
PUNTOS CLAVE
- La mayoría de los desmayos en adolescentes es de tipo vasovagal: benigno, con aviso previo y con recuperación rápida.
- Los desmayos benignos suelen ocurrir de pie, con calor, ayuno, dolor, impresión fuerte o al levantarse rápido.
- Un desmayo durante el esfuerzo físico, sin aviso previo o precedido de palpitaciones, es una señal de alarma cardíaca.
- El antecedente familiar de muerte súbita antes de los cincuenta años convierte cualquier desmayo en motivo de estudio.
- Ante un desmayo, lo correcto es acostar a la persona y elevarle las piernas, no sentarla ni levantarla de inmediato.
Si su hijo se desmayó mientras hacía ejercicio, sin ningún aviso, o si hay antecedentes de muerte súbita en la familia, suspenda el deporte y consulte con cardiología antes de que vuelva a entrenar.
Un adolescente se desmaya en el acto cívico de la escuela y todo el mundo se alarma. Alguien lo abanica, otro le echa agua, alguien más le pone alcohol en la nariz y otro dice que hay que sentarlo. En cuestión de un minuto el joven se recupera, se levanta avergonzado y el episodio se archiva como algo sin importancia.
En la mayoría de los casos esa lectura es correcta: la causa más frecuente de desmayo en la adolescencia es completamente benigna y tiene que ver con una respuesta refleja del sistema nervioso. Pero existe un grupo pequeño de desmayos que son la primera y a veces la única advertencia de un problema del corazón.
Distinguir uno de otro no requiere ser especialista. Depende de unas pocas preguntas sobre cómo, cuándo y en qué circunstancias ocurrió el episodio. En este artículo le explicamos cuáles son esas preguntas, qué hacer en el momento y cuándo un desmayo obliga a suspender el deporte y consultar sin demora.
¿Qué pasa en el cuerpo durante un desmayo?
El desmayo, o síncope, es una pérdida breve de la conciencia causada por una disminución transitoria del flujo de sangre al cerebro. El cerebro necesita un suministro continuo de sangre oxigenada, y cuando ese suministro cae por unos segundos, apaga la conciencia como mecanismo de protección.
Al caer al suelo, la cabeza queda al mismo nivel que el corazón, el flujo se restablece con facilidad y la persona recupera la conciencia rápidamente. Ese es el motivo por el cual acostar a alguien es lo correcto y sentarlo o levantarlo prolonga el episodio.
La forma más común en adolescentes es el síncope vasovagal, un reflejo exagerado ante ciertos estímulos: estar mucho tiempo de pie, el calor, un ambiente cerrado, el ayuno, el dolor, ver sangre, una inyección o una emoción intensa. El cuerpo responde bajando la frecuencia cardíaca y dilatando los vasos, y la presión cae.
Conviene distinguir el desmayo de otras situaciones que se le parecen. Una crisis convulsiva, una baja de azúcar en sangre, una crisis de ansiedad con hiperventilación o un golpe en la cabeza pueden confundirse con un síncope, y el manejo de cada una es distinto. Por eso importa tanto describir con precisión qué ocurrió antes, durante y después del episodio.
Otra causa frecuente es el síncope ortostático, que ocurre al levantarse rápido, sobre todo en jóvenes deshidratados, con poca ingesta de sal o que crecieron mucho en poco tiempo. En nuestro clima cálido, la deshidratación es un factor que se subestima con frecuencia.
¿Cómo distinguir un desmayo benigno de uno peligroso?
Las circunstancias del episodio son lo que más orienta. Estas características apuntan a un desmayo benigno:
- Hubo aviso previo: mareo, visión borrosa o en túnel, zumbido de oídos, sudor frío, náuseas, palidez.
- Ocurrió estando de pie, con calor, en ayunas, después de un dolor o una impresión fuerte.
- La recuperación fue rápida y completa, en menos de un minuto, sin confusión prolongada.
- No hubo lesión importante al caer, porque el joven alcanzó a bajar o a sostenerse.
En cambio, estas características obligan a estudiar el corazón:
- El desmayo ocurrió durante el esfuerzo físico, no después de terminarlo.
- No hubo ningún aviso previo: el joven se desplomó de golpe.
- Hubo palpitaciones fuertes o dolor en el pecho justo antes.
- Ocurrió estando acostado o sentado, sin un desencadenante claro.
- Se acompañó de convulsiones prolongadas o de confusión importante al despertar.
- Existen antecedentes familiares de muerte súbita, ahogamientos inexplicados o accidentes de tránsito sin causa en personas jóvenes.
Conviene también revisar los medicamentos que el joven esté tomando, porque algunos tratamientos para el acné, para la alergia o para la salud mental pueden favorecer la caída de la presión arterial, sobre todo al combinarse con calor y deshidratación.
Esa última pregunta suele ser la más reveladora y la que menos se hace. Vale la pena investigarla con la familia extendida.
