Enfermedad renal crónica en la vejez

Enfermedad renal crónica en la vejez

PUNTOS CLAVE

  • La enfermedad renal crónica es diez veces más frecuente después de los 75 años que en personas menores de 40.
  • La mayoría de las personas mayores con esta enfermedad mueren con ella, no por ella, ya que avanza lentamente.
  • Las causas más comunes son la hipertensión y la diabetes mal controladas durante muchos años.
  • Esta enfermedad muchas veces se descubre de forma incidental, en un análisis de sangre de rutina, sin síntomas previos.
  • Controlar bien la presión arterial y el azúcar es la forma más efectiva de frenar el avance de esta condición.

¿Sabía usted que la enfermedad renal crónica es diez veces más común en personas mayores de setenta y cinco años que en personas menores de cuarenta? Muchas veces, esta condición se descubre por casualidad, al revisar un análisis de sangre de rutina, sin que la persona haya presentado ningún síntoma que la alertara previamente. En El Salvador, donde la hipertensión y la diabetes son muy comunes, y ambas son las principales causas de daño renal, conocer esta enfermedad y cómo frenarla es especialmente importante. Hoy le explicamos qué es la enfermedad renal crónica, por qué muchas personas mayores conviven con ella durante años sin mayores complicaciones, y qué puede hacer su familia para proteger los riñones de su familiar mayor.

¿Qué es la enfermedad renal crónica y por qué es tan común en la vejez?

La enfermedad renal crónica se define como una pérdida sustancial, irreversible y generalmente progresiva de la función de los riñones a lo largo del tiempo. Esta condición es notablemente más común en personas mayores, presentándose hasta diez veces más frecuentemente después de los setenta y cinco años en comparación con personas menores de cuarenta. De hecho, la mitad de todos los tratamientos de reemplazo renal actualmente se inician en personas mayores de sesenta y cinco años.

Los riñones tienen una capacidad notable para adaptarse y mantener un funcionamiento razonable incluso cuando ya existe un daño considerable, lo cual significa que muchas personas pueden vivir durante años con cierto grado de enfermedad renal sin presentar síntomas evidentes. Por esta razón, gran parte de los casos se descubren de forma incidental, al encontrar niveles elevados de ciertos marcadores en un análisis de sangre o de orina de rutina, sin que la persona haya notado nada extraño previamente.

Esto explica por qué muchas personas mayores con enfermedad renal crónica nunca llegan a necesitar la atención de un especialista en riñones, ya que la gran mayoría fallece con esta condición presente, pero no a causa de ella, sino por otras enfermedades no relacionadas con sus riñones. Esto no significa que la enfermedad renal deba ignorarse, sino que su manejo debe ajustarse de forma realista según el pronóstico general de cada persona y sus demás condiciones de salud.

¿Cuáles son las causas más comunes de esta enfermedad?

Las causas más frecuentes de enfermedad renal crónica incluyen la presión arterial alta, la diabetes, la obstrucción del flujo urinario generalmente relacionada con el agrandamiento de la próstata en hombres, ciertas enfermedades de los pequeños filtros del riñón, y problemas en los vasos sanguíneos que irrigan los riñones. En una proporción significativa de personas que se diagnostican en etapas avanzadas, no se logra identificar una causa específica.

La hipertensión y la diabetes merecen mención especial, ya que son, por mucho, las causas más comunes de daño renal a nivel mundial, y ambas son condiciones que pueden controlarse efectivamente con tratamiento adecuado, constante y bien supervisado por un equipo médico. Esto significa que el cuidado diario de estas dos enfermedades crónicas tan extendidas en nuestra población no solo protege el corazón y el cerebro, sino que también protege directamente la salud de los riñones a largo plazo y durante muchos años de vida.

Cuando se detecta una función renal anormal en un análisis, es importante primero descartar causas temporales que puedan estar afectando los resultados, como una enfermedad aguda reciente, deshidratación, o el uso de ciertos medicamentos que afectan temporalmente la función renal. Una vez corregidos estos factores y confirmada la alteración en una nueva medición posterior, se considera entonces que se trata de una verdadera enfermedad renal crónica que requiere manejo a largo plazo y seguimiento constante.

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¿Cómo se evalúa y se sigue esta condición en el tiempo?

La función renal se evalúa principalmente mediante un cálculo basado en los niveles de creatinina en la sangre, ajustado según la edad, el sexo y el peso de la persona, lo cual proporciona una estimación más precisa que el simple valor de creatinina por sí solo. También se revisa la presencia de proteína en la orina, ya que su nivel ayuda a determinar tanto la gravedad de la enfermedad como las metas de tratamiento más adecuadas para cada persona.

Una vez identificada la enfermedad renal crónica, resulta sumamente valioso establecer la velocidad con la que está avanzando, comparando los resultados actuales con mediciones anteriores de creatinina realizadas en el pasado. Generalmente, el deterioro tiende a ser bastante constante y predecible en el tiempo, lo cual permite anticipar razonablemente cuándo podrían necesitarse intervenciones adicionales en el futuro, en lugar de actuar únicamente cuando aparece una crisis de salud inesperada.

