
PUNTOS CLAVE
- La mononucleosis la causa con más frecuencia el virus de Epstein Barr y se transmite por la saliva, no solo al besar.
- Los síntomas típicos son fiebre, dolor de garganta intenso, ganglios muy inflamados y un cansancio que puede durar semanas.
- No se trata con antibióticos porque es viral, y ciertos antibióticos pueden provocar una erupción llamativa en la piel.
- El bazo suele agrandarse, por lo que se prohíben los deportes de contacto y los esfuerzos intensos durante varias semanas.
- El cansancio prolongado es parte de la enfermedad y no significa que el adolescente esté exagerando o siendo perezoso.
Acuda a emergencias si aparece dolor intenso en la parte superior izquierda del abdomen o en el hombro izquierdo, dificultad para respirar o tragar, o palidez y mareo marcados.
Un adolescente que llevaba semanas con dolor de garganta, fiebre y un cansancio que no cede suele generar dos reacciones opuestas en casa. Unas familias piensan que es una gripe mal cuidada y le insisten en que se levante y siga con su vida; otras se alarman por los ganglios enormes del cuello y temen lo peor.
Entre esas dos reacciones está la mononucleosis infecciosa, popularmente conocida como la enfermedad del beso, una infección viral muy común entre los quince y los veinticuatro años. Su fama viene de la vía de contagio, pero la realidad es que se transmite por la saliva de muchas formas cotidianas: compartir un vaso, una botella, un cubierto o un cigarrillo.
Lo que más sorprende a las familias no es el cuadro agudo sino lo que viene después: un agotamiento que puede durar semanas y que a menudo se confunde con pereza. En este artículo le explicamos cómo reconocerla, por qué el bazo obliga a suspender el deporte y cómo acompañar una recuperación que exige paciencia.
¿Qué es la mononucleosis y cómo se contagia?
La mononucleosis infecciosa es un cuadro producido en la mayoría de los casos por el virus de Epstein Barr, un virus de la familia del herpes que infecta a la mayoría de las personas en algún momento de la vida. Cuando la infección ocurre en la primera infancia suele pasar desapercibida o parecer un catarro común. Cuando ocurre en la adolescencia, el sistema inmunitario responde con mucha más intensidad y produce el cuadro clásico.
El contagio se da a través de la saliva. Besar es una vía obvia, pero compartir vasos, pajillas, botellas de agua, cubiertos, cepillos de dientes o cigarrillos también transmite el virus, y eso ocurre todos los días en cualquier grupo de adolescentes.
El periodo entre el contagio y la aparición de los síntomas es largo, de cuatro a seis semanas, por lo que casi nunca se puede identificar quién contagió a quién. Además, una persona puede eliminar el virus por la saliva durante meses después de recuperarse, y muchas personas lo eliminan de forma intermitente durante años sin estar enfermas.
Esto significa que aislar al adolescente enfermo tiene poco sentido práctico. Lo razonable es no compartir vasos ni utensilios dentro de la casa durante el episodio, y reforzar ese hábito de forma general.
¿Qué síntomas produce y en qué se confunde?
El cuadro suele comenzar de forma gradual, con malestar general y cansancio, y luego se instalan los síntomas más característicos:
- Fiebre, a veces prolongada durante una o dos semanas.
- Dolor de garganta intenso, con amígdalas muy inflamadas y a veces cubiertas por placas blanquecinas.
- Ganglios muy aumentados de tamaño en el cuello, sobre todo en la parte posterior, y también en axilas e ingles.
- Cansancio profundo, desproporcionado respecto al resto de los síntomas.
- Aumento del tamaño del bazo y, con menos frecuencia, del hígado.
- Dolor de cabeza, dolores musculares y falta de apetito.
- En algunos casos, erupción en la piel y ligera coloración amarillenta de los ojos.
El cuadro se confunde con facilidad con una amigdalitis bacteriana, y ese es el punto donde más se equivocan las conductas: si se indica amoxicilina y en realidad se trata de mononucleosis, aparece con mucha frecuencia una erupción extensa en la piel. Esa erupción no significa que el adolescente sea alérgico a la penicilina, aunque muchas veces se queda etiquetado así de por vida.
También conviene tener presente que no todos los casos son típicos. Algunos adolescentes consultan solo por cansancio persistente y ganglios discretos, sin fiebre alta ni placas en la garganta, y el diagnóstico se retrasa semanas. Por eso, ante una fatiga que no cede y ganglios que no desaparecen, vale la pena preguntar de forma explícita por esta posibilidad.
El diagnóstico se apoya en el examen físico y en exámenes de sangre. El hemograma muestra un patrón característico de linfocitos, y existen pruebas específicas que confirman la infección.
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¿Por qué se prohíbe el deporte durante semanas?
