Diarrea y vómitos en niños

Diarrea y vómitos en niños

PUNTOS CLAVE

  • La mayoría de las diarreas infantiles son virales y se curan solas: el verdadero peligro no es la diarrea, es la deshidratación.
  • El suero de rehidratación oral es el tratamiento principal, y se da en cantidades pequeñas y frecuentes, no de un solo trago.
  • Los vómitos no impiden hidratar: se ofrece una cucharadita cada uno o dos minutos, con paciencia.
  • La lactancia materna nunca se suspende durante la diarrea, y la alimentación se reinicia apenas el niño tolere.
  • Las bebidas gaseosas, los jugos azucarados y las bebidas deportivas empeoran la diarrea y no sirven para rehidratar.

Acuda de inmediato a emergencias si el niño no orina en seis a ocho horas, está muy decaído o irritable, tiene los ojos hundidos, llora sin lágrimas, no tolera nada por boca o hay sangre en las heces.

En El Salvador, cada temporada de lluvias trae consigo un aumento de las consultas por diarrea y vómitos en niños pequeños. Y aunque suele tratarse de una infección viral que se resuelve sola en pocos días, sigue siendo una de las causas de hospitalización infantil que más se podrían evitar con una sola cosa bien hecha en casa: la hidratación.

El punto clave es este: la diarrea rara vez mata por sí sola. Lo que pone en riesgo a un niño es la pérdida de agua y de sales que ocurre mucho más rápido en un cuerpo pequeño. Un bebé puede pasar de estar juguetón a estar gravemente deshidratado en pocas horas, y ese margen se maneja en la casa, no en la sala de espera.

En este artículo le explicamos cómo reconocer los signos de deshidratación, cómo preparar y dar el suero oral correctamente, qué alimentos ofrecer, qué remedios evitar y cuándo hay que salir corriendo al centro de salud.

¿Por qué la deshidratación es el verdadero riesgo?

El cuerpo de un niño pequeño tiene una proporción de agua mucho mayor que el de un adulto, y su capacidad de reserva es menor. Además, su superficie corporal en relación con su peso es mayor, de modo que pierde líquidos con más facilidad. Por eso una misma cantidad de diarrea afecta muchísimo más a un lactante que a un adulto.

Cuando hay diarrea, el intestino deja de absorber agua y además la expulsa junto con sodio, potasio y otras sales. Si a eso se suman los vómitos y la fiebre, la pérdida se acelera. Un niño puede perder en pocas horas un porcentaje importante de su peso corporal en líquidos.

La consecuencia es que el volumen de sangre circulante disminuye, los riñones dejan de producir orina y los órganos empiezan a sufrir. Por eso el signo más útil que puede vigilar cualquier familia en casa es simplemente si el niño está orinando o no.

La buena noticia es que la mayoría de estos episodios se controla perfectamente con hidratación oral, sin necesidad de suero intravenoso, siempre y cuando se empiece a tiempo y se haga con la técnica correcta.

¿Cómo reconocer la deshidratación en su hijo?

No hace falta ser profesional de salud para valorar esto en casa. Estas son las señales, ordenadas de las más leves a las más graves:

  • Sed aumentada, boca y labios secos, orina más oscura y menos frecuente.
  • Llanto con pocas lágrimas o sin lágrimas.
  • Ojos que se ven hundidos y, en el bebé, fontanela deprimida.
  • Piel que al pellizcarse suavemente en el abdomen tarda en volver a su lugar.
  • Niño decaído, sin ganas de jugar, o al contrario muy irritable e inconsolable.
  • Ausencia de orina durante seis a ocho horas o pañal seco durante ese tiempo.
  • Respiración rápida, manos y pies fríos, somnolencia marcada o dificultad para despertarlo.

Las últimas tres señales de esa lista indican deshidratación importante y requieren atención médica inmediata. No espere a que aparezcan todas: con una sola de ellas debe salir hacia el centro de salud más cercano.

Un truco práctico y confiable es pesar al niño en la misma báscula al inicio del cuadro y luego cada día. La pérdida de peso durante una diarrea es, sobre todo, pérdida de agua, y es la medida más objetiva que puede tener en casa.

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¿Cómo dar el suero oral de forma correcta?

El suero de rehidratación oral es una fórmula diseñada con una proporción exacta de agua, sales y glucosa que permite que el intestino absorba líquido incluso mientras está inflamado. Se consigue en sobres en unidades de salud y farmacias, y se prepara disolviendo el sobre completo en la cantidad de agua limpia que indique el empaque, ni más ni menos.

Nunca prepare medio sobre a ojo, no le agregue azúcar y no lo mezcle con jugo o gaseosa. Una concentración equivocada puede empeorar la diarrea o, en el caso de un exceso de sal, resultar peligrosa. Una vez preparado, se conserva un máximo de veinticuatro horas.

