Señales de alerta de la demencia

Señales de alerta de la demencia

PUNTOS CLAVE

  • Las señales de alerta de la demencia van más allá de los olvidos: también incluyen cambios en el lenguaje, la orientación y el comportamiento.
  • Notar y registrar estas señales a tiempo permite un diagnóstico más temprano y un mejor pronóstico.
  • La depresión, el hipotiroidismo y la deficiencia de vitaminas pueden causar síntomas similares a la demencia y son tratables.
  • No espere a que los síntomas sean muy evidentes: consulte al médico cuando los cambios sean frecuentes o causen angustia.
  • Un médico de familia puede hacer una primera evaluación y referir a un especialista si es necesario.

Si nota varias de estas señales en usted o en alguien cercano, el paso correcto es consultar al médico, no alarmarse ni esperar. Muchas causas de estos síntomas tienen solución.

Hay una escena que se repite en muchas familias salvadoreñas: alguien en la familia empieza a olvidar cosas, a confundirse, a cambiar su forma de ser, y los demás se preguntan en voz baja si “será el Alzheimer” sin atreverse a nombrarlo en voz alta ni a buscar ayuda. El tiempo pasa, los síntomas empeoran, y cuando finalmente llegan al médico, la enfermedad ya lleva meses o años avanzando sin apoyo.

Reconocer las señales de alerta de la demencia no es para vivir con miedo, sino para actuar a tiempo. Un diagnóstico temprano no cambia el hecho de que existe una enfermedad, pero sí cambia enormemente lo que se puede hacer con esa información: acceder a tratamiento en el momento más efectivo, planificar el futuro con claridad y preparar a la familia para acompañar bien.

En este artículo encontrará las señales más importantes que distinguen los cambios normales del envejecimiento de las señales que merecen una consulta médica. También sabrá qué esperar de esa primera consulta y por qué no debe posponerla.

Señales en la memoria que no deben ignorarse

El olvido más característico de la demencia es la dificultad para retener información nueva. Mientras que en el envejecimiento normal se puede olvidar un nombre y recordarlo después, en la demencia la información simplemente no se graba. La persona puede preguntar lo mismo varias veces en una misma conversación, sin recordar que ya hizo esa pregunta. Puede olvidar eventos que ocurrieron ese mismo día: una visita, una llamada, una comida.

Otro patrón preocupante es el olvido de citas y fechas importantes que antes nunca se habrían olvidado. No el cumpleaños de un conocido lejano, sino el aniversario propio, el cumpleaños de los hijos, la fecha de una consulta médica programada semanas antes. La persona puede depender cada vez más de notas, recordatorios o de pedir a familiares que la ayuden a no olvidar.

También merece atención si la persona empieza a olvidar información de su propia vida: el nombre de la calle donde vive, el nombre de su médico de siempre, eventos importantes de su pasado que antes relataba con detalle. La pérdida de memoria autobiográfica es una señal que va más allá del envejecimiento normal.

Cambios en el lenguaje y la comunicación

Las dificultades con el lenguaje son señales de alerta que muchas veces se atribuyen erróneamente a “nerviosismo” o “distracción”. La persona puede interrumpirse en medio de una conversación porque pierde el hilo, repetir las mismas ideas o palabras sin darse cuenta, o quedarse “atascada” buscando una palabra que conoce perfectamente pero que en ese momento no le llega. Esto se llama anomia y es uno de los síntomas más tempranos en algunos tipos de demencia.

También puede ocurrir que la persona use palabras incorrectas, sustituyendo una por otra de sonido parecido o de significado relacionado. O que evite nombrar objetos y los llame “esa cosa” o “el aparato ese”. Con el tiempo, puede volverse difícil seguir conversaciones largas o comprender instrucciones con varios pasos.

La escritura también puede verse afectada: errores ortográficos que antes no cometía, frases incompletas o confusas, o dificultad para redactar un mensaje sencillo. Si nota estos cambios de manera frecuente y no esporádica, especialmente en alguien que antes tenía buen manejo del lenguaje, vale la pena comentarlo con un médico.

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Desorientación y dificultades con el entorno

Perderse en un lugar conocido es una de las señales más llamativas y preocupantes de la demencia. Que una persona que ha vivido en el mismo barrio por décadas de pronto no sepa cómo llegar a su casa desde la tienda de la esquina, o que se confunda dentro de su propio hogar, es una señal que no debe minimizarse.

La desorientación también puede manifestarse en el tiempo: confundirse sobre qué día es, qué mes, qué año o incluso en qué época de la vida está. Algunas personas con demencia pueden creer que están en una etapa anterior de su vida: que sus hijos son pequeños cuando ya son adultos, o que un familiar fallecido sigue vivo. Estas confusiones temporales son señales importantes.

