
PUNTOS CLAVE
- La osteoartritis es el problema articular más común en la vejez, pero no es una consecuencia inevitable de envejecer.
- El ejercicio, incluso con dolor presente, no daña las articulaciones y es una de las medidas más efectivas para mejorar.
- Las medidas sin medicamentos, como el ejercicio y bajar de peso, deben intentarse antes de depender de pastillas.
- El dolor de la osteoartritis suele afectar pocas articulaciones, empeora con la actividad y mejora con el reposo.
- Un calzado adecuado y el uso correcto de ayudas para caminar pueden reducir significativamente el dolor diario.
¿Sabía usted que el ejercicio no daña las articulaciones afectadas por la osteoartritis, incluso cuando duele al principio? Esta es una de las ideas erróneas más comunes y, paradójicamente, una de las que más dificulta la recuperación de las personas mayores que sufren este problema tan frecuente. En El Salvador, muchas familias asumen que el dolor de rodillas o de manos en la vejez es simplemente parte de envejecer, y que la única opción es tomar analgésicos y moverse lo menos posible. Sin embargo, la evidencia médica muestra un panorama distinto, con estrategias efectivas que van mucho más allá de las pastillas. Hoy le explicamos qué es realmente la osteoartritis, por qué el movimiento es parte de la solución y no del problema, y qué puede hacer su familia para ayudar a su familiar mayor a manejar el dolor de forma más efectiva.
¿Qué es la osteoartritis y por qué no es inevitable con la edad?
La osteoartritis es el problema articular más común en personas mayores y representa una causa importante de dolor y dependencia, pero es fundamental entender que no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Se trata de un trastorno en el proceso natural de reparación de las articulaciones, que provoca pérdida del cartílago que recubre los huesos, congestión de los vasos sanguíneos cercanos, crecimiento de nuevo hueso y cartílago en los bordes de la articulación, y endurecimiento de la cápsula que rodea la articulación.
Aunque existen factores genéticos que influyen en quién desarrolla osteoartritis con mayor facilidad, el factor de riesgo más fuerte es simplemente la edad avanzada. Las mujeres y las personas con huesos más densos tienen mayor riesgo, mientras que la obesidad, las lesiones previas y la sobrecarga repetitiva de las articulaciones, como ocurre en ciertos trabajos físicos exigentes, representan factores que sí pueden modificarse o evitarse en cierta medida.
El dolor de la osteoartritis suele aparecer de forma gradual y variar con el tiempo, empeorando con la actividad y mejorando con el descanso, y generalmente afecta solamente una o pocas articulaciones, con poca rigidez matutina en comparación con otros problemas articulares inflamatorios. Es importante saber que los síntomas no siempre se relacionan directamente con lo que se observa en una radiografía, por lo que el diagnóstico se basa principalmente en los síntomas que presenta la persona, y no únicamente en los hallazgos de las imágenes, lo cual significa que dos personas con radiografías muy similares pueden experimentar niveles de dolor completamente distintos.
¿Por qué el ejercicio es tan importante, incluso cuando hay dolor?
Una de las recomendaciones más respaldadas por la evidencia es considerar siempre primero las opciones de tratamiento sin medicamentos, y el ejercicio ocupa el lugar más importante dentro de estas opciones. Tanto el ejercicio aeróbico general como el fortalecimiento específico de los músculos alrededor de la articulación afectada han demostrado beneficios reales, siendo la natación, el yoga y el tai chi especialmente recomendados por su bajo impacto sobre las articulaciones.
Un mensaje clave que toda familia debe interiorizar es que se debe animar a la persona a ejercitarse a pesar del dolor presente, ya que esto no causará ningún daño adicional a la articulación. Esta recomendación puede sonar contraintuitiva para muchas familias que, por instinto de protección, prefieren que su familiar mayor descanse completamente cuando le duele una articulación, pero la inmovilidad prolongada en realidad empeora la rigidez, debilita más los músculos de soporte y puede acelerar el deterioro funcional con el tiempo.
El acompañamiento de un fisioterapeuta puede ser de gran ayuda para diseñar un programa de ejercicio seguro y adaptado a las capacidades de cada persona. Además de los beneficios físicos directos, los programas de autocuidado y los espacios de apoyo, como clubes de caminata u otras actividades sociales relacionadas con el movimiento, también contribuyen positivamente, combinando el beneficio físico con el bienestar emocional y social.
Video relacionado
¿Qué otras medidas sin medicamentos ayudan a manejar el dolor?
El uso de compresas de calor o de frío puede aliviar el dolor de forma efectiva y sencilla, aunque se debe tener especial cuidado con quemaduras en personas que tengan disminuida la sensibilidad a la temperatura, una condición que puede presentarse junto con ciertas enfermedades como la diabetes. Bajar de peso, aunque no representa una solución rápida ni inmediata, influye positivamente en otros aspectos de la salud y reduce la carga sobre las articulaciones que soportan peso, como las rodillas y las caderas.
