
PUNTOS CLAVE
- Sepa que un índice de masa corporal mayor a 30 antes del embarazo se considera obesidad, y mayor a 25 se considera sobrepeso.
- Reconozca que la obesidad puede afectar la ovulación y la fertilidad, además de aumentar ciertos riesgos durante el embarazo ya establecido.
- Tome en cuenta que el riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia y bebés con peso elevado al nacer es mayor en embarazos con obesidad.
- Considere que perder peso antes de embarazarse, incluso de forma moderada, puede reducir significativamente estos riesgos.
- Entienda que un embarazo con obesidad puede ser saludable con el seguimiento médico adecuado y sin culpas innecesarias.
Si vive con obesidad y está embarazada o planea estarlo, hable con su médico sobre un plan de cuidado específico para su situación.
¿Sabía usted que la obesidad antes del embarazo puede influir tanto en la capacidad de concebir como en el curso del embarazo mismo? Este es un tema que requiere hablarse con cuidado y sin juicios, porque muchas mujeres que viven con obesidad sienten una carga adicional de culpa o vergüenza al recibir información sobre estos riesgos, cuando en realidad lo que necesitan es información clara y un acompañamiento médico comprensivo.
La obesidad, definida médicamente como un índice de masa corporal mayor a 30, es una condición metabólica que afecta a un número considerable de mujeres en edad reproductiva, y que conlleva consideraciones específicas durante el embarazo. Conocer estas consideraciones no es un ejercicio de alarma, sino una herramienta para que usted y su equipo médico puedan anticiparse y actuar con la información necesaria.
En este artículo le explicamos cómo la obesidad puede influir en el embarazo, qué riesgos específicos conlleva tanto para usted como para su bebé, y qué medidas prácticas existen para tener el embarazo más saludable posible, sin importar su punto de partida.
¿Cómo se relaciona el peso corporal con el embarazo?
El índice de masa corporal (IMC) se calcula dividiendo su peso en kilogramos entre su altura en metros al cuadrado. Un IMC entre 25 y 29.9 se clasifica como sobrepeso, y un IMC de 30 o más se clasifica como obesidad. Esta clasificación es importante porque las recomendaciones de aumento de peso durante el embarazo, así como ciertas consideraciones médicas, varían según el punto de partida de cada mujer.
La obesidad puede influir, antes incluso de la concepción, en la regularidad de la ovulación, lo que puede dificultar el logro de un embarazo en algunas mujeres. Una vez logrado el embarazo, el cuerpo de las mujeres con obesidad presenta, desde el inicio, una mayor resistencia a la insulina en comparación con mujeres de peso considerado saludable, una condición que tiende a acentuarse a medida que el embarazo avanza.
Es importante comprender que estos cambios metabólicos no son una falla personal, sino una característica fisiológica de la obesidad que el equipo médico debe tener en cuenta para personalizar el seguimiento de su embarazo, de la misma forma en que se ajusta el cuidado para cualquier otra condición de salud preexistente.
¿Qué riesgos enfrenta la madre con obesidad durante el embarazo?
Las mujeres con obesidad tienen un riesgo mayor de desarrollar diabetes gestacional y trastornos hipertensivos del embarazo, incluyendo la preeclampsia, en comparación con mujeres de peso considerado saludable. Estas condiciones, aunque manejables con un buen seguimiento médico, requieren vigilancia más estrecha durante todo el embarazo.
También existe un mayor riesgo de complicaciones relacionadas con el parto: trabajos de parto más prolongados, mayor probabilidad de requerir una cesárea, y mayor riesgo de hemorragia después del parto. Estos riesgos no significan que todas las mujeres con obesidad enfrentarán estas complicaciones, sino que representan estadísticas que su equipo médico tomará en cuenta al planificar el seguimiento de su embarazo y el momento y forma del parto.
El seguimiento del aumento de peso durante el embarazo en mujeres con obesidad debe ser parte de un enfoque integral que involucre a distintos profesionales de salud, antes, durante y después del embarazo, considerando no solo las posibles complicaciones inmediatas, sino también la salud a largo plazo tanto de la madre como del bebé.
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¿Qué riesgos pueden afectar al bebé?
La obesidad materna se ha asociado con un mayor riesgo de aborto espontáneo, aborto recurrente y muerte fetal, así como con un riesgo mayor de ciertas malformaciones congénitas, particularmente anomalías cardíacas y defectos del tubo neural, como la espina bífida. Estos riesgos, aunque reales, pueden reducirse significativamente con medidas preventivas que explicaremos más adelante.
