Crisis de EPOC: señales de alerta y cómo actuar a tiempo

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PUNTOS CLAVE

  • Una exacerbación es un episodio de empeoramiento agudo de los síntomas de la EPOC que va más allá de la variación normal del día a día. Puede requerir cambios en el tratamiento y, en casos severos, hospitalización.
  • Las señales principales de una exacerbación son: mayor falta de aire que lo habitual, aumento en la cantidad de flema, cambio en el color de la flema a amarillo o verde, y más tos que de costumbre.
  • Las infecciones respiratorias, especialmente la gripe y la bronquitis, son la causa más frecuente de las exacerbaciones. Vacunarse anualmente contra la influenza es la mejor prevención.
  • Reconocer una exacerbación temprano y actuar con el plan de acción acordado con su médico puede evitar que se convierta en una emergencia que requiera hospitalización.
  • Las exacerbaciones frecuentes aceleran el deterioro pulmonar. Reducir su frecuencia es uno de los objetivos más importantes del tratamiento de la EPOC a largo plazo.

Para quien vive con EPOC, hay días buenos y días menos buenos. Esa variabilidad es parte normal de la enfermedad. Pero hay algo diferente a esa variabilidad cotidiana: una exacerbación, que es cuando los síntomas empeoran de forma más notable y sostenida, más allá de lo que se considera fluctuación normal. Reconocer esa diferencia a tiempo es una de las habilidades más importantes que puede desarrollar como paciente, porque actuar temprano puede marcar la diferencia entre manejar la crisis en casa o terminar en urgencias o en hospitalización.

Las exacerbaciones de EPOC no solo son incómodas: tienen consecuencias médicas reales. Cada episodio moderado o severo acelera el deterioro de la función pulmonar más allá del ritmo habitual de la enfermedad. Las personas que tienen dos o más exacerbaciones al año tienen peor pronóstico a largo plazo que quienes las tienen con menor frecuencia. Por eso prevenir las exacerbaciones y manejar las que ocurren de la forma más temprana posible no es solo cuestión de comodidad: es parte central del tratamiento.

En este artículo le explicamos qué es exactamente una exacerbación, cómo se siente y se distingue del estado habitual, cuáles son sus causas más frecuentes, qué puede hacer usted cuando ocurre y cuándo es el momento de buscar atención médica urgente.

Qué es exactamente una exacerbación y cómo se diferencia de lo habitual

Una exacerbación de EPOC es un empeoramiento agudo y sostenido de los síntomas respiratorios que va más allá de la variación normal del día a día de la enfermedad. Las guías médicas internacionales la definen operacionalmente como un cambio en la disnea, la tos o la producción de flema que supera las variaciones cotidianas y que requiere un cambio en el tratamiento habitual.

La distinción clave es la palabra sostenido: un momento de mayor falta de aire al hacer un esfuerzo no usual, o una mañana con más tos por el frío, no necesariamente constituye una exacerbación. Lo que define una exacerbación es que el empeoramiento persiste durante horas o días, que es más intenso que los cambios normales que la persona reconoce en su propia experiencia con la enfermedad, y que no mejora con las medidas habituales como el broncodilatador de rescate o el reposo.

Las exacerbaciones se clasifican en leves, moderadas y severas. Las leves pueden manejarse ajustando el tratamiento en casa con la orientación del médico. Las moderadas generalmente requieren antibióticos, corticoides sistémicos o ambos, con supervisión médica. Las severas, que se caracterizan por insuficiencia respiratoria o compromiso de otros órganos, requieren atención hospitalaria, a veces en cuidados intensivos. Cuanto más temprano se identifica y trata una exacerbación, mayor es la probabilidad de que se resuelva en el nivel leve o moderado sin llegar a la hospitalización.

Cómo reconocer una exacerbación: las señales que debe conocer

Las señales de una exacerbación de EPOC tienen cuatro dimensiones que vale la pena monitorear de forma habitual. La primera es la disnea: si usted nota que se cansa más de lo habitual al hacer actividades que normalmente puede hacer, o que la falta de aire aparece con menor esfuerzo que antes, es una señal de alerta. La segunda es la tos: si aumenta en frecuencia o intensidad respecto a lo que usted considera su línea de base habitual, preste atención.

La tercera señal es la producción de flema. Un aumento notable en la cantidad de flema, especialmente si va acompañado de un cambio en su color, de transparente o blanca a amarilla o verde, indica infección y es una de las señales más específicas de exacerbación. La cuarta dimensión son los síntomas generales: fiebre, escalofríos, mayor fatiga o sensación de malestar general que acompañan a los síntomas respiratorios apuntan hacia una causa infecciosa y sugieren la necesidad de evaluación médica.

Conocer su propia línea de base es fundamental para identificar cuándo algo ha cambiado. Las personas que llevan un registro simple de sus síntomas, ya sea en un diario o en el celular, son mucho más capaces de reconocer cuándo algo está cambiando porque tienen un punto de comparación. No es necesario registrar todo: basta con anotar cada día si la falta de aire es mejor, igual o peor que lo habitual, y si hay cambios en la flema o la tos.