El bazo es un órgano ubicado en la parte superior izquierda del abdomen, protegido por las costillas. Durante la mononucleosis se agranda en una proporción importante de los pacientes, y al hacerlo su cápsula se vuelve más frágil y sobresale por debajo del borde costal.
En esa condición, un golpe en el abdomen, una caída o incluso un esfuerzo intenso pueden provocar la ruptura del bazo, una complicación poco frecuente pero potencialmente mortal por hemorragia interna. Es la razón por la cual se suspenden los deportes de contacto, el levantamiento de pesas y la actividad física intensa durante al menos tres a cuatro semanas, y a veces más, según la evolución.
Esta indicación suele ser la más difícil de aceptar para un adolescente deportista que ya se siente mejor. Conviene explicarle con claridad el motivo, porque un joven que entiende el riesgo colabora mucho más que uno que solo recibe una prohibición.
Las señales de alarma que exigen atención inmediata son el dolor súbito e intenso en la parte superior izquierda del abdomen, el dolor referido al hombro izquierdo, la palidez, el mareo y la sensación de desmayo. Ante cualquiera de ellas hay que acudir a emergencias sin demora.
¿Cómo es el tratamiento y la recuperación?
No existe un antiviral específico para la mononucleosis en la mayoría de los casos, ni tampoco una vacuna. El tratamiento es de soporte: reposo relativo, buena hidratación, control del dolor y de la fiebre con acetaminofén o ibuprofeno, y alimentación blanda cuando la garganta duele mucho.
Ayudan las gárgaras con agua tibia y sal, los líquidos fríos, las paletas heladas y evitar los alimentos ácidos o muy condimentados mientras la garganta esté inflamada. Los antibióticos no están indicados, salvo que se confirme una infección bacteriana agregada.
En situaciones específicas, como una obstrucción importante de la vía respiratoria por el tamaño de las amígdalas, puede indicarse un tratamiento con corticoides, siempre por indicación médica y no como conducta habitual.
La recuperación es el punto que más frustra. La fiebre y el dolor de garganta suelen ceder en una o dos semanas, pero el cansancio puede prolongarse durante cuatro a ocho semanas, y en algunos casos más. Volver de golpe al ritmo habitual suele producir recaídas en el agotamiento, así que la reincorporación debe ser gradual.
¿Qué puede hacer usted desde hoy?
Lo primero es creerle a su hijo. El cansancio de la mononucleosis es real, fisiológico y no responde a la fuerza de voluntad. Presionarlo, acusarlo de perezoso o compararlo con otros solo agrega culpa a un cuerpo que necesita tiempo.
Coordine con la escuela. Una nota médica que explique la situación permite ajustar la carga de trabajo, reprogramar evaluaciones y justificar la exención de educación física. Muchos adolescentes se atrasan académicamente por este cuadro y esa presión empeora el ánimo.
Refuerce en casa la regla de no compartir vasos, botellas ni cubiertos. Es una medida sencilla, útil durante el episodio y buena costumbre en general para muchas otras infecciones.
Cuide también el ánimo. Semanas de aislamiento, de no poder entrenar y de ver a los compañeros seguir adelante golpean fuerte a esa edad. Mantener contacto con los amigos, permitir visitas breves y proponer actividades tranquilas que su hijo disfrute hacen que la recuperación se viva con menos frustración.
Y planifique un regreso progresivo. Primero la asistencia escolar, después la actividad social, y solo con autorización médica el deporte. Explicarle a su hijo que esta enfermedad no se vence apurándola, sino respetándola, es probablemente el mejor consejo que puede darle durante estas semanas.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Suspenda los deportes de contacto y los esfuerzos intensos hasta que el personal de salud lo autorice.
- Solicite una constancia médica para coordinar con la escuela la carga académica y la exención de educación física.
- Refuerce en casa la regla de no compartir vasos, botellas, pajillas ni cubiertos.
- Asegure hidratación abundante y alimentación blanda mientras la garganta esté inflamada.
- Acuda a emergencias ante dolor abdominal superior izquierdo, dolor en el hombro izquierdo, palidez o mareo.
Recuerde: la mononucleosis no se cura con prisa. Respetar el reposo y el tiempo del bazo es lo que evita las complicaciones.
Referencias
- American Academy of Pediatrics. (2023). Mononucleosis in teens and children. HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/English/health-issues/conditions/infections/Pages/Mononucleosis.aspx
- Centers for Disease Control and Prevention. (2024). About infectious mononucleosis. CDC. https://www.cdc.gov/epstein-barr/about-mono.html
- MedlinePlus. (s. f.). Mononucleosis infecciosa. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/infectiousmononucleosis.html
- Richardson, B. (Ed.). (2020). Pediatric primary care: Practice guidelines for nurses (4.ª ed.). Jones & Bartlett Learning.