La macrosomía fetal, es decir, que el bebé nazca con un peso considerablemente mayor al esperado para su edad gestacional, es una complicación frecuente en embarazos con obesidad, especialmente cuando se combina con diabetes gestacional. Esta condición puede complicar el parto, aumentando el riesgo de un trabajo de parto prolongado y de lesiones durante el nacimiento, como la distocia de hombro, en la que el hombro del bebé queda atrapado durante el parto vaginal.
Es interesante saber que las condiciones del embarazo no solo afectan el momento del nacimiento, sino que, según algunas teorías científicas bien establecidas, también pueden influir en el riesgo de enfermedades del bebé en etapas posteriores de su vida, lo que refuerza la importancia de un buen cuidado nutricional y metabólico durante esta etapa, tanto para el presente como para el futuro de su hijo.
¿Qué se puede hacer antes del embarazo para reducir estos riesgos?
La evidencia muestra que la mayoría de las complicaciones relacionadas con la obesidad en el embarazo están vinculadas al índice de masa corporal materno, lo que convierte el periodo antes de la concepción en una oportunidad valiosa de intervención. Establecer un plan de alimentación saludable ajustado a su situación particular, antes de buscar el embarazo, es una estrategia fundamental.
La pérdida de peso antes de embarazarse, incluso de forma moderada, no solo puede mejorar la fertilidad, sino que también reduce los riesgos de desarrollar diabetes gestacional, hipertensión durante el embarazo, hemorragia posparto, macrosomía fetal, y las malformaciones congénitas mencionadas anteriormente, como los defectos del tubo neural, las anomalías cardíacas y los defectos de las extremidades.
Si usted vive con obesidad y está planeando un embarazo, hablar con su médico sobre un plan de preparación, que puede incluir orientación nutricional, actividad física adaptada a su condición, y la optimización de cualquier otra condición de salud relacionada (como la presión arterial o el azúcar en sangre), representa una de las inversiones más valiosas que puede hacer antes de embarazarse.
¿Qué puede hacer usted desde hoy si ya está embarazada?
Si usted ya está embarazada y vive con sobrepeso u obesidad, lo más importante es no caer en la autoculpa ni en la resignación, sino enfocarse en lo que sí puede controlar: asistir a todos sus controles prenatales, seguir las indicaciones de su equipo médico sobre alimentación y actividad física apropiadas para su embarazo, y no omitir ninguna de las pruebas de detección que le indiquen, como la prueba de tolerancia a la glucosa.
Mantenga una comunicación abierta con su médico sobre sus preocupaciones específicas, y pida que le expliquen claramente cuál es el plan de seguimiento recomendado para su situación particular, sin sentir vergüenza de hacer preguntas. Recuerde que el aumento de peso recomendado durante el embarazo para mujeres con obesidad suele ser menor que para mujeres de peso considerado saludable, así que no se alarme si su médico le indica una meta de aumento de peso más conservadora.
Y, sobre todo, sepa que muchísimas mujeres con obesidad tienen embarazos saludables y bebés sanos con el acompañamiento médico adecuado. Conocer los riesgos no es motivo de temor paralizante, sino una herramienta para actuar con información y cuidado durante esta etapa tan importante.
Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Si planea embarazarse y vive con obesidad, consulte con su médico sobre un plan de preparación antes de la concepción.
- Si ya está embarazada, asista a todos sus controles prenatales y no omita ninguna prueba de detección indicada.
- Siga las indicaciones específicas de su equipo médico sobre alimentación y actividad física para su embarazo.
- Hable abiertamente con su médico sobre sus preocupaciones, sin sentir vergüenza de hacer preguntas.
- Enfóquese en lo que puede controlar hoy: su seguimiento médico y sus hábitos diarios, sin caer en la autoculpa.
Recuerde: con información clara y acompañamiento médico, un embarazo con obesidad puede ser un embarazo seguro y saludable.
Referencias
- MedlinePlus. (s.f.). Obesidad y embarazo. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/obesityinpregnancy.html
- Neykova, K. (2026). Pregnancy in obese patients. En G. C. Di Renzo (Ed.), Obstetric and Gynecological Women’s Health: Prevention and Safeguard (pp. 433 a 441). Springer Nature.
- Organización Mundial de la Salud. (2024). Obesidad y sobrepeso. OMS. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
- Organización Panamericana de la Salud. (2024). Salud materna. OPS/OMS. https://www.paho.org/es/temas/salud-materna
- Royal College of Obstetricians and Gynaecologists. (2024). Care of women with obesity in pregnancy. RCOG Green-top Guideline.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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