Esteroides anabólicos en adolescentes

Esteroides anabólicos en adolescentes

PUNTOS CLAVE

  • Los esteroides anabólicos son sustancias que imitan hormonas masculinas y que algunos jóvenes usan para verse más musculosos.
  • No son suplementos inofensivos: causan daños hormonales, hepáticos, cardíacos y psicológicos, algunos irreversibles.
  • En los adolescentes, que aún están creciendo, pueden detener el crecimiento de forma permanente.
  • La presión por la imagen corporal y las redes sociales están detrás de buena parte de este consumo.
  • La prevención empieza en casa, con una buena relación con el cuerpo y una comunicación abierta.

Cambios bruscos de humor o agresividad, acné intenso repentino, aumento muscular muy rápido o hinchazón pueden ser señales de uso de anabólicos. Consulte y aborde el tema con apoyo profesional.

En una época en la que la imagen corporal ocupa un lugar central, sobre todo entre los jóvenes, ha crecido un problema que muchas familias ni siquiera saben que existe: el uso de esteroides anabólicos por parte de adolescentes que quieren verse más musculosos, rendir más en el deporte o encajar en un ideal de cuerpo.

Estas sustancias suelen presentarse, en el ambiente del gimnasio y en las redes, como un atajo para lograr resultados rápidos, y muchas veces se minimizan sus riesgos como si fueran un simple suplemento. La realidad es muy distinta: son sustancias con efectos serios sobre la salud, y en un cuerpo que todavía está en desarrollo, algunos de esos daños son permanentes.

En este artículo le explicamos qué son los esteroides anabólicos, por qué algunos adolescentes los usan, cuáles son sus verdaderos riesgos, cómo reconocer las señales de alerta y, sobre todo, cómo prevenir su uso desde el hogar.

¿Qué son los esteroides anabólicos y por qué se usan?

Los esteroides anabólicos son sustancias fabricadas que imitan los efectos de la testosterona, la principal hormona masculina. En medicina se usan en situaciones muy específicas y bajo estricto control. El problema aparece cuando se usan sin indicación médica, con el único fin de aumentar la masa muscular y el rendimiento físico.

No hay que confundirlos con los corticoides, que son otro tipo de esteroides usados para tratar el asma, las alergias y muchas enfermedades. Los anabólicos de los que hablamos aquí son los que se usan de forma indebida para desarrollar músculo, y muchas veces se consiguen de forma ilegal y sin ninguna garantía de calidad ni seguridad.

Los adolescentes recurren a ellos por varias razones. La más frecuente es la presión por la imagen corporal: el deseo de tener un cuerpo musculoso, alimentado por las imágenes idealizadas de las redes sociales y por la comparación constante. También influyen la búsqueda de rendimiento en ciertos deportes y la presión del grupo.

Es importante entender que detrás del uso de anabólicos casi siempre hay una insatisfacción con el propio cuerpo y una presión social intensa. Abordar el problema solo desde la prohibición, sin atender esa presión y esa insatisfacción de fondo, rara vez funciona.

¿Cuáles son los verdaderos riesgos?

Los esteroides anabólicos están lejos de ser inofensivos, y sus efectos afectan a casi todos los sistemas del cuerpo. En un adolescente, que todavía está en pleno desarrollo, los riesgos son aún mayores que en un adulto. Estos son algunos de los principales:

  • Detención del crecimiento: pueden cerrar de forma prematura las zonas de crecimiento de los huesos, dejando al joven más bajo de forma permanente.
  • Daño hormonal: reducen la producción natural de hormonas, lo que puede causar problemas de fertilidad, disminución de los testículos y desarrollo de tejido mamario en los varones.
  • Daño al hígado y al corazón: aumentan el riesgo de problemas hepáticos y de enfermedad cardíaca, incluso en personas jóvenes.
  • Efectos en la piel: acné intenso y calvicie.
  • En las mujeres: aparición de rasgos masculinos como voz más grave y aumento de vello, algunos irreversibles.
  • Efectos psicológicos: agresividad e irritabilidad marcadas, cambios de humor, y dependencia.

Varios de estos efectos son permanentes, es decir, no se revierten al dejar la sustancia. La detención del crecimiento y algunos de los cambios hormonales y físicos quedan de por vida. Este es un punto clave que los jóvenes rara vez consideran cuando buscan un resultado rápido: el precio puede ser irreversible.

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¿Qué otras sustancias y presiones están en juego?

Los anabólicos no son la única preocupación. El mismo deseo de un cuerpo musculoso lleva a muchos adolescentes a consumir una gran variedad de suplementos y sustancias sin control, cuya seguridad y utilidad muchas veces no están comprobadas, y que en algunos casos vienen contaminados con anabólicos sin declararlo en la etiqueta.

