El potasio y su corazón en la enfermedad renal

El potasio y su corazón en la enfermedad renal

PUNTOS CLAVE

  • El potasio es vital para el corazón, pero en exceso puede ser peligroso.
  • Los riñones dañados eliminan peor el potasio, que tiende a acumularse.
  • El potasio muy alto puede causar arritmias graves, a veces sin aviso.
  • Conocer los alimentos altos y bajos en potasio le ayuda a elegir mejor.
  • Algunas técnicas de cocina reducen el potasio de ciertos alimentos.

El potasio muy alto puede ser una urgencia; siga las indicaciones de su médico y no use sustitutos de sal sin consultar.

El potasio es un mineral que casi no notamos, pero del que depende algo tan importante como el latido del corazón. En una persona sana, los riñones mantienen su nivel en equilibrio sin que tengamos que pensarlo. En la enfermedad renal, en cambio, ese equilibrio se vuelve delicado y merece atención.

Cuando los riñones no eliminan bien el potasio, este se acumula en la sangre y puede llegar a niveles peligrosos. Lo más delicado es que un potasio muy alto no siempre da síntomas y, sin embargo, puede afectar el ritmo del corazón de forma grave.

En este artículo le explicamos por qué el potasio importa tanto en la enfermedad renal, cómo reconocer los alimentos altos y bajos en este mineral, con ejemplos de nuestra comida salvadoreña, y qué puede hacer desde hoy para cuidar su corazón.

¿Por qué el potasio es importante y peligroso a la vez?

El potasio participa en el funcionamiento de los músculos y, muy especialmente, en el del corazón. Gracias a él, el corazón mantiene un ritmo regular y los músculos se contraen de forma adecuada. Es, por tanto, un mineral indispensable para la vida.

El problema aparece cuando se acumula en exceso. En personas con riñones sanos, el sobrante se elimina por la orina sin dificultad. Pero cuando la función renal está reducida, esa eliminación falla y el potasio sube en la sangre.

Un potasio demasiado alto puede alterar el ritmo del corazón y provocar arritmias, que en casos graves ponen en riesgo la vida. Por eso es un valor que se vigila con especial cuidado en la enfermedad renal.

Lo más engañoso es que este exceso muchas veces no da síntomas claros, o produce señales vagas como debilidad muscular u hormigueos. Puede estar alto sin que la persona lo note.

Por eso no se trata de temerle al potasio, sino de aprender a manejarlo. Con información y hábitos adecuados, se puede mantener en niveles seguros y proteger el corazón.

Alimentos altos en potasio que conviene moderar

Muchos alimentos saludables son ricos en potasio, lo que a veces sorprende. Entre los más altos están el guineo, el plátano, la naranja, el aguacate, el tomate y sus salsas, las papas, el frijol y las verduras de hoja verde en gran cantidad.

En nuestra comida salvadoreña, esto incluye preparaciones muy comunes, como el plátano frito, las sopas con papa, las salsas de tomate abundantes y los frijoles en grandes porciones. No se trata de prohibirlos, sino de cuidar las cantidades.

También aportan mucho potasio los frutos secos, el chocolate, algunos jugos concentrados y los productos que llevan sustitutos de sal, ya que muchos de esos sustitutos son ricos en potasio y pueden ser peligrosos.

La clave está en la porción y la frecuencia. Un alimento alto en potasio en poca cantidad y de vez en cuando puede ser manejable, mientras que en grandes porciones se vuelve un problema.

Su nutricionista puede ayudarle a decidir qué alimentos moderar según su nivel de potasio, para que no elimine de golpe cosas que quizá puede seguir disfrutando con medida.

Conviene recordar que ningún alimento está prohibido de forma absoluta para todos. La cantidad y la frecuencia son las que marcan la diferencia. Un pedazo pequeño de un alimento alto en potasio puede ser manejable si el resto del día se cuida.

Por eso es tan valioso el consejo personalizado. Su nivel de potasio, su etapa y su tratamiento definen qué puede disfrutar y en qué medida, sin caer en restricciones innecesarias que empobrezcan su alimentación.

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Alimentos más bajos en potasio

También hay muchas opciones con menos potasio que permiten comer variado. Entre las frutas más bajas suelen estar la manzana, la piña, las uvas y la papaya en porciones moderadas. Siempre conviene confirmar con su equipo de salud según su caso.

Entre las verduras, opciones como el pepino, el güisquil, el repollo y la lechuga en cantidades razonables suelen aportar menos potasio que las de hoja verde muy oscura en grandes volúmenes.

