
PUNTOS CLAVE
- La articulación temporomandibular conecta la mandíbula con el cráneo y permite hablar, masticar y bostezar.
- El dolor, chasquido o dificultad para abrir bien la boca son señales típicas de un trastorno de ATM.
- El estrés, el bruxismo y una mala postura suelen empeorar los síntomas.
- La mayoría de los casos mejora con medidas simples, sin necesidad de cirugía.
- Ignorar el dolor de mandíbula puede llevar a que la articulación se dañe con el tiempo.
¿Ha sentido alguna vez un chasquido al abrir mucho la boca, por ejemplo al bostezar o al morder un pan grande, y después ha notado dolor cerca del oído? Ese tipo de molestia, aunque incómoda, es muy común y suele estar relacionada con la articulación temporomandibular, la bisagra que conecta su mandíbula con el resto del cráneo.
Muchas personas en El Salvador conviven con este dolor durante meses, atribuyéndolo a un mal gesto o a dormir en mala posición, sin saber que se trata de un trastorno con nombre propio y con tratamientos sencillos y efectivos. Hoy le explicamos qué es, cómo identificarlo y qué puede hacer para sentirse mejor.
¿Qué es un problema de ATM y por qué debería conocerlo?
La articulación temporomandibular, conocida como ATM, es la que conecta la mandíbula inferior con el hueso temporal del cráneo, justo delante de cada oído. Esta articulación permite abrir y cerrar la boca, masticar, hablar y bostezar, y trabaja de forma coordinada en ambos lados de la cara cada vez que la usamos.
Un trastorno de ATM ocurre cuando esta articulación, los músculos que la rodean o el disco de cartílago que la protege dejan de funcionar de manera correcta, provocando dolor, rigidez o sonidos anormales al mover la mandíbula. Puede afectar a una sola articulación o a ambas al mismo tiempo.
Conocerlo es importante porque, al usarse cientos de veces al día para hablar y comer, cualquier alteración en esta articulación afecta actividades muy básicas de la vida diaria. Además, el dolor de ATM frecuentemente se confunde con dolor de oído o dolor de cabeza, lo que retrasa el diagnóstico correcto.
Este trastorno puede presentarse de forma temporal, relacionada con un episodio de estrés o tensión muscular, o de forma más persistente cuando existen factores como el bruxismo o una alineación dental inadecuada que mantienen la articulación bajo presión constante.
Se estima que una proporción considerable de la población adulta experimenta algún síntoma relacionado con la ATM en algún momento de su vida, aunque no todos requieren tratamiento especializado. En muchos casos, el cuerpo tiene capacidad de recuperarse solo cuando se reduce el factor que originó la tensión, como un periodo de estrés intenso o una mala postura sostenida.
¿Cómo saber si tiene un problema de ATM?
Las señales más comunes incluyen dolor o sensibilidad en la mandíbula, especialmente al despertar o al masticar, chasquidos, crujidos o sensación de rozamiento al abrir o cerrar la boca, y dificultad o dolor al abrir la boca completamente, como al bostezar o morder un alimento grande.
También puede presentarse dolor alrededor del oído sin que exista una infección, dolor de cabeza tipo tensional, molestia en el cuello y los hombros, y en algunos casos la sensación de que la mandíbula se traba momentáneamente al abrir o cerrar la boca.
Estos síntomas pueden aparecer de un solo lado de la cara o de ambos, y su intensidad suele variar según el nivel de estrés, la calidad del sueño o si la persona ha estado masticando alimentos particularmente duros en los días previos.
Si estas molestias se repiten con frecuencia o interfieren con su capacidad de comer o hablar con normalidad, es momento de consultar con su dentista, quien puede evaluar la articulación y determinar si se trata de un problema muscular, articular, o una combinación de ambos.
Durante la evaluación, el dentista suele palpar los músculos de la mandíbula y la articulación mientras usted abre y cierra la boca, observando si el movimiento es simétrico y si existe desviación hacia algún lado. En casos donde se sospecha daño estructural más significativo, puede solicitarse una radiografía o resonancia para observar el estado del disco articular con mayor detalle.
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¿Qué lo causa o qué aumenta el riesgo?
El bruxismo, es decir apretar o rechinar los dientes, es una de las causas más frecuentes, ya que somete a la articulación y a los músculos de la mandíbula a una tensión constante, especialmente durante la noche mientras la persona duerme sin darse cuenta.
El estrés y la ansiedad también contribuyen de forma importante, pues generan tensión muscular generalizada que incluye la zona de la mandíbula. Una mordida desalineada, una lesión previa en la mandíbula, la artritis, o hábitos como morderse las uñas o mascar chicle en exceso también aumentan el riesgo.
La mala postura, especialmente al usar el celular o la computadora durante largos periodos con el cuello inclinado hacia adelante, altera el equilibrio muscular de toda la zona del cuello y la mandíbula, lo que puede favorecer la aparición o el empeoramiento de los síntomas de ATM.