La capacidad de interpretar lo que se ve también puede alterarse: dificultad para calcular distancias, para reconocer objetos familiares, para entender lo que está viendo en una imagen o en la televisión. Si la persona empieza a tener accidentes al manejar por no calcular bien las distancias o por confundirse con las señales de tráfico, es urgente una evaluación médica.

Cambios en el comportamiento y la personalidad

Uno de los aspectos más desconcertantes de la demencia para las familias es cuando la persona empieza a comportarse de manera diferente a como siempre fue. Alguien que era sociable y extrovertido puede volverse apático, retraído o desinteresado en actividades que antes disfrutaba. Alguien que siempre fue calmado puede volverse irritable, desconfiado o agitado sin razón aparente.

La pérdida de inhibición social es otro cambio que puede aparecer, especialmente en la demencia frontotemporal: hacer comentarios inapropiados, comportarse de manera socialmente incorrecta, perder el filtro que antes controlaba lo que se dice o hace en público. Estos cambios no son “mala educación” ni “mal carácter”: son síntomas de la enfermedad.

También pueden aparecer sospechas o desconfianza hacia familiares cercanos, acusaciones de robo cuando la persona no recuerda dónde dejó algo, o episodios de ansiedad y miedo sin causa clara. Todos estos cambios merecen atención médica, no solo porque son señales de alerta, sino porque muchos pueden manejarse con intervenciones específicas que mejoran la calidad de vida.

Dificultades con las actividades diarias

Una señal importante es cuando la persona empieza a tener dificultad para completar tareas que antes realizaba sin problemas. No se trata de aprender algo nuevo, sino de actividades bien conocidas y practicadas durante años: seguir una receta de cocina, manejar el control remoto del televisor, organizar las pastillas de la semana, llevar las cuentas del hogar o usar el teléfono.

La dificultad para resolver problemas también es una señal: no saber qué hacer cuando algo falla en casa, no poder seguir las instrucciones de un médico o confundirse al intentar pagar en efectivo. Estas dificultades ejecutivas, como se las llama en medicina, pueden aparecer antes de los olvidos de memoria en algunos tipos de demencia.

El abandono de responsabilidades o de actividades que antes eran importantes también merece atención: dejar de pagar facturas, descuidar la higiene personal que siempre fue importante, perder interés en un hobby de toda la vida. Cuando estos cambios son nuevos y progresivos, no se explican por depresión u otra causa conocida, es momento de buscar una evaluación.

Qué esperar de la primera consulta médica

Llevar a un familiar al médico con la preocupación de que pueda tener demencia puede sentirse como un paso enorme. Pero esa primera consulta no es un tribunal: es el inicio de un proceso de comprensión. El médico de familia puede hacer una primera evaluación que incluye preguntas sobre el historial de salud, pruebas cortas de función cognitiva y análisis de sangre para descartar causas tratables como problemas de tiroides, anemia o deficiencia de vitaminas.

Antes de la consulta, es útil preparar una lista de los cambios que ha observado, con ejemplos concretos y fechas aproximadas de cuándo empezaron. Esa información es invaluable para el médico. También es importante llevar una lista de los medicamentos que toma la persona, porque algunos pueden afectar la memoria y la función cognitiva.

Si el médico de familia considera que se necesita una evaluación más detallada, puede referir al especialista: neurología o psiquiatría geriátrica. En El Salvador, ese proceso puede tomar tiempo, pero cada paso acerca a la familia a un mejor entendimiento de lo que está ocurriendo y a las herramientas para enfrentarlo.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Durante esta semana, observe si alguna de las señales descritas en este artículo está presente en usted o en alguien cercano.
  • Si identifica señales de alerta, escriba tres ejemplos concretos con fecha para llevarlos a la consulta médica.
  • No posponga la consulta médica: llame esta semana para pedir una cita si tiene preocupaciones sobre la memoria de alguien cercano.
  • Recuerde que muchas causas de estos síntomas son tratables. La evaluación médica da respuestas, no solo diagnósticos de demencia.

Actuar a tiempo no es dramatizar: es el mayor acto de amor que puede tener hacia alguien que quiere. No espere más si algo le preocupa.

Referencias

  • Coope, B., & Richards, F. A. (2014). ABC of dementia. Wiley Blackwell.
  • Colbert, D. (2023). Dr. Colbert”s healthy brain zone. Siloam.
  • Alzheimer”s Association. (2024). Alzheimer”s disease facts and figures. Alzheimer”s & Dementia, 20(5), 3708-3821.
  • Organización Mundial de la Salud. (2023). Demencia: datos y cifras. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia
  • Testo, A. A., Roundy, G., & Dumas, J. A. (2025). Cognitive decline in Alzheimer”s disease. En E. J. Kidd & P. A. Newhouse (Eds.), Neurobiology of Alzheimer”s disease (pp. 181-195). Springer Nature Switzerland.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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