
PUNTOS CLAVE
- Sentir mareo o ver borroso al ponerse de pie puede ser una baja brusca de la presión llamada hipotensión ortostática.
- Es muy común en la vejez: afecta aproximadamente a una de cada cinco personas mayores.
- Es una causa importante de caídas, y a veces la persona se cae sin sentir ningún aviso.
- Muchos medicamentos, sobre todo para la presión, la próstata y la depresión, pueden provocarla o empeorarla.
- Con medidas sencillas y ajustando los medicamentos con el médico, casi siempre se puede controlar.
Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración médica. Si sufre mareos al ponerse de pie, desmayos o caídas, consulte a su médico y no modifique sus medicamentos por su cuenta.
A muchas personas mayores les pasa: se levantan de la cama o de una silla y, de repente, sienten que el mundo da vueltas, se les nubla la vista o deben sujetarse de algo para no caer. Con frecuencia lo atribuyen a la edad o al cansancio y no le dan importancia. Sin embargo, ese mareo tiene un nombre y merece atención.
Se llama hipotensión ortostática, y es una baja brusca de la presión arterial que ocurre al ponerse de pie. Es muy frecuente en la vejez y, aunque a veces parece inofensiva, es una causa importante de caídas que pueden ser graves. La buena noticia es que, una vez identificada, casi siempre se puede controlar con medidas sencillas. Hoy le explicamos por qué ocurre y qué se puede hacer.
¿Qué es la hipotensión ortostática?
Cuando estamos acostados o sentados y nos ponemos de pie, la sangre tiende a irse hacia las piernas por efecto de la gravedad. En condiciones normales, el cuerpo reacciona en segundos, ajustando el ritmo del corazón y apretando los vasos sanguíneos para mantener la presión y que la sangre siga llegando al cerebro.
En la hipotensión ortostática, ese mecanismo de ajuste falla o se vuelve lento. Al ponerse de pie, la presión baja de golpe y al cerebro le llega menos sangre durante unos segundos. Eso produce el mareo, la vista borrosa, la debilidad o, en los casos más fuertes, el desmayo.
Con la edad, este sistema de ajuste se vuelve menos eficiente, por eso el problema es tan común en las personas mayores. Se calcula que afecta a alrededor de una de cada cinco personas mayores que viven en su casa, y a más aún de quienes viven en residencias u hogares de cuidado.
Aunque suene técnico, el fenómeno es fácil de imaginar. Es parecido a cuando el agua de una manguera tarda un momento en llegar a la parte más alta. En la persona mayor, ese instante de menor riego al cerebro basta para producir el mareo o la inestabilidad al ponerse de pie.
¿Por qué es importante y cómo se reconoce?
La razón principal para tomarla en serio es que provoca caídas. Y en un adulto mayor, una caída puede terminar en una fractura de cadera, un golpe en la cabeza o una hospitalización. Lo más traicionero es que, en algunas personas, la presión baja sin dar ningún aviso, y la persona simplemente se cae o se desmaya sin sentir el mareo antes.
Cuando sí da síntomas, estos aparecen poco después de ponerse de pie e incluyen mareo o sensación de que todo da vueltas, vista borrosa, debilidad, confusión, náuseas, sudoración o, en casos fuertes, desmayo. Muchas veces empeora en la mañana, después de comidas abundantes, con el calor o cuando la persona está deshidratada.
Como muchas personas se acostumbran a estos síntomas y no los reportan, el problema suele pasar desapercibido hasta que ocurre una caída seria. Por eso es tan importante prestarle atención y comentarlo con el médico.
La familia puede ayudar mucho observando en qué momentos aparece el mareo: al levantarse en la mañana, después de comer, con el calor o tras iniciar un medicamento nuevo. Esa información, anotada, es muy valiosa para que el médico encuentre la causa y la corrija.
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¿Qué la causa?
La hipotensión ortostática suele tener varias causas que se combinan. Identificarlas es la clave para controlarla.
- Los medicamentos son una causa muy frecuente, en especial los que bajan la presión, los diuréticos, algunos para la próstata, para la depresión y para el corazón.
- La deshidratación, por tomar pocos líquidos o por diarrea, vómitos o calor intenso.
- El reposo prolongado en cama, que desacondiciona el cuerpo.
- La diabetes de larga evolución y algunas enfermedades del sistema nervioso, que afectan los mecanismos de ajuste de la presión.
- Las comidas muy abundantes y el consumo de alcohol, que desvían la sangre hacia el sistema digestivo.
El diagnóstico es sencillo: el médico mide la presión con la persona acostada y luego de pie, y compara. Una caída importante de la presión al ponerse de pie confirma el problema.