Los granos como el arroz y ciertas harinas, así como algunas fuentes de proteína en las porciones indicadas, completan un plato más equilibrado en potasio. La variedad es posible con la orientación adecuada.

El objetivo no es una lista rígida, sino aprender a combinar. Alternar y moderar permite disfrutar de la comida sin que el potasio se dispare.

Recuerde que las necesidades cambian según su etapa y sus exámenes. Lo que hoy debe moderar quizá mañana pueda ampliar, o al revés, por eso el seguimiento es tan importante.

Técnicas de cocina que reducen el potasio

Una herramienta muy útil es que ciertos alimentos pierden parte de su potasio al cocinarse de forma especial. Por ejemplo, pelar y cortar en trozos las papas o el güisquil y luego hervirlos en abundante agua ayuda a que suelten potasio.

Esta técnica, a veces llamada doble cocción, consiste en remojar y hervir el alimento, botar esa agua y volver a cocinarlo con agua limpia. Así se reduce parte del potasio, aunque no todo.

No todos los alimentos responden igual, y la técnica no los vuelve libres de potasio, pero puede ayudar a disfrutar algunos que de otro modo tendría que evitar. Su nutricionista puede indicarle en cuáles aplicarla.

También ayuda evitar el agua de cocción de vegetales para preparar sopas o caldos, ya que en ella queda buena parte del potasio que soltó el alimento.

Con estos trucos sencillos, la cocina se convierte en una aliada para cuidar el potasio sin renunciar por completo a ciertos sabores.

Estas técnicas requieren un poco más de tiempo en la cocina, pero se vuelven un hábito con la práctica. Vale la pena el esfuerzo si le permiten seguir disfrutando de algunos alimentos que aprecia.

Recuerde que ninguna técnica reemplaza el control con exámenes. Cocinar con cuidado ayuda, pero es su médico quien confirma, con sus valores de potasio, si las medidas están funcionando.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Conozca su nivel de potasio. Pregunte a su médico cuál es su valor y si necesita cuidarlo de forma especial. No todas las personas con enfermedad renal requieren la misma restricción, así que el consejo debe ser personalizado.

Modere las porciones de los alimentos más altos en potasio, sin necesariamente eliminarlos si su médico no lo indica. Cuide especialmente el plátano, la papa, el tomate abundante, el frijol en grandes cantidades y los frutos secos.

Evite por completo los sustitutos de sal a base de potasio, salvo indicación expresa, porque pueden elevarlo de forma peligrosa. Lea las etiquetas, ya que muchos productos bajos en sodio los contienen.

Aplique las técnicas de cocina para reducir potasio cuando su nutricionista se lo indique, y evite reutilizar el agua de cocción de los vegetales.

Y hágase los exámenes de potasio que le pidan. Este valor puede cambiar, y vigilarlo permite ajustar la dieta y el tratamiento antes de que llegue a niveles peligrosos.

¿Cuándo es una urgencia?

Un potasio muy elevado puede ser una emergencia médica. Busque atención de inmediato si presenta debilidad muscular intensa y repentina, sensación de que el corazón late de forma irregular, palpitaciones fuertes o desmayos.

Como estos síntomas no siempre aparecen, las personas con enfermedad renal avanzada deben respetar los controles de potasio aunque se sientan bien. La prevención es la mejor defensa frente a un mineral que puede subir en silencio.

Si su médico le indicó algún tratamiento para controlar el potasio, tómelo tal como le dijo y no lo suspenda por su cuenta. Ante cualquier duda sobre su dieta o sus medicamentos, consulte antes de hacer cambios.

En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para el control de su potasio y de su enfermedad renal. Cuidar este mineral es cuidar directamente su corazón.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Pregunte a su médico cuál es su nivel de potasio y si debe cuidarlo de forma especial.
  • Modere las porciones de plátano, papa, tomate abundante y frijol en grandes cantidades.
  • Evite los sustitutos de sal a base de potasio, salvo indicación médica.
  • Aplique la doble cocción en papas y güisquil si su nutricionista se lo recomienda.

Recuerde: manejar bien el potasio, sin miedo pero con cuidado, es proteger cada latido de su corazón.

Referencias

  • Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
  • Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
  • Ikizler, T. A., Burrowes, J. D., Byham-Gray, L. D., et al. (2020). KDOQI clinical practice guideline for nutrition in CKD: 2020 update. American Journal of Kidney Diseases, 76(3, Supl. 1), S1 a S107.
  • MedlinePlus. (2024). Potasio en la sangre. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
  • National Kidney Foundation. (2023). Potassium and your CKD diet. National Kidney Foundation.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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