
PUNTOS CLAVE
- Los riñones dañados eliminan peor el exceso de líquido, que se acumula en el cuerpo.
- La hinchazón suele aparecer en pies, tobillos, piernas y alrededor de los ojos.
- El exceso de líquido también puede afectar los pulmones y el corazón.
- Reducir la sal es la medida más importante para controlar la retención.
- Pesarse a diario ayuda a detectar a tiempo la acumulación de líquido.
La falta de aire, sobre todo al acostarse, puede indicar líquido en los pulmones y requiere atención pronta.
La hinchazón es una de las molestias más visibles y frecuentes de la enfermedad renal. Muchas personas notan que sus pies o sus tobillos se ven más gruesos al final del día, que los zapatos les aprietan o que su cara amanece hinchada. Detrás de esto suele estar la retención de líquidos.
Cuando los riñones no eliminan bien el exceso de agua y sal, el líquido se acumula en el cuerpo y aparece la hinchazón, que los médicos llaman edema. Más allá de lo estético, este exceso de líquido puede afectar la respiración y sobrecargar el corazón.
En este artículo le explicamos por qué la enfermedad renal causa retención de líquidos, cómo reconocerla, qué señales son de alarma y qué medidas sencillas puede tomar desde hoy para manejarla y proteger su corazón.
¿Por qué se retiene líquido en la enfermedad renal?
Una de las tareas principales de los riñones es regular la cantidad de agua y de sal del cuerpo. Cuando funcionan bien, eliminan el exceso por la orina y mantienen el equilibrio. Cuando se dañan, esa capacidad disminuye.
Al no eliminar bien el sobrante, el agua y la sal se acumulan en la sangre y en los tejidos. Ese exceso de líquido se filtra hacia los espacios del cuerpo y produce la hinchazón que se ve y se siente.
La sal juega un papel central, porque retiene agua. Mientras más sodio consume la persona, más líquido retiene el cuerpo, y mayor es la hinchazón. Por eso el control de la sal es la base del manejo.
La pérdida de proteína por la orina, frecuente en la enfermedad renal, también favorece la hinchazón, porque esa proteína ayuda a mantener el líquido dentro de los vasos.
Comprender este mecanismo ayuda a ver la hinchazón no como un problema aislado, sino como una señal de que hay que ajustar la sal, los líquidos y, a veces, el tratamiento.
¿Dónde y cómo se nota la hinchazón?
La hinchazón suele aparecer primero en las partes más bajas del cuerpo, por efecto de la gravedad. Los pies, los tobillos y las piernas son las zonas más frecuentes, sobre todo al final del día o tras estar mucho tiempo de pie.
También es común la hinchazón alrededor de los ojos, especialmente al despertar, así como en las manos o en el abdomen en casos más marcados. La ropa y los zapatos que aprietan más de lo habitual son una pista útil.
Una forma sencilla de detectarla es presionar con un dedo la piel hinchada. Si queda una marca hundida por unos segundos, es señal de retención de líquido en los tejidos.
El aumento rápido de peso, de un día para otro, casi siempre se debe a líquido acumulado, no a grasa. Por eso pesarse es una herramienta tan valiosa para vigilar la retención.
Reconocer estas señales a tiempo permite actuar antes de que el líquido se acumule en zonas más peligrosas, como los pulmones.
Anotar cuándo aparece la hinchazón y en qué zonas ayuda a su médico a entender qué la provoca. No es lo mismo una leve hinchazón de pies al final del día que una que sube con rapidez o afecta la cara y el abdomen.
Prestar atención a estas señales, sin obsesionarse, le permite avisar a tiempo. Muchas complicaciones se evitan cuando la persona reconoce el aumento de líquido en sus primeras etapas.
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¿Por qué el exceso de líquido es peligroso?
La hinchazón en las piernas es molesta, pero el mayor riesgo aparece cuando el líquido se acumula en los pulmones. Esto dificulta la respiración y puede convertirse en una situación grave que requiere atención urgente.
Una señal característica es la falta de aire al acostarse, que mejora al sentarse o al usar más almohadas. También puede aparecer dificultad para respirar con esfuerzos que antes no la causaban.
El exceso de líquido obliga al corazón a trabajar más, porque hay más volumen que bombear. En la enfermedad renal, donde el corazón ya está en riesgo, esta sobrecarga puede desencadenar complicaciones.