La industria que gira en torno a la imagen corporal es enorme y muy hábil en el marketing, y los adolescentes son especialmente vulnerables a sus mensajes. Los productos se promocionan con cuerpos idealizados y con promesas de resultados rápidos, sin mencionar los riesgos ni la falta de evidencia.

Detrás de todo esto está la presión por la imagen corporal, que hoy afecta también, y cada vez más, a los varones. Así como las mujeres han enfrentado durante décadas la presión por la delgadez, los hombres jóvenes enfrentan hoy una presión creciente por la musculatura, que puede derivar en una preocupación obsesiva por el cuerpo.

Esta preocupación excesiva por no ser suficientemente musculoso puede convertirse en un problema de salud mental en sí mismo. Un adolescente que dedica cada vez más tiempo, dinero y energía a modificar su cuerpo, que se angustia por ello y que recurre a sustancias, necesita atención, no solo una prohibición.

¿Cómo prevengo el uso desde casa?

La prevención más poderosa empieza mucho antes de que aparezca cualquier sustancia, y tiene que ver con la relación que el adolescente tiene con su cuerpo. Un joven que se siente valorado por lo que es, y no solo por cómo se ve, es mucho menos vulnerable a las presiones de la imagen corporal.

Cuidar el mensaje sobre el cuerpo en casa es fundamental. Evitar los comentarios sobre el físico, propio y ajeno, no idealizar ciertos cuerpos ni burlarse de otros, y hablar del cuerpo en términos de salud y de lo que permite hacer, más que de apariencia, construye una base sólida. El ejemplo de los adultos pesa mucho.

La comunicación abierta es clave. Hablar con naturalidad sobre las presiones que el adolescente vive, sobre lo que ve en redes, sobre el deporte y sobre la tentación de los atajos, sin sermones ni alarmas, mantiene abierta la puerta. Un joven que puede hablar de estos temas en casa es menos vulnerable a la desinformación del gimnasio.

Y conviene canalizar el interés por el deporte de forma sana. Apoyar el ejercicio bien orientado, con entrenadores responsables y sin obsesión por los resultados rápidos, enseña que los logros se construyen con esfuerzo y tiempo. Explicar de forma honesta los riesgos reales de los anabólicos, sin exagerar pero sin minimizar, ayuda a que el joven tome decisiones informadas.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Elimine de la conversación familiar los comentarios sobre el cuerpo, tanto el de su hijo como el de otros. Hable del cuerpo en términos de salud, energía y capacidad, no de apariencia. Esta base protege a su hijo de las presiones de la imagen corporal mucho antes de que aparezca cualquier sustancia.

Converse con su hijo sobre lo que ve en redes sociales y sobre las presiones que vive respecto a su cuerpo y al deporte. Hágalo sin sermones, con curiosidad genuina. Ayudarle a mirar con criterio los cuerpos idealizados y las promesas de resultados rápidos es una protección poderosa.

Esté atento a las señales de alerta: un aumento muscular muy rápido, acné intenso repentino, cambios bruscos de humor o agresividad, hinchazón o un interés excesivo y angustioso por el cuerpo. Ante estas señales, aborde el tema con calma y busque apoyo profesional, porque detrás suele haber más que un tema físico.

Y canalice el interés por el deporte de forma sana, con entrenadores responsables y sin obsesión por los resultados. Explíquele con honestidad que los anabólicos pueden causar daños permanentes, incluida la detención del crecimiento. Un adolescente informado y con una buena relación con su cuerpo es un adolescente protegido.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Elimine los comentarios sobre el cuerpo en casa y hable del físico en términos de salud, no de apariencia.
  • Converse con su hijo sobre lo que ve en redes y las presiones sobre el cuerpo y el deporte.
  • Esté atento a señales como aumento muscular rápido, acné intenso o cambios bruscos de humor.
  • Ante sospechas, aborde el tema con calma y busque apoyo profesional.
  • Apoye el deporte con entrenadores responsables y sin obsesión por los resultados rápidos.

Recuerde: los anabólicos prometen un atajo, pero cobran un precio que puede ser permanente. Una buena relación con el cuerpo, construida en casa, es la mejor protección.

Referencias

  • American Academy of Pediatrics. (2023). Performance-enhancing substances in adolescents. HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/English/ages-stages/teen/Pages/default.aspx
  • National Institute on Drug Abuse. (2023). Anabolic steroids. NIDA. https://nida.nih.gov/research-topics/anabolic-steroids
  • MedlinePlus. (s. f.). Esteroides anabólicos. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/anabolicsteroids.html
  • Organización Mundial de la Salud. (2024). Salud del adolescente. OMS. https://www.who.int/es/health-topics/adolescent-health
  • Richardson, B. (Ed.). (2020). Pediatric primary care: Practice guidelines for nurses (4.ª ed.). Jones & Bartlett Learning.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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