
PUNTOS CLAVE
- Un cólico menstrual que obliga a faltar a clases o que no cede con analgésicos comunes no es normal y merece consulta.
- En los dos primeros años después de la primera regla los ciclos suelen ser irregulares, y eso sí es esperable.
- La ausencia de menstruación a los quince años, o a los trece sin ningún signo de desarrollo puberal, debe estudiarse.
- La pérdida de la regla en una joven que ya menstruaba puede deberse a embarazo, peso muy bajo, ejercicio excesivo, estrés o problemas hormonales.
- El dolor que empeora con los años o que aparece fuera de la menstruación puede indicar endometriosis, y su diagnóstico suele retrasarse años.
Consulte si el sangrado es tan abundante que empapa una toalla por hora durante varias horas, si dura más de siete días o si se acompaña de mareo y palidez.
En muchas casas salvadoreñas la menstruación todavía se habla en voz baja, y la frase que más escuchan las jóvenes cuando se quejan de dolor es que así es esto y que hay que aguantar. Esa idea, repetida durante generaciones, ha hecho que miles de mujeres pasen años con dolores incapacitantes sin que nadie los estudie.
Conviene poner un límite claro. Es normal sentir molestia durante la regla. No es normal doblarse de dolor, vomitar, faltar a clases todos los meses o depender de analgésicos que ya no hacen efecto. Y tampoco es normal que una joven de dieciséis años nunca haya menstruado y que la familia decida simplemente esperar.
En este artículo le explicamos qué se considera normal en el ciclo de una adolescente, cuáles son las causas del dolor menstrual intenso y de la ausencia de regla, qué se puede hacer para aliviar y en qué momento hay que buscar evaluación médica.
¿Qué es normal en el ciclo de una adolescente?
La primera menstruación suele presentarse entre los diez y los quince años, aproximadamente dos años después del inicio del desarrollo mamario. Es el último de los grandes cambios de la pubertad femenina, y por eso su ausencia se valora siempre en relación con el resto del desarrollo.
Durante los primeros dos años los ciclos son con frecuencia irregulares, porque el eje hormonal todavía está madurando y muchos ciclos ocurren sin ovulación. Un intervalo que varía entre veintiuno y cuarenta y cinco días en ese periodo inicial es esperable.
Después de esa etapa, lo habitual es un ciclo que se repite cada veintiuno a treinta y cinco días, con un sangrado de dos a siete días y una pérdida que se controla con un número razonable de toallas o tampones al día.
Se salen de lo normal los ciclos que se separan más de noventa días, los sangrados que duran más de siete días, los sangrados tan abundantes que obligan a cambiar la protección cada hora, la aparición de coágulos grandes, el sangrado entre reglas y, por supuesto, la ausencia de menstruación en los plazos que veremos a continuación.
¿Por qué duele tanto y cuándo el dolor no es normal?
El dolor menstrual, llamado dismenorrea, se produce porque el útero se contrae para desprender su revestimiento, y esas contracciones están mediadas por unas sustancias llamadas prostaglandinas. Cuando se producen en exceso, las contracciones son más fuertes, reducen momentáneamente el flujo de sangre al útero y generan dolor tipo cólico.
Ese es el mecanismo de la dismenorrea primaria, que aparece poco después de que los ciclos se vuelven ovulatorios, empieza horas antes o al inicio del sangrado y dura uno o dos días. Puede acompañarse de náuseas, diarrea, dolor de cabeza y cansancio. Es la forma más común en la adolescencia.
Existe también la dismenorrea secundaria, causada por una condición de fondo. La más importante es la endometriosis, en la que tejido similar al del interior del útero crece fuera de él. Es una causa frecuentemente ignorada de dolor intenso en jóvenes, y su diagnóstico se retrasa en promedio muchos años justamente porque el dolor menstrual se normaliza.
Las señales que orientan hacia una causa secundaria son un dolor que empeora progresivamente con los años, dolor que aparece también fuera de la menstruación, dolor durante las relaciones sexuales o al defecar durante la regla, y un dolor que no responde a los tratamientos habituales. Ninguna joven debería recorrer años de sufrimiento antes de que alguien investigue.
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¿Qué significa que no llegue la menstruación?
Se habla de amenorrea primaria cuando la joven nunca ha menstruado a los quince años teniendo desarrollo puberal normal, o a los trece años sin ningún signo de desarrollo. Las causas incluyen retraso constitucional, alteraciones cromosómicas, problemas del eje hormonal y, con menos frecuencia, alteraciones anatómicas del aparato reproductor.
La amenorrea secundaria es la ausencia de regla durante tres meses seguidos en una joven que ya menstruaba con regularidad, o durante seis meses si sus ciclos eran irregulares. Aquí la primera causa que siempre debe descartarse es el embarazo, sin prejuicios y sin dar nada por supuesto.
