
PUNTOS CLAVE
- Los opioides son medicamentos legítimos y efectivos para el dolor severo cuando se usan correctamente bajo supervisión médica.
- Nunca tome más dosis de la indicada, nunca los tome con alcohol, y nunca comparta sus medicamentos con otra persona: estas son reglas que no tienen excepción.
- La dependencia física que puede ocurrir con uso prolongado no es lo mismo que la adicción: su médico sabe manejarla y puede reducir la dosis gradualmente cuando sea necesario.
- Guarde sus medicamentos de forma segura, fuera del alcance de niños y otras personas, y devuelva los sobrantes a la farmacia.
- Si experimenta somnolencia extrema, respiración lenta o dificultad para despertar a alguien que toma opioides, es una emergencia médica: llame al 911 o al 132 de inmediato.
Si alguien que toma opioides no responde, tiene la piel azulada o respira muy lento o nada, llame al 132 (emergencias en El Salvador) de inmediato: puede ser una sobredosis.
Para muchas personas con dolor crónico severo, el día en que el médico receta un opioide genera una mezcla de alivio y miedo. Alivio porque finalmente alguien está tomando en serio su dolor. Miedo porque han escuchado historias sobre dependencia, adicción y sobredosis. Ambos sentimientos son comprensibles, y ambos merecen ser tomados en serio con información honesta.
Los opioides son medicamentos que, cuando se usan correctamente y bajo supervisión médica adecuada, pueden ofrecer un alivio significativo del dolor severo y mejorar considerablemente la calidad de vida. También son medicamentos que tienen riesgos reales que el paciente debe conocer para poder usarlos de manera segura. La ignorancia en este caso no protege: la información sí.
En este artículo le ofrecemos una guía práctica sobre cómo tomar los opioides de forma segura, qué señales debe vigilar, cómo almacenarlos correctamente, y qué hacer en caso de emergencia. Esta información complementa, pero no reemplaza las instrucciones de su médico: si tiene dudas sobre su medicamento específico, consulte siempre con el profesional que se lo recetó.
¿Qué son los opioides y para qué se usan?
Los opioides son una clase de medicamentos que actúan sobre receptores específicos del sistema nervioso central para reducir la percepción del dolor. El más conocido históricamente es la morfina, pero la familia incluye medicamentos como la codeína, el tramadol, la oxicodona, el fentanilo y la buprenorfina, entre otros. Algunos son naturales (derivados del opio), otros semisintéticos y otros completamente sintéticos.
Los opioides se usan en situaciones clínicas específicas: dolor postoperatorio severo, dolor relacionado con el cáncer y otras enfermedades oncológicas, dolor en cuidados paliativos y de fin de vida, y en algunos casos de dolor crónico no relacionado con el cáncer que no ha respondido a otros tratamientos. No son la primera línea de tratamiento para el dolor crónico en general: las guías de los CDC recomiendan explorar tratamientos no opioides antes de considerar los opioides para el dolor crónico no oncológico.
Si su médico le recetó un opioide, es porque evaluó su situación clínica específica y determinó que los beneficios superan los riesgos en su caso. Esto no significa que sea un medicamento sin riesgos: significa que para usted, en este momento, es la opción más adecuada disponible. Su responsabilidad como paciente es usarlo exactamente como le indicaron.
Reglas básicas de seguridad que no tienen excepción
La primera regla es nunca tomar más de la dosis indicada ni hacerlo con mayor frecuencia de la prescrita, aunque sienta que el dolor no está bien controlado. Si siente que la dosis ya no es suficiente, llame a su médico para que ajuste el tratamiento: no ajuste la dosis usted solo. Los opioides tienen un margen de seguridad que se estrecha significativamente cuando se excede la dosis prescrita.
La segunda regla es nunca combinar opioides con alcohol, benzodiazepinas (medicamentos para el insomnio o la ansiedad como el diazepam o el clonazepam) ni con otras sustancias que produzcan sedación sin consultarlo con su médico. Esta combinación puede deprimir peligrosamente el sistema respiratorio y producir una sobredosis mortal. Esta no es una advertencia teórica: es una de las principales causas de muerte relacionada con opioides.
La tercera regla es nunca compartir sus medicamentos con otra persona, aunque sea alguien que tiene dolor. Un opioide recetado para usted, en su dosis específica, puede ser peligroso o incluso letal para otra persona con diferente peso, tolerancia o condición de salud. Y la cuarta regla es nunca dejar de tomarlos abruptamente sin consultar con su médico: la suspensión brusca puede producir síntomas de abstinencia que, aunque raramente son peligrosos para la vida, son muy incómodos y completamente prevenibles con una reducción gradual supervisada.
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La diferencia entre dependencia física y adicción
Uno de los conceptos que más confunde a los pacientes que toman opioides es la diferencia entre dependencia física y adicción. Ambos términos suenan similares, pero describen realidades muy diferentes, y confundirlos puede llevar a decisiones equivocadas.
La dependencia física es un fenómeno biológico que ocurre cuando el cuerpo se adapta a la presencia regular de un medicamento. Después de semanas o meses de uso, si se suspende el medicamento abruptamente, el cuerpo reacciona con síntomas de abstinencia: sudoración, agitación, dolores musculares, insomnio y otros. Esto es algo que su médico sabe manejar, reduciendo la dosis gradualmente cuando sea el momento de dejar el medicamento. La dependencia física no significa que usted sea adicto.
La adicción, en cambio, implica un comportamiento compulsivo de búsqueda y uso del medicamento que persiste a pesar de las consecuencias negativas: buscar el medicamento de fuentes no médicas, usar más del prescrito, mentir sobre el consumo, descuidar responsabilidades por el uso. Si usted nota en sí mismo estas señales, es importante comunicárselo a su médico sin sentir vergüenza: la adicción a opioides es una condición médica tratable, y cuanto antes se aborde, mejor es el pronóstico.
