Retinopatía: cómo la diabetes y la hipertensión dañan su visión

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PUNTOS CLAVE

  • La retinopatía es una complicación ocular causada por el daño en los vasos sanguíneos de la retina a causa de la diabetes o la hipertensión.
  • Es la causa más frecuente de ceguera prevenible en adultos en edad productiva a nivel mundial.
  • En sus etapas iniciales no produce síntomas; solo el examen oftalmológico regular puede detectarla a tiempo.
  • El control estricto de la glucosa y la presión arterial es la estrategia más efectiva de prevención.
  • Con detección temprana y tratamiento oportuno, es posible frenar su avance y preservar la visión.

En El Salvador, muchas personas que viven con diabetes o hipertensión no saben que estas enfermedades también pueden robarles la vista. La retinopatía (el daño a los pequeños vasos sanguíneos de la retina) avanza en silencio durante años hasta que, de repente, aparecen manchas, visión borrosa o incluso pérdida de visión.

Lo más preocupante es que cuando los síntomas se hacen evidentes, el daño ya puede ser avanzado. Por eso el mensaje central de este artículo es claro: no espere a ver mal para cuidar sus ojos. La revisión oftalmológica regular es tan importante como medir la glucosa o la presión arterial.

Aquí le explicamos qué es la retinopatía, cómo se desarrolla, cuáles son sus señales de alerta y qué puede hacer hoy mismo para proteger su visión.

¿Qué es la retina y por qué es tan vulnerable?

La retina es una delgada capa de tejido nerviosa que reviste la parte posterior del ojo. Actúa como el “sensor fotográfico” del ojo: capta la luz y la convierte en señales que el cerebro interpreta como imágenes. Para funcionar, necesita un suministro constante de sangre a través de una red de vasos capilares muy finos.

Estos vasos capilares son extremadamente sensibles a los niveles elevados de glucosa en sangre y a la presión arterial alta. Con el tiempo, el exceso de glucosa daña las paredes de estos vasos, los debilita, provoca filtraciones de líquido y puede causar el crecimiento de nuevos vasos frágiles y anómalos, que sangran fácilmente.

Este proceso de deterioro vascular en la retina es lo que conocemos como retinopatía diabética cuando es provocada por la diabetes, o retinopatía hipertensiva cuando el agente principal es la presión arterial elevada.

Tipos y etapas de la retinopatía

La retinopatía diabética se clasifica en dos grandes etapas: no proliferativa y proliferativa. En la etapa no proliferativa los vasos capilares se debilitan y pueden presentar pequeñas hinchazones (microaneurismas) y filtraciones. La visión puede no verse afectada todavía.

En la etapa proliferativa, el ojo intenta compensar la falta de riego creando nuevos vasos sanguíneos anómalos (neovascularización). Estos vasos son frágiles y pueden sangrar hacia el interior del ojo, causando visión borrosa grave o incluso desprendimiento de retina, que puede derivar en ceguera permanente.

La retinopatía hipertensiva sigue un patrón similar: la presión arterial elevada engrosa y estrecha los vasos de la retina, reduce el flujo sanguíneo y puede causar hemorragias o inflamación del nervio óptico. En casos severos, también puede comprometer seriamente la visión.

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Síntomas: cuando el daño ya es visible

El gran peligro de la retinopatía es que en sus primeras etapas es completamente asintomática. Una persona puede tener daño significativo en la retina y aún ver con aparente normalidad. Los síntomas (visión borrosa, manchas flotantes, dificultad para ver de noche, pérdida de visión central o periférica) suelen aparecer cuando el daño ya está avanzado.

Por eso el examen de fondo de ojo (oftalmoscopía o retinografía) realizado por un especialista es la única manera de detectar la retinopatía antes de que cause síntomas. Este examen es indoloro, rápido y puede salvarle la vista.

Si usted tiene diabetes, se recomienda hacerse un examen de fondo de ojo al momento del diagnóstico y luego al menos una vez al año. Si tiene hipertensión, consulte con su médico con qué frecuencia debe hacerse este control.

Prevención y tratamiento: lo que puede hacer

La prevención de la retinopatía comienza con el control de la enfermedad de base. En el caso de la diabetes, mantener la hemoglobina glucosilada (HbA1c) por debajo del 7% reduce significativamente el riesgo de daño ocular. En la hipertensión, mantener la presión por debajo de 130/80 mmHg tiene un efecto protector directo sobre los vasos de la retina.

Cuando la retinopatía ya está presente, pero en etapas tempranas, el tratamiento más importante sigue siendo el control metabólico. En etapas más avanzadas, existen tratamientos especializados como la fotocoagulación láser, las inyecciones intravítreas de medicamentos antiangiogénicos y, en casos extremos, la cirugía de vitrectomía.

Dejar de fumar, controlar el colesterol y los triglicéridos, y mantener un peso saludable también contribuyen a proteger los vasos de la retina. Cada hábito positivo es una línea de defensa a favor de sus ojos.

El papel de la detección temprana en El Salvador

En nuestro país, el acceso a la detección temprana de la retinopatía ha mejorado en los últimos años. El ISSS y el sistema público de salud cuentan con programas de tamizaje ocular para pacientes diabéticos e hipertensos en sus clínicas metabólicas. Aprovechar estos recursos puede marcar la diferencia entre conservar la visión y perderla.

Si su familiar o vecino tiene diabetes o hipertensión y nunca se ha hecho un examen de fondo de ojo, anímele a solicitarlo en su próxima consulta. La visión es un bien que, una vez perdido por falta de atención, es muy difícil de recuperar.

Recuerde que la información es la primera herramienta de prevención. Compartir lo que aprendió hoy en este artículo con alguien que lo necesite puede ser el acto de cuidado más importante que realice esta semana.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Solicitar en mi próxima consulta médica un examen de fondo de ojo si tengo diabetes o hipertensión.
  • Llevar un registro semanal de mis valores de glucosa y presión arterial para mostrarlos a mi médico.
  • Tomar mis medicamentos para diabetes e hipertensión todos los días sin interrupciones.
  • Informarme sobre los servicios de tamizaje ocular disponibles en mi unidad de salud.
  • Compartir esta información con un familiar o amigo que viva con diabetes o hipertensión.

Recuerde: cada decisión que toma hoy a favor de su salud es una inversión que su cuerpo devuelve con bienestar y calidad de vida.

Referencias

  • American Academy of Ophthalmology. (2023). Diabetic retinopathy preferred practice pattern. Ophthalmology, 130(3), P1–P194. https://doi.org/10.1016/j.ophtha.2022.10.019
  • Organización Panamericana de la Salud. (2022). Prevención de la ceguera por retinopatía diabética en América Latina. OPS/OMS. https://www.paho.org/es/temas/diabetes
  • Cheung, N., Mitchell, P., & Wong, T. Y. (2010). Diabetic retinopathy. The Lancet, 376(9735), 124–136. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(09)62124-3

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