Las otras causas frecuentes son el peso corporal muy bajo o la pérdida rápida de peso, el ejercicio de alta intensidad como el que realizan atletas y bailarinas, el estrés importante, los trastornos de la conducta alimentaria, las alteraciones de la tiroides y el síndrome de ovario poliquístico, que suele acompañarse de acné, aumento de vello y ciclos muy espaciados.
Esto no es un asunto meramente reproductivo. La ausencia prolongada de estrógenos en la adolescencia compromete la formación de masa ósea justo en los años en que se construye el capital óseo de toda la vida, y eso aumenta el riesgo de fracturas y osteoporosis décadas después.
¿Qué alivia el dolor y qué se hace en la consulta?
Para el dolor menstrual, los antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno son el tratamiento de primera línea, y funcionan mejor si se empiezan a tomar apenas comienza la molestia o incluso unas horas antes del sangrado, en lugar de esperar a que el dolor sea insoportable. Deben tomarse con alimento y según la dosis indicada.
El calor local sobre el abdomen tiene evidencia a su favor y es una medida sencilla y accesible. También ayudan la actividad física regular, un descanso suficiente y técnicas de relajación. Cuando el dolor persiste pese a todo, existen tratamientos hormonales que reducen o suprimen la menstruación y que se indican con valoración médica.
En la consulta se hace una historia detallada del ciclo, del dolor y del impacto en la vida diaria, además de valorar el desarrollo puberal, el peso, la talla y los signos de alteraciones hormonales. No siempre es necesario un examen ginecológico interno en una adolescente que no ha iniciado vida sexual.
Según el caso pueden solicitarse prueba de embarazo, exámenes hormonales, perfil tiroideo, hemograma para descartar anemia y un ultrasonido pélvico, que en jóvenes suele hacerse por vía abdominal. Lo importante es que exista una evaluación, no que se responda con la frase de que ya se le pasará con el tiempo.
¿Qué puede hacer usted desde hoy?
Anime a su hija a llevar un registro del ciclo. Basta una aplicación en el celular o un calendario donde marque el inicio y el fin del sangrado, la intensidad, el dolor y los síntomas asociados. Ese registro convierte una consulta imprecisa en una consulta útil.
Cambie la conversación en casa. Sustituya el aguante por la pregunta concreta: si el dolor te impide ir a clases o hacer tu vida normal, hay que consultarlo. Ese solo mensaje puede ahorrarle a su hija años de dolor innecesario.
Vigile el peso y los hábitos alimentarios. Si la regla desapareció junto con una pérdida de peso, un aumento marcado del ejercicio o una preocupación creciente por la comida, es una señal que exige atención profesional pronta y con enfoque integral.
Acompáñela sin invadir. A esta edad muchas jóvenes prefieren hablar de estos temas con una tía, una hermana mayor o directamente con el personal de salud, y eso no es un rechazo hacia la madre. Ofrecer la opción de una consulta donde ella pueda conversar a solas suele ser el camino más rápido para que el problema salga a la luz.
Y asegure el acceso a información y a productos de higiene menstrual. Muchas adolescentes faltan a clases durante su periodo por falta de recursos o por temor a mancharse. Hablarlo con naturalidad, tener siempre toallas disponibles en casa y coordinar con la escuela protege su salud y también su educación.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Ayude a su hija a llevar un registro mensual del ciclo, el dolor y la cantidad de sangrado.
- Elimine en casa el mensaje de que hay que aguantar el dolor menstrual.
- Si el dolor le impide ir a clases o no cede con analgésicos, agende consulta ginecológica.
- Consulte si a los quince años no ha menstruado, o si perdió la regla por tres meses seguidos.
- Mantenga siempre disponibles productos de higiene menstrual y hable del tema con naturalidad.
Recuerde: el dolor que interrumpe la vida de su hija no es normal, es una señal. Y las señales se consultan, no se aguantan.
Referencias
- American College of Obstetricians and Gynecologists. (2023). Dysmenorrhea: Painful periods. ACOG. https://www.acog.org/womens-health/faqs/dysmenorrhea-painful-periods
- American College of Obstetricians and Gynecologists. (2023). Menstruation in girls and adolescents: Using the menstrual cycle as a vital sign. ACOG. https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/committee-opinion
- MedlinePlus. (s. f.). Amenorrea. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001219.htm
- MedlinePlus. (s. f.). Períodos menstruales dolorosos. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/periodpain.html
- Organización Mundial de la Salud. (2024). Endometriosis. OMS. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/endometriosis
- Richardson, B. (Ed.). (2020). Pediatric primary care: Practice guidelines for nurses (4.ª ed.). Jones & Bartlett Learning.