Para la mayoría de las personas mayores, especialmente aquellas con una expectativa de vida limitada por otras condiciones de salud, resulta más beneficioso enfocarse en una revisión temprana con un especialista cuando el deterioro es de moderado a severo, con el objetivo de aclarar el diagnóstico, optimizar el manejo, y conversar abiertamente sobre las opciones de tratamiento disponibles, en lugar de esperar hasta que la enfermedad esté en una etapa muy avanzada.

¿Qué se puede hacer para frenar el avance de esta enfermedad?

El manejo de la enfermedad renal crónica se centra principalmente en identificar y tratar los factores que pueden modificarse, como controlar adecuadamente la diabetes y la presión arterial, ya que ciertos medicamentos para la presión, además de controlarla, tienen un efecto protector adicional sobre los riñones. También es importante evitar factores que puedan empeorar la función renal de forma evitable, como la deshidratación, el uso de ciertos medicamentos dañinos para el riñón, y la obstrucción urinaria no tratada.

Revisar periódicamente todos los medicamentos que toma la persona es otro pilar fundamental del manejo, ya que algunos deben suspenderse cuando la función renal disminuye significativamente, mientras que otros simplemente requieren un ajuste cuidadoso en su dosis para evitar acumulación. Esta revisión debe hacerse de forma regular y constante, ya que las necesidades de ajuste pueden cambiar conforme la función renal continúa evolucionando con el paso del tiempo y la edad.

También se recomienda identificar y tratar oportunamente las complicaciones que pueden surgir conforme avanza la enfermedad, como ciertos desequilibrios de minerales en el cuerpo, problemas relacionados con los huesos, y la anemia, la cual suele responder bien a hierro y, en algunos casos, a tratamientos más especializados administrados por un equipo de nefrología. Trabajar de cerca con el equipo de salud para vigilar estos aspectos puede mejorar significativamente la calidad de vida de la persona, incluso cuando la función renal ya está considerablemente reducida y avanzada.

¿Qué puede hacer usted desde hoy para proteger los riñones de su familiar mayor?

Asegúrese de que la presión arterial y, si aplica, el azúcar de su familiar mayor estén bien controlados de forma constante, ya que estas dos condiciones son las principales responsables del daño renal en la mayoría de los casos. Acompañe a su familiar a sus controles médicos regulares y pregunte específicamente si se ha evaluado su función renal mediante análisis de sangre y orina.

Si su familiar mayor ya tiene un diagnóstico de enfermedad renal crónica, lleve un registro de los resultados de sus análisis a lo largo del tiempo, ya que esto ayuda al médico a determinar qué tan rápido está avanzando la enfermedad y cuándo podría ser necesario considerar opciones adicionales de tratamiento o una valoración especializada.

Finalmente, mantenga una buena hidratación en su familiar mayor, evite que tome medicamentos sin supervisión médica, especialmente analgésicos de uso frecuente que pueden dañar los riñones, y pregunte siempre a su médico si algún medicamento nuevo requiere un ajuste de dosis según la función renal actual de su familiar. Estos cuidados sencillos pueden marcar una diferencia real en la salud renal a largo plazo.

Vivir con enfermedad renal crónica no significa necesariamente que su familiar mayor llegará a necesitar diálisis o un tratamiento intensivo, ya que como hemos visto, la mayoría de las personas mayores con esta condición conviven con ella durante años sin que llegue a convertirse en su principal problema de salud. Mantener un buen control de las enfermedades de fondo y acudir a revisiones periódicas es, en la mayoría de los casos, suficiente para proteger esta función vital del cuerpo durante el resto de su vida.

En El Salvador, donde el control de la presión arterial y el azúcar muchas veces se relega a un segundo plano frente a otras prioridades familiares, vale la pena recordar que estos cuidados diarios y aparentemente sencillos son, en realidad, la mejor inversión disponible para proteger los riñones de su familiar mayor durante los años que vienen.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Verifique que la presión arterial de su familiar mayor esté bien controlada según las metas indicadas por su médico.
  • Si su familiar mayor tiene diabetes, asegure un buen control constante del azúcar en sangre.
  • Pregunte en la próxima consulta si se ha evaluado la función renal de su familiar mayor mediante análisis de sangre y orina.
  • Lleve un registro organizado de los resultados de función renal a lo largo del tiempo para identificar tendencias.
  • Evite que su familiar mayor tome analgésicos u otros medicamentos sin supervisión médica que puedan dañar los riñones.

Recuerde: un pequeño cambio de hábito hoy puede salvar su vida mañana.

Referencias

  • Bowker, L., Montagu, A., Shah, K., & Smith, S. (2026). Oxford handbook of geriatric medicine (4.a ed.). IRL Press at Oxford.
  • Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Cuidado. (2021). Chronic kidney disease: Assessment and management. NICE Guideline NG203.
  • Organización Panamericana de la Salud. (2022). Enfermedad renal crónica en América Latina: situación y desafíos. OPS.

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