
PUNTOS CLAVE
- El dolor crónico responde a diferentes tipos de medicamentos según su mecanismo: no todo el dolor crónico se trata igual ni con los mismos fármacos.
- Los antiinflamatorios (ibuprofeno, naproxeno) son útiles para el dolor inflamatorio, pero con uso prolongado tienen riesgos importantes que deben conocerse.
- Los medicamentos para el sistema nervioso como la gabapentina, la pregabalina y ciertos antidepresivos tienen evidencia sólida para el dolor neuropático y nociplástico.
- Ningún medicamento para el dolor crónico debe tomarse de manera indefinida sin revisión médica periódica: la eficacia y la seguridad deben evaluarse regularmente.
- El mejor tratamiento del dolor crónico combina medicamentos con fisioterapia, apoyo psicológico y cambios de estilo de vida: los fármacos solos rara vez son suficientes.
Nunca cambie, suspenda ni aumente sus medicamentos sin consultar a su médico. Suspender abruptamente ciertos medicamentos puede causar efectos de abstinencia serios.
Una de las preguntas más frecuentes de las personas que viven con dolor crónico es: ¿qué medicamento funciona para mi dolor? Y la respuesta, aunque pueda sonar frustrante, es: depende. Depende del tipo de dolor que tiene, de su mecanismo de origen, de sus condiciones de salud adicionales, y de la respuesta individual de su organismo. Lo que le funciona perfectamente a su vecino puede no ser la mejor opción para usted.
Entender los distintos tipos de medicamentos para el dolor crónico, cómo actúan y para qué tipo de dolor está diseñado cada uno, le permite tener una conversación más productiva con su médico, reportar mejor sus síntomas y comprender por qué a veces el médico receta un antidepresivo para el dolor aunque usted no esté deprimido, o por qué el ibuprofeno que le funciona para un dolor de cabeza no alivia su fibromialgia.
En este artículo le ofrecemos una guía práctica y accesible sobre los principales grupos de medicamentos para el dolor crónico: qué son, cómo funcionan, cuándo se usan y qué precauciones importantes debe conocer. Esta información es educativa y complementa, pero no reemplaza, la indicación de su médico.
Por qué el dolor crónico necesita medicamentos diferentes al dolor agudo
El error más común en el manejo del dolor crónico es aplicar el mismo enfoque que para el dolor agudo: tomar un analgésico común y esperar que pase. En el dolor agudo, esto funciona porque el problema es la inflamación o el daño tisular transitorio. En el dolor crónico, el mecanismo es diferente: el sistema nervioso ha desarrollado cambios que mantienen el dolor aunque la causa original haya desaparecido.
Por eso el tratamiento farmacológico del dolor crónico requiere medicamentos que actúen sobre el sistema nervioso, no solo sobre la inflamación. Los antiinflamatorios convencionales tienen un papel limitado en el dolor crónico, especialmente cuando el mecanismo es neuropático o nociplástico. Y el uso prolongado de antiinflamatorios tiene riesgos significativos para el estómago, los riñones y el corazón que muchos pacientes desconocen.
Comprender qué tipo de dolor tiene, nociceptivo (por daño en tejidos), neuropático (por lesión nerviosa) o nociplástico (por alteración en el procesamiento nervioso), es el primer paso para que el médico pueda seleccionar el medicamento adecuado. Esta distinción no siempre es sencilla, y a veces requiere la opinión de un especialista en dolor crónico.
Analgésicos de primera línea: paracetamol y antiinflamatorios
El paracetamol (acetaminofén) es el analgésico de primera línea más seguro para el dolor leve a moderado en la mayoría de los pacientes. Actúa principalmente en el sistema nervioso central reduciendo la percepción del dolor. Su principal ventaja es que no tiene los efectos sobre el estómago ni el riesgo cardiovascular de los antiinflamatorios. Su principal riesgo es la toxicidad hepática con dosis altas o en personas que consumen alcohol regularmente: nunca debe excederse la dosis recomendada.