Elegir un calzado adecuado, con suelas blandas y sin tacones altos, puede hacer una diferencia notable en la comodidad diaria, mientras que el uso correcto de ayudas para caminar, como un bastón sostenido en la mano contraria a la articulación más afectada, ayuda a redistribuir el peso y reducir el dolor durante la marcha diaria. La educación sobre la enfermedad y el apoyo a través de programas de autocuidado también han demostrado ser útiles para que la persona aprenda a manejar mejor su condición en el día a día.
Aunque tratamientos como la acupuntura o las terapias manuales pueden ayudar a reducir el dolor en algunas personas, conviene considerar su costo y disponibilidad antes de optar por ellos de forma regular y constante. Lo importante es recordar que combinar varias de estas estrategias, en lugar de depender de una sola, suele ofrecer mejores resultados generales para el manejo del dolor a largo plazo.
¿Cuándo conviene considerar medicamentos o cirugía?
Cuando las medidas sin medicamentos no son suficientes, se suele recomendar iniciar con paracetamol en una dosis adecuada antes de avanzar hacia medicamentos con mayor riesgo de efectos secundarios. Es común que las personas mayores subestimen este medicamento, considerándolo demasiado débil para su dolor, cuando en realidad, usado de forma regular y en la dosis correcta, puede ofrecer un alivio significativo con un perfil de seguridad mucho mejor que otras alternativas.
Los medicamentos antiinflamatorios aplicados directamente sobre la piel suelen ser una opción más segura que las versiones que se toman por vía oral, las cuales conllevan mayor riesgo de problemas digestivos y deben usarse con precaución y por periodos cortos, especialmente en personas con antecedentes de úlceras o problemas estomacales. Las inyecciones de esteroides directamente en la articulación pueden ofrecer un alivio rápido en casos de dolor intenso, aunque su efecto suele ser temporal y existe un límite recomendado en la frecuencia con la que pueden aplicarse durante un año.
La cirugía, incluyendo el reemplazo de articulaciones, se considera cuando el dolor, la deformidad o la inestabilidad de la articulación son severos y otros tratamientos no han funcionado adecuadamente. Los resultados pueden ser excelentes en personas mayores que se encuentran en buenas condiciones generales de salud, por lo que la decisión debe tomarse de forma individualizada, considerando cuidadosamente los beneficios y riesgos específicos de cada caso junto con el equipo médico.
¿Qué puede hacer usted desde hoy para ayudar a su familiar mayor?
Anime a su familiar mayor a mantenerse activo a pesar del dolor articular, recordándole que el movimiento no daña la articulación, sino que ayuda a fortalecerla y a mantener su funcionalidad. Considere actividades de bajo impacto como caminar, nadar o practicar tai chi, ajustando la intensidad según la capacidad y comodidad de cada persona.
Revise el calzado que utiliza habitualmente, optando por opciones con suelas blandas y sin tacón, y consulte con su médico si sería útil incorporar una ayuda para caminar como un bastón, asegurándose de aprender la forma correcta de usarlo. Si su familiar mayor tiene sobrepeso, converse con su médico sobre estrategias graduales y sostenibles para reducirlo, entendiendo que los beneficios se observan a mediano y largo plazo, no de forma inmediata.
Finalmente, si el dolor persiste a pesar de estas medidas, consulte con su médico sobre las opciones de medicamentos disponibles, comenzando generalmente por las más seguras, y reserve la conversación sobre cirugía para los casos donde el dolor o la limitación funcional sean realmente severos y otras opciones no hayan dado resultado. Recuerde que el objetivo final es que su familiar mayor mantenga la mayor funcionalidad e independencia posible, no simplemente eliminar el dolor a cualquier costo.
Vivir con osteoartritis no significa resignarse a una vida sedentaria ni a depender permanentemente de analgésicos fuertes. Con el enfoque correcto, que combina movimiento regular, ajustes prácticos en el día a día y un uso cuidadoso de los medicamentos cuando son necesarios, muchas personas mayores logran mantener una buena calidad de vida y continuar disfrutando de las actividades que les importan, a pesar de convivir con esta condición tan frecuente.
Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Anime a su familiar mayor a realizar una actividad de bajo impacto, como caminar o nadar, varias veces esta semana, sin temor al dolor leve.
- Revise el calzado habitual de su familiar mayor y considere cambiarlo por uno con suela blanda y sin tacón.
- Pregunte a su médico si una ayuda para caminar, como un bastón, podría ser útil y aprenda a usarla correctamente.
- Pruebe aplicar compresas de calor o frío en la articulación afectada, con cuidado de evitar quemaduras.
- Si su familiar mayor tiene sobrepeso, converse con su médico sobre un plan gradual y sostenible para reducirlo.
Recuerde: un pequeño cambio de hábito hoy puede salvar su vida mañana.
Referencias
- Bowker, L., Montagu, A., Shah, K., & Smith, S. (2026). Oxford handbook of geriatric medicine (4.a ed.). IRL Press at Oxford.
- Colegio Americano de Reumatología. (2023). Guía de manejo de la osteoartritis. American College of Rheumatology.
- Organización Mundial de la Salud. (2023). Enfermedades musculoesqueléticas en el envejecimiento. OMS.