El líquido acumulado también puede elevar la presión arterial, cerrando un círculo que daña tanto al corazón como a los riñones. Por eso controlarlo es una prioridad.
Estos riesgos explican por qué el manejo de los líquidos no es solo cuestión de comodidad, sino una parte importante de la protección de su salud.
El control de la sal y los líquidos
La medida más eficaz para controlar la retención es reducir la sal. Menos sodio significa menos agua retenida y menos hinchazón. Cocine con poca sal, evite agregar más en la mesa y reduzca los alimentos procesados, que son la principal fuente de sodio.
En algunas etapas, el médico también indica limitar la cantidad de líquido que se toma al día. Esta restricción debe ser personalizada, porque ni el exceso ni la falta son buenos, y depende de su situación particular.
Para manejar la sed cuando hay que limitar líquidos, ayudan trucos como enjuagar la boca, usar trozos de hielo con moderación o chupar algo ácido, siempre dentro de lo permitido. Reducir la sal también reduce la sed.
Es importante recordar los líquidos escondidos, como sopas, gelatinas, frutas muy jugosas y bebidas, que también cuentan dentro del total del día cuando hay restricción.
Su equipo de salud le indicará las metas de sal y de líquido adecuadas para usted. Seguirlas es una de las formas más directas de controlar la hinchazón.
Conviene recordar que la restricción de líquidos, cuando se indica, no es igual para todos. Depende de su etapa, de si aún produce orina y de cuánto líquido retiene. Por eso nunca debe limitarse de forma extrema por cuenta propia.
Del mismo modo, tampoco es bueno tomar líquido en exceso pensando que así se limpian los riñones, un mito frecuente. En la enfermedad renal, más agua no significa mejores riñones, y a veces es lo contrario.
¿Qué puede hacer usted desde hoy?
Reduzca la sal desde hoy. Cocine con menos, no la agregue en la mesa y disminuya embutidos, sopas instantáneas y snacks. Es la medida que más impacto tiene sobre la retención de líquidos.
Pésese a diario, de preferencia en la mañana, con ropa similar y en la misma báscula. Un aumento rápido de peso suele indicar líquido acumulado y es una señal para consultar o ajustar, según lo que su médico le haya indicado.
Si su médico le indicó limitar líquidos, lleve la cuenta a lo largo del día e incluya los líquidos escondidos. Use los trucos para la sed y no se exceda ni se quede corto sin necesidad.
Si toma medicamentos para eliminar líquido, tómelos tal como le indicaron y coménteles a su médico cómo responde. No ajuste las dosis por su cuenta.
Eleve un poco las piernas al descansar y evite estar demasiado tiempo de pie sin moverse. Estos gestos sencillos ayudan a reducir la hinchazón de los pies y tobillos.
¿Cuándo consultar sin esperar?
Busque atención pronto si presenta falta de aire, sobre todo al acostarse, o si necesita dormir sentado o con muchas almohadas para respirar. Esto puede indicar líquido en los pulmones y requiere evaluación urgente.
Consulte también si la hinchazón aumenta de forma rápida, si sube mucho de peso en pocos días, o si aparece hinchazón importante en la cara o en todo el cuerpo.
El dolor en el pecho, las palpitaciones o una hinchazón que se pone roja, caliente y dolorosa en una sola pierna también merecen atención sin demora, ya que pueden indicar otros problemas.
En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para el manejo de la retención de líquidos y de su enfermedad renal. Vigilar los líquidos es cuidar su respiración y su corazón.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Reduzca la sal en su cocina y evite embutidos, sopas instantáneas y snacks.
- Pésese cada mañana para detectar a tiempo la acumulación de líquido.
- Si le indicaron limitar líquidos, lleve la cuenta e incluya los líquidos escondidos.
- Eleve las piernas al descansar y consulte si aparece falta de aire al acostarse.
Recuerde: controlar la sal y vigilar su peso cada día mantiene a raya la hinchazón y protege su corazón.
Referencias
- Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
- Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
- MedlinePlus. (2024). Edema. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
- National Kidney Foundation. (2023). Fluid overload in chronic kidney disease. National Kidney Foundation.
- Organización Panamericana de la Salud. (2023). Reducción del consumo de sal. OPS/OMS.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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