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno, el naproxeno y el diclofenaco son útiles para el dolor de origen inflamatorio: artritis, dolor musculoesquelético agudo, dolor postoperatorio. Sin embargo, para el dolor crónico su uso prolongado conlleva riesgos importantes que muchos pacientes desconocen: úlceras y sangrado gastrointestinal, daño renal con uso crónico, y en algunos casos riesgo cardiovascular aumentado, especialmente en personas con hipertensión o antecedentes cardíacos.
Las guías de los CDC de 2022 recomiendan que los antiinflamatorios y el paracetamol se prueben antes que los opioides para condiciones como el dolor lumbar moderado a severo o la osteoartritis de rodilla y cadera, donde tienen una eficacia comparable pero con menos riesgos. Si debe tomar antiinflamatorios de manera prolongada, pregunte a su médico sobre la protección gástrica con inhibidores de bomba de protones como el omeprazol.
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Medicamentos para el dolor neuropático: gabapentinoides y antidepresivos
Para el dolor neuropático, los analgésicos convencionales son poco eficaces. Los medicamentos de primera línea son los gabapentinoides (gabapentina y pregabalina) y ciertos antidepresivos. Estos medicamentos actúan sobre el sistema nervioso para reducir la excitabilidad anormal de las neuronas que está generando el dolor.
La gabapentina y la pregabalina se unen a canales de calcio en el sistema nervioso central, reduciendo la liberación de neurotransmisores excitatorios y disminuyendo la hiperactividad neuronal que produce el dolor neuropático. Son eficaces para la neuropatía diabética, la neuralgia posherpética, la fibromialgia y ciertos tipos de dolor lumbar con componente neuropático. Los efectos secundarios más frecuentes son el mareo, la somnolencia y la sensación de niebla mental, especialmente al inicio del tratamiento. Estos efectos suelen mejorar en las primeras semanas, pero requieren precaución especialmente en adultos mayores por el riesgo de caídas.
Los antidepresivos con efecto analgésico incluyen los tricíclicos como la amitriptilina y la nortriptilina, y los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) como la duloxetina y la venlafaxina. Su mecanismo analgésico es independiente de su efecto antidepresivo: actúan fortaleciendo las vías descendentes que inhiben el dolor desde el cerebro hacia la médula espinal. La duloxetina tiene aprobación específica para la neuropatía diabética y la fibromialgia. Cuando su médico le receta un antidepresivo para el dolor, no es porque piense que su dolor es psicológico: es porque ese medicamento tiene un efecto analgésico real y documentado.
Tratamientos tópicos: efectivos y con menos efectos secundarios generales
Los tratamientos tópicos son una opción valiosa para el dolor localizado porque actúan directamente en la zona afectada con mínima absorción sistémica, lo que reduce los efectos secundarios en todo el organismo. Son especialmente útiles en adultos mayores que toman múltiples medicamentos y tienen mayor riesgo de efectos adversos.
Los parches de lidocaína al 5 por ciento son eficaces para la neuralgia posherpética y pueden usarse para otros tipos de dolor neuropático localizado. Se aplican directamente sobre la zona dolorosa y liberan el anestésico local de manera continua. La crema de capsaicina, derivada del chile picante, actúa depleccionando la sustancia P, un neurotransmisor del dolor, de las terminaciones nerviosas locales. Puede causar sensación de ardor al inicio, que suele desaparecer con el uso continuado.
Los geles y cremas de antiinflamatorios tópicos (diclofenaco gel, por ejemplo) son eficaces para el dolor articular superficial como la osteoartritis de rodilla, con menor riesgo gastrointestinal que los antiinflamatorios orales. Aunque están disponibles en algunas farmacias, debe consultar a su médico antes de usarlos de manera prolongada, especialmente si tiene enfermedades renales.
Lo que debe saber sobre el uso responsable de medicamentos para el dolor
El primer principio del uso responsable de medicamentos para el dolor crónico es la regularidad: muchos medicamentos, especialmente los gabapentinoides y los antidepresivos, requieren tomarse todos los días a horas regulares para mantener niveles estables en sangre. Tomarlos solo cuando el dolor es muy intenso no produce el efecto esperado. Si usted nota que un medicamento no está funcionando, consúltele a su médico antes de suspenderlo: puede ser que la dosis no sea la adecuada.