En algunos casos, el trastorno aparece después de procedimientos dentales prolongados en los que la boca permaneció abierta durante mucho tiempo, o tras un golpe directo en la mandíbula. Identificar el origen específico en su caso ayuda a definir el tratamiento más adecuado.
Las mujeres, especialmente entre los veinte y los cuarenta años, tienden a presentar trastornos de ATM con mayor frecuencia que los hombres, aunque las razones exactas de esta diferencia todavía se estudian. Algunos investigadores señalan una posible relación con cambios hormonales que afectarían la laxitud de los ligamentos que sostienen la articulación.
¿Cómo se trata un problema de ATM?
La mayoría de los casos mejora con medidas conservadoras y sencillas: aplicar compresas tibias o frías en la zona, comer alimentos blandos durante los episodios de dolor, evitar abrir la boca en exceso, y realizar ejercicios suaves de estiramiento de la mandíbula que su dentista o un fisioterapeuta especializado puede enseñarle.
Si el bruxismo es un factor importante, un protector nocturno hecho a la medida puede reducir considerablemente la presión sobre la articulación. En algunos casos se recomienda también terapia física dirigida específicamente a los músculos de la mandíbula y el cuello.
Cuando el dolor es intenso, el dentista o médico puede recomendar medicamentos antiinflamatorios por un periodo corto para reducir la inflamación y el dolor mientras se trabajan las causas de fondo. La cirugía se reserva únicamente para los casos más severos que no responden a ningún otro tratamiento, y es poco frecuente.
Algunos especialistas también recomiendan técnicas de relajación muscular, masajes suaves en la zona afectada, o incluso acupuntura como complemento en casos de dolor persistente. Cada tratamiento debe adaptarse a la causa particular de cada persona, por lo que no existe una receta única válida para todos los casos de ATM.
¿Qué puede hacer usted desde hoy para aliviarlo?
Evite alimentos muy duros, pegajosos o que requieran abrir mucho la boca, como sándwiches grandes o carnes duras, mientras el dolor esté presente. Corte los alimentos en trozos más pequeños para reducir el esfuerzo de la mandíbula al masticar.
Practique mantener la mandíbula relajada durante el día, con los dientes ligeramente separados y los labios juntos, y evite morderse las uñas, mascar chicle en exceso o apoyar la mandíbula sobre la mano durante periodos largos, ya que estos hábitos aumentan la presión sobre la articulación.
Incorpore pausas activas si trabaja muchas horas frente a una pantalla, corrigiendo su postura y estirando suavemente el cuello. Aplicar calor húmedo en la zona de la mandíbula durante unos minutos antes de dormir también puede ayudar a relajar los músculos tensos.
Si su dentista le enseñó ejercicios específicos de estiramiento para la mandíbula, practíquelos con regularidad, incluso en los días en que no sienta dolor, ya que fortalecer y mantener flexible esta zona ayuda a prevenir futuros episodios y a que la articulación se acostumbre a un rango de movimiento más saludable.
¿Cuándo consultar sin esperar?
Busque atención si el dolor es intenso y no mejora con medidas caseras después de una semana, si la mandíbula se traba y no puede abrir o cerrar la boca con normalidad, si el dolor se extiende a la cara o el oído de forma marcada, o si nota un cambio en la forma en que sus dientes encajan al morder.
Estas señales pueden indicar un problema más complejo en la articulación que requiere una evaluación especializada. Tratarlo a tiempo evita que el trastorno se vuelva crónico y le permite recuperar la comodidad al hablar, comer y realizar sus actividades diarias con normalidad.
No conviva con el dolor pensando que es simplemente parte del estrés cotidiano. Una evaluación temprana con su dentista puede diferenciar entre un episodio leve y pasajero, y un trastorno que requiere manejo especializado, evitándole meses de molestia innecesaria.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Identifique si aprieta la mandíbula durante el día y practique mantenerla relajada.
- Coma alimentos blandos y en trozos pequeños si siente molestia esta semana.
- Aplique calor húmedo en la mandíbula antes de dormir durante varias noches.
- Corrija su postura frente a la pantalla y haga pausas cada hora.
- Consulte a su dentista si el dolor o el chasquido persisten más de una semana.
Recuerde: una mandíbula relajada es la base de una boca sana y sin dolor.
Referencias
- American Dental Association. (2023). TMJ disorders. MouthHealthy. https://www.mouthhealthy.org/all-topics-a-z/tmj-disorders
- Baggett, J. (2022). Adult oral health: Dental care and tips for adults.
- Mayo Clinic. (2023). TMJ disorders. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/tmj/symptoms-causes/syc-20350941
- National Institute of Dental and Craniofacial Research. (2023). TMJ (temporomandibular) disorders. https://www.nidcr.nih.gov/health-info/tmj
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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