Ácido úrico y gota en la enfermedad renal

Ácido úrico y gota en la enfermedad renal

PUNTOS CLAVE

  • El ácido úrico es un desecho que los riñones eliminan; cuando fallan, tiende a acumularse.
  • El exceso de ácido úrico puede provocar gota, una inflamación muy dolorosa de las articulaciones.
  • No todo ácido úrico alto se trata con medicamentos; depende de cada caso.
  • La alimentación y los hábitos influyen en los niveles de ácido úrico.
  • Algunos medicamentos para la gota requieren ajuste cuando hay daño renal.

Si tiene enfermedad renal, evite automedicarse para el dolor de gota; algunos analgésicos dañan el riñón.

Muchas personas escuchan hablar del ácido úrico solo cuando sufren un ataque de gota, ese dolor intenso que suele aparecer en el dedo gordo del pie. Lo que pocas saben es que el ácido úrico y los riñones están estrechamente conectados, y que uno influye sobre el otro en ambas direcciones.

En la enfermedad renal, el manejo del ácido úrico cobra especial importancia. Los riñones que no filtran bien tienden a acumular esta sustancia, y a la vez el exceso de ácido úrico puede afectar a los riñones. Entender esta relación ayuda a cuidarse mejor.

En este artículo le explicamos qué es el ácido úrico, cómo se relaciona con la gota y con sus riñones, cuándo se trata y qué puede hacer desde hoy para mantenerlo bajo control sin poner en riesgo su salud renal.

¿Qué es el ácido úrico y qué tiene que ver con los riñones?

El ácido úrico es una sustancia de desecho que se forma cuando el cuerpo procesa unos compuestos llamados purinas, presentes en muchos alimentos y también en nuestras propias células. En condiciones normales, los riñones se encargan de eliminar buena parte de ese ácido úrico por la orina.

Cuando los riñones no funcionan bien, pierden parte de su capacidad de eliminarlo, y el ácido úrico tiende a acumularse en la sangre. Por eso las personas con enfermedad renal suelen tener niveles más altos de lo normal.

La relación funciona en ambos sentidos. Así como los riñones dañados elevan el ácido úrico, un exceso mantenido de ácido úrico puede contribuir a dañar los riñones y a formar cálculos. Es un vínculo de doble vía.

Conocer esta conexión permite entender por qué su médico vigila el ácido úrico en sus exámenes y por qué su control forma parte del cuidado integral de sus riñones.

Gota: cuando el ácido úrico ataca las articulaciones

Cuando el ácido úrico se acumula en exceso, puede formar pequeños cristales que se depositan en las articulaciones. Allí provocan una inflamación intensa conocida como gota, que causa dolor fuerte, enrojecimiento e hinchazón, con frecuencia en el dedo gordo del pie.

Los ataques de gota suelen aparecer de forma repentina, muchas veces por la noche, y pueden ser tan dolorosos que impiden caminar o incluso soportar el roce de una sábana. Aunque el ataque pasa, tiende a repetirse si no se controla la causa.

Con el tiempo, la gota mal controlada puede dañar las articulaciones de forma permanente y formar abultamientos de cristales bajo la piel. Por eso no conviene ver cada ataque como algo aislado, sino como una señal para actuar.

En las personas con enfermedad renal, la gota es más frecuente y su manejo requiere cuidado especial, porque algunos tratamientos habituales deben ajustarse o evitarse. La orientación médica es clave.

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¿El ácido úrico alto sin síntomas se trata?

Es una pregunta común y la respuesta no es un simple sí o no. Muchas personas tienen el ácido úrico alto sin haber sufrido nunca un ataque de gota. En esos casos, la decisión de tratarlo con medicamentos depende de varios factores.

El médico evalúa qué tan elevado está, si hay antecedentes de gota o cálculos, el estado de los riñones y otras condiciones. No siempre se indica medicamento solo por un número alto, sobre todo si no hay síntomas.

Lo que sí suele recomendarse en todos los casos son las medidas de estilo de vida, como cuidar la alimentación, mantener un peso saludable y una buena hidratación, siempre adaptada a su función renal.

Por eso conviene no automedicarse ni exigir tratamientos por cuenta propia, ni tampoco ignorar un ácido úrico alto. Lo mejor es conversarlo con su médico y decidir juntos el camino más adecuado para usted.

Mientras se define ese camino, las medidas de estilo de vida siempre suman. Cuidar la alimentación, mantener un peso saludable y una hidratación adecuada ayudan a controlar el ácido úrico y, de paso, benefician a sus riñones y a su corazón. Nunca es un esfuerzo perdido.