El segundo principio es la paciencia: los medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso, como los gabapentinoides y los antidepresivos, pueden tardar entre dos y seis semanas en mostrar su efecto completo. Muchos pacientes los abandonan antes de ese plazo por no ver mejoría inmediata, privándose de un beneficio real.
El tercer principio es la comunicación: informe a su médico todos los medicamentos que está tomando, incluyendo suplementos, remedios naturales y medicamentos comprados sin receta. Muchos tienen interacciones importantes con los medicamentos para el dolor. Y nunca suspenda abruptamente medicamentos como los gabapentinoides o los antidepresivos: requieren reducción gradual para evitar síntomas de abstinencia.
Preguntas clave que debe hacerle a su médico sobre sus medicamentos
Tener una conversación informada con su médico sobre los medicamentos para el dolor puede mejorar significativamente sus resultados. Antes de comenzar cualquier medicamento nuevo, pregunte: ¿para qué tipo de dolor está indicado este medicamento?, ¿cuánto tiempo puede tardar en hacer efecto?, ¿cuáles son los efectos secundarios más frecuentes y cómo manejarlos?, ¿hay algo que no deba comer o beber mientras lo tomo?, y ¿cuánto tiempo voy a tomarlo?
También es importante preguntar: ¿necesito exámenes de sangre periódicos para monitorear si el medicamento está afectando mis riñones, hígado u otros órganos? ¿Cómo lo suspendo si es necesario: puedo parar de un día para otro o debo ir reduciendo la dosis? ¿Hay alternativas no farmacológicas que podamos probar junto con o antes de este medicamento?
Finalmente, comunique siempre si un medicamento no le está ayudando o si está teniendo efectos secundarios que no puede tolerar. Muchos pacientes soportan efectos secundarios en silencio o abandonan los medicamentos sin decirle al médico. Su médico necesita esa información para ajustar el tratamiento. La relación con su médico es una colaboración: entre más información comparta, mejores decisiones pueden tomar juntos.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Haga una lista de todos los medicamentos que toma actualmente, incluidos los que compra sin receta, y llévela a su próxima consulta.
- Si está tomando antiinflamatorios regularmente por más de dos semanas, pregunte a su médico sobre la protección gástrica y la evaluación de su función renal.
- Si le recetaron un medicamento nuevo, pregunte específicamente cuánto tiempo puede tardar en hacer efecto antes de concluir que no funciona.
- Nunca suspenda abruptamente ningún medicamento para el dolor crónico sin consultarlo primero con su médico.
El medicamento correcto, en la dosis adecuada y con el seguimiento apropiado, puede marcar la diferencia. Trabaje con su médico para encontrar el mejor plan para usted.
Referencias
- Datta, S., y Manchikanti, L. (2018). Evidence-based pharmacotherapy of chronic pain. En R. J. Moore (Ed.), Handbook of pain and palliative care (2.a ed., pp. 449-474). Springer International Publishing.
- Leong, K., Fu, E., y AL-Jumah, R. (2025). Developing a treatment plan. En J. Hasoon, O. Viswanath, e I. Urits (Eds.), Outpatient opioid prescribing for chronic pain (pp. 55-82). Springer.
- Malik, A., Williams, D. P., Blazek, G. M., Hasoon, J., Robinson, C. L., y Vu, P. D. (2025). Understanding chronic pain. En J. Hasoon, O. Viswanath, e I. Urits (Eds.), Outpatient opioid prescribing for chronic pain (pp. 1-10). Springer.
- Organización Mundial de la Salud. (2019). Modelo de lista de medicamentos esenciales de la OMS (21.a ed.). OMS.
- Shah, S., Wandler, A. M., Miller, B. C., Ahmadzadeh, S., Shekoohi, S., y Kaye, A. D. (2025). Safe prescribing practices and considerations of opioids. En J. Hasoon, O. Viswanath, e I. Urits (Eds.), Outpatient opioid prescribing for chronic pain (pp. 203-214). Springer.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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