Vale la pena que la persona mencione al médico todos los síntomas, aunque le parezcan sin importancia. A veces, lo que se atribuye a debilidad o a la edad es en realidad esta baja de presión, que tiene nombre, causa y solución.
¿Qué puede hacer usted para controlarla?
La mayoría de las personas mejora mucho con medidas sencillas que no requieren medicamentos. Estos pasos son la base del tratamiento:
- Levántese despacio y por partes: primero siéntese en la cama, espere unos segundos, y luego póngase de pie con apoyo.
- Antes de pararse, mueva los pies y las piernas unos momentos para activar la circulación.
- Tome suficientes líquidos durante el día, salvo que su médico se lo haya limitado.
- Evite las comidas muy abundantes, el alcohol y los ambientes muy calurosos.
- Use medias de compresión si su médico lo recomienda, y eleve un poco la cabecera de la cama.
- Revise con su médico todos sus medicamentos, ya que a menudo el ajuste de alguno resuelve el problema.
Nunca suspenda un medicamento por su cuenta. El equilibrio entre controlar la presión alta y evitar que baje demasiado al pararse debe ajustarlo siempre el médico.
Con el tiempo, levantarse en dos tiempos y moverse con calma se vuelve un hábito natural que la persona hace sin pensar, y que le ahorra muchos sustos y posibles caídas.
El vínculo con la presión y los medicamentos
Muchas personas mayores toman medicamentos para la presión alta, lo cual es necesario y beneficioso. Pero en algunos casos, sobre todo si la dosis es alta o se combinan varios, la presión puede bajar demasiado al ponerse de pie. Este es un equilibrio delicado que el médico debe vigilar.
Por eso es tan valioso llevar a la consulta la lista completa de todo lo que la persona toma, incluidos los medicamentos para la próstata, para dormir o para la depresión, que también influyen. A veces, un pequeño ajuste en el horario o en la dosis de un fármaco elimina los mareos sin descontrolar la presión.
Vigilar la presión en casa, tanto sentado como de pie, puede dar información muy útil al médico. Controlar bien la presión sin caer en el extremo contrario es posible, y hace una gran diferencia en la seguridad y la calidad de vida de su ser querido.
Por eso, en las personas mayores, la meta no siempre es tener la presión lo más baja posible, sino mantenerla en un rango seguro que proteja el corazón sin provocar caídas. Ese equilibrio se logra con controles y con ajustes finos que solo el médico debe hacer.
¿Cuándo consultar sin esperar?
Conviene consultar cuando los mareos al pararse son frecuentes, cuando interfieren con la vida diaria o cuando la persona ha tenido caídas. Y es urgente buscar atención si hay desmayos, si el mareo viene con dolor de pecho, palpitaciones fuertes, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo, ya que eso puede indicar un problema que necesita atención inmediata.
También conviene revisarlo pronto si los síntomas aparecieron o empeoraron después de iniciar o cambiar un medicamento, porque muchas veces ese es el origen y tiene solución.
En El Salvador, su unidad de salud del MINSAL o del ISSS puede evaluar la presión acostado y de pie, revisar sus medicamentos y orientar el manejo. No tome el mareo al pararse como algo inevitable de la edad: reconocerlo y tratarlo previene caídas y protege la independencia.
Con un poco de atención y los ajustes adecuados, la mayoría de las personas vuelve a levantarse sin mareos y a moverse con confianza. No hay que resignarse a vivir con ese malestar.
Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Enseñe a su familiar mayor a levantarse en dos tiempos: primero sentarse, esperar y luego pararse con apoyo.
- Asegúrese de que tome suficientes líquidos durante el día, salvo indicación médica en contra.
- Lleve a la próxima consulta la lista completa de sus medicamentos para revisarla.
- Si hay mareos frecuentes o caídas, pida que le midan la presión acostado y de pie.
Recuerde: el mareo al pararse no es un capricho de la edad, es una señal que, atendida a tiempo, previene caídas y salva la independencia.
Referencias
- Hedge, E. T., y Mastrandrea, C. (2022). Could my patient be at risk of orthostatic hypotension? En R. M. Caplan, J. A. Morais, A. Fuks y S. Gilbert (Eds.), The care of the older person (5.a ed.) (pp. 121 a 126). CRC Press.
- MedlinePlus. (2024). Hipotensión ortostática. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/
- Caplan, R. M., Morais, J. A., Fuks, A., y Gilbert, S. (Eds.). (2022). The care of the older person (5.a ed.). CRC Press.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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