Cómo almacenar sus opioides de manera segura
El almacenamiento seguro de los opioides en el hogar es una responsabilidad que muchos pacientes subestiman. Los opioides son uno de los medicamentos más frecuentemente desviados al uso no médico, y muchas veces ese desvío ocurre desde el hogar de personas que los tienen legítimamente recetados.
Guarde sus opioides en un lugar seguro, idealmente bajo llave o en un cajón con seguro, lejos del alcance de niños, adolescentes y cualquier persona que pudiera tener riesgo de abuso de sustancias. No los deje en lugares visibles ni accesibles como el baño o la cocina. Nunca los guarde en el carro.
Cuando le queden sobrantes o el tratamiento haya terminado, no los guarde indefinidamente en casa. En muchos países existen programas de devolución de medicamentos en farmacias. Si en su área no existe ese programa, pregunte a su médico o farmacéutico sobre la forma más segura de desecharlos. Nunca los tire al inodoro ni a la basura sin antes mezclarlos con algo que los haga inutilizables (como café molido o sal).
Señales de alarma que requieren llamar al médico
Mientras toma un opioide, hay síntomas que deben motivarle a llamar a su médico prontamente. Consulte si experimenta somnolencia excesiva que interfiere con sus actividades normales, confusión o dificultad para pensar con claridad, náuseas o vómitos persistentes, estreñimiento severo que no cede con las medidas habituales, dificultad para orinar, o si el medicamento parece no estar controlando bien el dolor a pesar de tomarlo correctamente.
Llame también si nota que está tomando el medicamento con más frecuencia de la indicada para controlar el dolor, si siente que necesita dosis cada vez mayores para el mismo efecto, si el medicamento le produce una sensación de euforia o bienestar que busca repetir, o si empieza a preocuparse por la próxima dosis antes de que sea el momento de tomarla. Estas pueden ser señales de que el tratamiento necesita ajuste o de que está desarrollando un patrón que requiere evaluación.
Y consulte con urgencia, o vaya directamente a urgencias, si experimenta dificultad para respirar, confusión severa, pérdida del conocimiento o si alguien en su hogar que toma opioides no responde o tiene la piel de color azulado. Estos son signos de sobredosis que requieren atención médica inmediata.
Naloxona: el antídoto de emergencia que debe conocer
La naloxona es un medicamento que revierte rápidamente los efectos de una sobredosis de opioides. Actúa bloqueando los receptores del opioide y puede salvar una vida en minutos. En muchos países desarrollados, la naloxona se co-prescribe junto con los opioides de manera rutinaria, especialmente a dosis altas, como medida preventiva de emergencia.
En El Salvador, la disponibilidad de naloxona en presentaciones para uso domiciliario puede ser limitada. Sin embargo, es importante que usted y su familia sepan que existe, que pregunten a su médico si es aplicable en su caso, y que conozcan dónde pueden obtenerla en caso de emergencia. Los servicios de urgencias hospitalarios cuentan con naloxona y pueden administrarla cuando se sospecha una sobredosis.
Si convive con alguien que toma opioides, aprenda a reconocer los signos de una posible sobredosis: respiración muy lenta o irregular, ronquidos inusuales, piel azulada o grisácea, especialmente alrededor de los labios, y dificultad para despertar a la persona. Si nota cualquiera de estos signos, llame al 132 de inmediato y quédese con la persona hasta que llegue la ayuda. No la deje sola.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Lea con atención la información del medicamento que le recetaron: nombre, dosis exacta, cada cuánto tomarlo y qué hacer si olvida una dosis.
- Guarde su medicamento hoy en un lugar seguro, bajo llave o fuera del alcance de niños y otras personas en el hogar.
- Comparta con un familiar cercano los signos de una posible sobredosis y el número de emergencias 132, para que sepa cómo actuar si fuera necesario.
- Nunca tome sus opioides con alcohol ni con medicamentos para el sueño o la ansiedad sin consultarlo primero con su médico.
Los opioides pueden ser una herramienta valiosa para el dolor cuando se usan con responsabilidad. Usted tiene el derecho a un dolor bien controlado y la responsabilidad de usar su medicamento de manera segura.
Referencias
- Nguyen, A., Shah, S., Embry, N. J., Shekoohi, S., y Kaye, A. D. (2025). Strategies for diagnosis and management of opioid usage disorder. En J. Hasoon, O. Viswanath, e I. Urits (Eds.), Outpatient opioid prescribing for chronic pain (pp. 215-240). Springer.
- Nguyen, P., Tran, R., Ko, C., Parikh, S., Cox, R., Li, R., Takashima, D., Hasoon, J., y Viswanath, O. (2025). Overview of opioids. En J. Hasoon, O. Viswanath, e I. Urits (Eds.), Outpatient opioid prescribing for chronic pain (pp. 11-30). Springer.
- Organización Mundial de la Salud. (2021). Información sobre la sobredosis de opioides. OMS. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/opioid-overdose
- Shah, S., Wandler, A. M., Miller, B. C., Ahmadzadeh, S., Shekoohi, S., y Kaye, A. D. (2025). Safe prescribing practices and considerations of opioids. En J. Hasoon, O. Viswanath, e I. Urits (Eds.), Outpatient opioid prescribing for chronic pain (pp. 203-214). Springer.
- Dowell, D., Haegerich, T. M., y Chou, R. (2022). CDC clinical practice guideline for prescribing opioids for pain, United States, 2022. MMWR Recommendations and Reports, 71(3), 1-95. https://doi.org/10.15585/mmwr.rr7103a1
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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