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¿Qué hacer en el momento del desmayo?
Si su hijo avisa que se siente mareado, actúe antes de que caiga. Que se acueste de inmediato en el suelo, boca arriba, y eleve las piernas por encima del nivel del corazón. Si no hay espacio, que se siente y baje la cabeza entre las rodillas. Esa maniobra sencilla evita la mayoría de las caídas y de los golpes.
Si ya se desmayó, acuéstelo boca arriba y eleve las piernas, afloje la ropa del cuello, verifique que respira y despeje el espacio alrededor. Si hay vómito, colóquelo de lado. Deje que recupere la conciencia tranquilo y no lo levante hasta que se sienta bien, porque incorporarse pronto suele provocar un segundo episodio.
Evite prácticas comunes que no ayudan: echarle agua en la cara, darle bofetadas, ponerle alcohol o amoníaco en la nariz, o intentar darle de beber mientras está inconsciente, lo cual es peligroso porque puede pasarse a la vía respiratoria.
Llame a emergencias si no recupera la conciencia en uno o dos minutos, si no respira con normalidad, si se golpeó la cabeza, si tuvo movimientos convulsivos prolongados o si el desmayo ocurrió durante el ejercicio.
¿Qué se estudia en la consulta?
La evaluación empieza con una historia detallada del episodio y de los antecedentes familiares, que es la herramienta diagnóstica más potente. Después se realiza el examen físico, incluyendo la toma de presión arterial acostado y de pie, y la auscultación cardíaca en busca de soplos.
El electrocardiograma es un examen sencillo, rápido y accesible que se indica a casi todo adolescente con síncope, porque permite detectar alteraciones del ritmo y de la conducción eléctrica que se asocian a riesgo de muerte súbita.
Según los hallazgos pueden solicitarse exámenes de sangre para descartar anemia o alteraciones metabólicas, un ecocardiograma para valorar la estructura del corazón, un monitoreo del ritmo cardíaco durante varias horas o una prueba de esfuerzo. En las jóvenes conviene además descartar embarazo cuando corresponda.
En la mayoría de los casos todo resulta normal y el diagnóstico final es síncope vasovagal, con un manejo basado en hidratación, sal en la dieta si está indicado y aprendizaje de maniobras para abortar el episodio. Esa conclusión tranquilizadora, sin embargo, se sostiene solo después de haber descartado lo importante.
¿Qué puede hacer usted desde hoy?
Asegure la hidratación diaria de su hijo, sobre todo si entrena o si pasa horas al sol. Una botella de agua a la mano durante la jornada escolar previene una proporción importante de estos episodios en nuestro clima.
Enséñele a reconocer el aviso. Mareo, sudor frío, visión que se oscurece o zumbido de oídos son la señal para acostarse de inmediato donde esté, sin importar la vergüenza. Un piso sucio es siempre mejor que una fractura o un golpe en la cabeza.
Revise el desayuno. Muchos adolescentes salen de casa sin comer y pasan la mañana de pie en el calor, una combinación que explica buena parte de los desmayos escolares.
Hable con la escuela. Un adolescente que ya tuvo un episodio necesita que sus maestros sepan qué hacer: dejarlo acostarse sin pedir permiso, no obligarlo a permanecer de pie en actos largos bajo el sol y avisar a la familia. Esa coordinación evita repeticiones y golpes innecesarios.
Y averigüe en la familia si hubo muertes súbitas, ahogamientos inexplicados o fallecimientos jóvenes sin causa clara. Si la respuesta es sí, o si el desmayo ocurrió durante el ejercicio, suspenda el deporte y solicite evaluación cardiológica antes de que su hijo vuelva a entrenar. Ese solo paso ha evitado más tragedias de las que se ven.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Asegure que su hijo lleve agua a la escuela y desayune antes de salir.
- Enséñele a acostarse de inmediato cuando sienta mareo, sudor frío o visión borrosa.
- Anote las circunstancias exactas del desmayo para llevarlas a la consulta.
- Investigue con la familia extendida si hay antecedentes de muerte súbita en personas jóvenes.
- Si el desmayo ocurrió durante el ejercicio o sin aviso, suspenda el deporte y pida evaluación cardiológica.
Recuerde: casi todos los desmayos son benignos, pero un desmayo durante el ejercicio nunca se deja pasar.
Referencias
- American Academy of Pediatrics. (2023). Fainting in children and teens. HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/English/health-issues/conditions/heart/Pages/Fainting.aspx
- American Heart Association. (2024). Syncope (fainting). AHA. https://www.heart.org/en/health-topics/arrhythmia/symptoms-diagnosis–monitoring-of-arrhythmia/syncope-fainting
- MedlinePlus. (s. f.). Desmayo. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003092.htm
- Richardson, B. (Ed.). (2020). Pediatric primary care: Practice guidelines for nurses (4.ª ed.). Jones & Bartlett Learning.