muchos casos hay más de una opción razonable para resolver el mismo problema dental.
Otra pregunta útil es qué garantía ofrece la clínica sobre el trabajo realizado y qué pasaría si el empaste o la corona presentaran algún problema poco tiempo después de colocados. Conocer esta información de antemano le da tranquilidad y evita sorpresas si necesita un ajuste posterior.
¿Cuándo consultar con urgencia?
Busque atención sin demora si un empaste o una corona se cae o se fractura, si siente un dolor agudo al morder, si aparece hinchazón en la encía cerca del diente tratado, o si la sensibilidad al frío o al calor se vuelve intensa y no mejora con el paso de los días.
Estas señales pueden indicar que existe una infiltración de bacterias debajo de la restauración o que el nervio del diente se ha visto afectado, situaciones que requieren atención antes de que el problema se agrave. Mientras más pronto se atienda, más simple será la solución.
Guardar el fragmento de un empaste o corona que se haya desprendido, si es posible, ayuda al dentista a decidir si puede recementarlo o si necesita elaborar uno nuevo. Mientras consigue su cita, evite masticar del lado afectado para proteger el diente expuesto de golpes o temperaturas extremas, y evite el frío y el calor intensos, que pueden agudizar la molestia mientras logra atenderse.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Revise si tiene alguna caries pendiente de tratar y agende su cita esta semana.
- Evite masticar alimentos duros del lado de un diente recién tratado durante 24 horas.
- Pregunte a su dentista qué material se usó en su último tratamiento y cómo cuidarlo.
- Programe una revisión si algún empaste o corona antigua se siente distinto al morder.
- No espere a que una caries pequeña le duela para atenderla.
Recuerde: atender una caries pequeña hoy le ahorra un tratamiento grande mañana.
Referencias
- American Dental Association. (2023). Fillings. MouthHealthy. https://www.mouthhealthy.org/all-topics-a-z/fillings
- American Dental Association. (2023). Crowns. MouthHealthy. https://www.mouthhealthy.org/all-topics-a-z/crowns
- Baggett, J. (2022). Adult oral health: Dental care and tips for adults.
- National Institute of Dental and Craniofacial Research. (2023). Tooth decay. https://www.nidcr.nih.gov/health-info/tooth-decay
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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