Conviene además revisar los medicamentos que ya toma, porque algunos pueden influir en los niveles de ácido úrico. Su médico puede valorar si alguno conviene ajustar. Por eso resulta útil llevar a la consulta la lista completa de lo que consume.

Alimentación y hábitos que ayudan a bajarlo

La alimentación influye en los niveles de ácido úrico. Conviene moderar los alimentos ricos en purinas, como las vísceras, algunos mariscos y ciertos caldos concentrados, así como el consumo de carnes rojas en exceso.

Las bebidas azucaradas y las que contienen mucha fructosa, como algunos refrescos, tienden a elevar el ácido úrico, por lo que conviene reducirlas. El alcohol, en especial la cerveza, también lo aumenta y es mejor evitarlo o limitarlo.

Una buena hidratación con agua ayuda a los riñones a eliminar el ácido úrico, aunque la cantidad de líquido debe ajustarse a su etapa de enfermedad renal. Mantener un peso saludable también contribuye a controlarlo.

Estos cambios no reemplazan al tratamiento cuando este es necesario, pero lo complementan y, en muchos casos, ayudan a prevenir nuevos ataques. Son medidas que están al alcance de su decisión diaria.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Pregunte a su médico cuáles son sus niveles de ácido úrico y qué significan en su caso particular. Conocer sus números le permite entender si necesita solo cuidados de estilo de vida o también tratamiento.

Ajuste su alimentación de forma sencilla. Reduzca las vísceras, el exceso de carnes rojas, las bebidas azucaradas y el alcohol. Prefiera una dieta basada en alimentos frescos y equilibrados, adaptada a su función renal.

Cuide su hidratación con agua según la recomendación de su médico y trabaje en mantener un peso saludable. Estas medidas ayudan tanto al ácido úrico como a la salud general de sus riñones.

Muy importante, nunca se automedique para el dolor de un ataque de gota. Varios analgésicos comunes pueden dañar los riñones. Ante el dolor, consulte para recibir un tratamiento seguro para su caso.

Lleve el control de sus ataques, si los tiene, anotando cuándo ocurren y qué los desencadena. Esa información ayuda a su médico a ajustar el tratamiento y a prevenir nuevas crisis.

Cuidar el ácido úrico también es cuidar su bienestar diario. Menos ataques significan menos dolor, más movilidad y una mejor calidad de vida. Cada medida que adopta se traduce en días más cómodos y en riñones mejor protegidos.

Cuándo consultar y precauciones con los medicamentos

Consulte ante un ataque de gota, sobre todo si es el primero o si son frecuentes, para recibir un tratamiento adecuado y seguro. No espere a que el dolor sea insoportable ni recurra a remedios sin indicación.

Si ya tiene enfermedad renal, es fundamental que todo médico que lo atienda lo sepa, porque muchos medicamentos para la gota y para el dolor requieren ajuste de dosis o están desaconsejados cuando la función renal está reducida.

Algunos tratamientos que bajan el ácido úrico se usan de forma prolongada y necesitan controles. Tómelos tal como se indican y no los suspenda por su cuenta, aunque no tenga ataques, porque siguen protegiéndolo.

En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para evaluar su ácido úrico y su función renal. Un manejo cuidadoso protege sus articulaciones y sus riñones a la vez.

Si sufre ataques repetidos, llevar un registro de cuándo ocurren y qué los desencadena resulta muy útil. Con esa información, usted y su médico pueden identificar patrones y ajustar tanto la alimentación como el tratamiento para prevenir nuevas crisis.

Y tenga presente que el objetivo no es solo aliviar el dolor del momento, sino evitar que el ácido úrico siga dañando en silencio. Un buen control sostenido protege sus articulaciones a largo plazo y cuida la función de sus riñones día tras día.

SU COMPROMISO DE HOY

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Pregunte a su médico su nivel de ácido úrico y qué significa en su caso.
  • Reduzca esta semana las bebidas azucaradas, el alcohol y el exceso de carnes rojas.
  • Ante un ataque de gota, consulte en lugar de automedicarse con analgésicos.
  • Ajuste su hidratación con agua según la recomendación de su médico.

Recuerde: controlar el ácido úrico con orientación protege sus articulaciones y sus riñones a la vez.

Referencias

  • Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
  • FitzGerald, J. D., Dalbeth, N., Mikuls, T., et al. (2020). 2020 American College of Rheumatology guideline for the management of gout. Arthritis Care & Research, 72(6), 744 a 760.
  • Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
  • MedlinePlus. (2024). Ácido úrico en la sangre. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  • National Kidney Foundation. (2023). Gout and kidney disease. National Kidney Foundation.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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