La técnica es la parte que más se falla. No se le da un vaso lleno al niño. Se ofrece una cucharadita cada uno o dos minutos, de forma continua y paciente. En un niño mayor pueden ser sorbos pequeños y frecuentes. Con esa técnica se logran administrar cantidades importantes en una hora sin desencadenar vómito.

Si el niño vomita, espere unos diez minutos y reinicie con volúmenes todavía más pequeños. El vómito no es motivo para suspender la hidratación oral, salvo que sea incoercible. Una jeringa sin aguja o un gotero ayudan mucho en los más pequeños. Y si el niño toma pecho, se sigue amamantando a libre demanda, con tomas más cortas y frecuentes.

¿Qué darle de comer y qué evitar?

El ayuno prolongado ya no se recomienda. Mantener al niño sin comer durante días retrasa la recuperación del intestino y favorece la desnutrición. Apenas tolere líquidos, se reinicia la alimentación con lo que el niño coma habitualmente, en porciones pequeñas y frecuentes.

Funcionan bien el arroz, el plátano maduro, la papa, la tortilla, el pollo sin grasa, la sopa de verduras, la manzana cocida y el pan simple. No es necesario limitarse a una dieta estricta ni eliminar todo sabor: lo importante es que el niño coma algo y que no se le fuerce.

Lo que sí conviene evitar durante el episodio son las bebidas gaseosas, los jugos industriales y las bebidas deportivas, porque su alta carga de azúcar arrastra más agua hacia el intestino y empeoran la diarrea. Tampoco se recomiendan las comidas muy grasosas ni los alimentos muy dulces.

Y una advertencia importante: no dé medicamentos para detener la diarrea por cuenta propia. Los antidiarreicos que frenan el movimiento intestinal son peligrosos en niños pequeños. Los antibióticos tampoco están indicados en la mayoría de los casos, porque la causa suele ser viral, y usarlos sin indicación prolonga el cuadro y genera resistencia.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Tenga sobres de suero oral en casa antes de necesitarlos. Cuando la diarrea empieza a las once de la noche o un domingo, salir a buscarlos cuesta tiempo valioso. Dos o tres sobres guardados en la alacena son una de las mejores inversiones de salud que puede hacer una familia.

Aprenda hoy la técnica de la cucharadita cada uno o dos minutos y compártala con todas las personas que cuidan al niño. Esta sola técnica evita una enorme proporción de las hospitalizaciones por deshidratación.

Refuerce la prevención. El lavado de manos con agua y jabón antes de comer y después de usar el baño, el manejo seguro del agua para beber, la limpieza de frutas y verduras y la conservación adecuada de los alimentos cortan la mayoría de las cadenas de transmisión. La vacuna contra el rotavirus, incluida en el esquema infantil, previene además las formas más graves.

Prepare también un plan para los cuidadores de la casa. Deje anotado en un papel visible cuánto suero se ha dado, a qué hora orinó el niño por última vez y cuántas deposiciones ha tenido. Cuando varias personas se turnan el cuidado, esa hoja evita que se pierda información justo cuando más se necesita para decidir si hay que consultar.

Y confíe en su observación. Usted conoce a su hijo mejor que nadie. Si lo nota distinto, apagado, sin orinar o sin poder retener nada, no espere a la mañana siguiente. En deshidratación infantil, llegar temprano casi siempre significa un tratamiento sencillo, y llegar tarde significa hospitalización.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Compre esta semana dos o tres sobres de suero oral y guárdelos en un lugar fijo de la casa.
  • Practique y enseñe la técnica de dar una cucharadita de suero cada uno o dos minutos.
  • Vigile cada cuánto orina su hijo durante un episodio de diarrea y anótelo.
  • Mantenga la lactancia materna y reinicie la alimentación normal apenas el niño tolere líquidos.
  • Refuerce el lavado de manos con agua y jabón en toda la familia, antes de comer y después del baño.

Recuerde: la diarrea se cura sola casi siempre, pero la deshidratación no perdona. Hidratar bien y a tiempo es lo que salva.

Referencias

  • Centers for Disease Control and Prevention. (2024). Managing acute gastroenteritis among children. CDC. https://www.cdc.gov/rotavirus/index.html
  • MedlinePlus. (s. f.). Diarrea en niños. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007313.htm
  • Organización Mundial de la Salud. (2024). Enfermedades diarreicas. OMS. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/diarrhoeal-disease
  • Organización Panamericana de la Salud. (2023). Atención integrada a las enfermedades prevalentes de la infancia. OPS/OMS. https://www.paho.org/es/temas/atencion-integrada-enfermedades-prevalentes-infancia
  • Richardson, B. (Ed.). (2020). Pediatric primary care: Practice guidelines for nurses (4.ª ed.). Jones & Bartlett Learning.

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