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Las causas más frecuentes de las exacerbaciones y cómo prevenirlas

La causa más común de las exacerbaciones de EPOC son las infecciones respiratorias, especialmente los virus como el de la influenza y el rinovirus (responsable del resfriado común), y las bacterias que colonizan las vías respiratorias como el Haemophilus influenzae, el Streptococcus pneumoniae y la Moraxella catarrhalis. En muchos casos las exacerbaciones tienen una causa viral inicial que luego se complica con sobreinfección bacteriana, lo que explica por qué algunos episodios terminan requiriendo antibióticos.

La contaminación del aire, tanto interior como exterior, es otra causa importante de exacerbaciones. Los días con altos niveles de partículas contaminantes en el ambiente, el humo del comal o de otras fuentes domésticas, y la exposición a gases o químicos irritantes pueden desencadenar un episodio de empeoramiento agudo. En la medida de lo posible, los días con alta contaminación ambiental, que en El Salvador pueden estar relacionados con la quema de caña o de basura en ciertas épocas, son momentos para reducir la exposición.

La prevención más efectiva de las exacerbaciones combina varias estrategias: vacunación anual contra la influenza y vacunación antineumocócica según indicación médica, uso correcto y constante de los inhaladores de mantenimiento prescritos, evitar exposiciones a irritantes respiratorios, mantenerse activo físicamente dentro de las posibilidades, y mantener el seguimiento médico regular para ajustar el tratamiento antes de que la situación se deteriore.

Qué hacer cuando sospecha que está iniciando una exacerbación

Si reconoce las señales de alerta y sospecha que está iniciando una exacerbación, el primer paso es usar su broncodilatador de rescate según las instrucciones de su médico y observar si los síntomas mejoran. Si mejoró con el broncodilatador y los síntomas no son severos, contacte a su médico o a su enfermero para informar lo que está pasando y recibir instrucciones. Muchos médicos entregan a sus pacientes con EPOC un plan de acción escrito que especifica exactamente qué hacer en cada nivel de gravedad.

Si los síntomas no mejoran con el broncodilatador, si la flema cambió de color, si tiene fiebre, o si la falta de aire es mayor que lo habitual y no responde al tratamiento habitual, busque atención médica ese mismo día, ya sea en su clínica, en el centro de salud del MINSAL o en urgencias, dependiendo de la gravedad. No espere a que los síntomas se conviertan en una emergencia antes de buscar ayuda.

Acudir a urgencias es necesario cuando la falta de aire es tan intensa que no puede completar oraciones o que le impide caminar en casa, cuando los labios o dedos presentan coloración azulada, cuando hay confusión o somnolencia inusual, cuando el corazón late muy rápido o de forma irregular, o cuando el medicamento de rescate no produce ningún alivio después de varios usos. Estas son señales de una exacerbación severa que requiere atención hospitalaria sin esperar.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos para estar mejor preparado ante una exacerbación:

  • Hable con su médico sobre tener un plan de acción escrito para las exacerbaciones: qué hacer en cada nivel de gravedad, qué medicamentos añadir y cuándo ir a urgencias.
  • Empiece a registrar sus síntomas diariamente: si la falta de aire es mejor, igual o peor que lo habitual, y si hay cambios en la flema. Ese registro es su punto de comparación.
  • Vacúnese contra la influenza si todavía no lo ha hecho este año. Es la prevención individual más efectiva contra la causa más común de exacerbaciones.
  • Asegúrese de tener siempre disponible su broncodilatador de rescate en casa y de saber exactamente cuándo y cómo usarlo ante los primeros síntomas de una crisis.
  • Comparta con un familiar cercano las señales de alarma que requieren ir a urgencias. Que alguien más en su hogar sepa cuándo actuar puede salvar su vida.

Recuerde: reconocer una exacerbación a tiempo es una habilidad que protege sus pulmones. Y esa habilidad se construye con información y con conocerse a uno mismo.

Referencias

  • Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease. (2022). Global strategy for the diagnosis, management, and prevention of chronic obstructive pulmonary disease: 2022 report. GOLD. https://goldcopd.org/2022-gold-reports-2/
  • Mahler, D. A. (2022). COPD: Answers to your most pressing questions about chronic obstructive pulmonary disease. Johns Hopkins University Press.
  • MedlinePlus. (2023). Enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/copdchronicobstructivepulmonarydisease.html
  • Munshi, R., Pellegrini, J., Patel, P., Patel, P., y Anjum, F. (2022). Role of pulmonary hypertension in acute exacerbation of chronic obstructive pulmonary disease: outcomes and healthcare utilization. Journal of Heart and Lung Transplantation, 41(4S). https://doi.org/10.1016/j.healun.2022.01.332

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