
PUNTOS CLAVE
- Las infecciones asociadas a la atención de salud afectan a millones de pacientes en el mundo cada año y representan una de las principales causas de complicaciones hospitalarias.
- La higiene de manos es la medida más efectiva y sencilla para prevenir la transmisión de infecciones en el hospital.
- Los dispositivos médicos como catéteres, sondas y ventiladores mecánicos aumentan el riesgo de infección cuando no se manejan con las precauciones adecuadas.
- El uso inadecuado de antibióticos contribuye a la aparición de bacterias resistentes que son mucho más difíciles de tratar.
- Usted tiene derecho a pedir al personal de salud que se lave las manos antes de atenderlo.
Cuando una persona ingresa al hospital, su cuerpo queda expuesto a microorganismos que no encontraría en su hogar. Bacterias, virus y hongos que habitan en las superficies hospitalarias, en los equipos médicos y que pueden ser transportados de un paciente a otro a través de las manos del personal de salud. Estas infecciones, conocidas como infecciones asociadas a la atención de salud, son una de las complicaciones más frecuentes y prevenibles en los hospitales.
Las cifras son alarmantes: la Organización Mundial de la Salud estima que, en cualquier momento dado, aproximadamente uno de cada diez pacientes hospitalizados en países en desarrollo adquiere al menos una infección durante su estadía. Estas infecciones prolongan la hospitalización, aumentan los costos de atención, generan sufrimiento adicional al paciente y, en los casos más graves, pueden causar la muerte.
En este artículo le explicaremos qué son las infecciones hospitalarias, cómo se transmiten, cuáles son las más frecuentes, qué hace el equipo de salud para prevenirlas y, sobre todo, qué puede hacer usted como paciente para protegerse a sí mismo y a su familia de este riesgo silencioso.
¿Qué son las infecciones asociadas a la atención de salud?
Las infecciones asociadas a la atención de salud son aquellas que un paciente adquiere durante el proceso de recibir atención médica y que no estaban presentes ni en periodo de incubación al momento de su ingreso al hospital. Esto significa que el paciente llegó sin esa infección y la adquirió como consecuencia de su contacto con el entorno hospitalario, los procedimientos médicos o los dispositivos utilizados en su tratamiento.
Estas infecciones pueden afectar cualquier parte del cuerpo, pero las más frecuentes incluyen las infecciones del tracto urinario asociadas al uso de sondas, las infecciones del torrente sanguíneo relacionadas con catéteres intravenosos, las neumonías asociadas a la ventilación mecánica y las infecciones del sitio quirúrgico que se desarrollan después de una operación.
Los microorganismos que causan estas infecciones pueden provenir de diferentes fuentes. Algunos viven naturalmente en la piel o en el intestino del propio paciente y aprovechan la oportunidad que les brinda un procedimiento invasivo para ingresar a zonas del cuerpo donde normalmente no tienen acceso. Otros provienen del entorno hospitalario o son transmitidos desde otros pacientes a través de las manos del personal de salud.
Un aspecto particularmente preocupante es que muchos de los microorganismos que causan infecciones hospitalarias han desarrollado resistencia a los antibióticos. Esto significa que las infecciones adquiridas en el hospital pueden ser más difíciles de tratar que las infecciones comunitarias, requiriendo antibióticos más potentes, más costosos y con más efectos secundarios.
¿Cómo se transmiten las infecciones en el hospital?
La vía de transmisión más importante en el hospital es el contacto directo, especialmente a través de las manos. Cuando un profesional de salud atiende a un paciente infectado y luego toca a otro paciente sin lavarse las manos, puede transportar microorganismos de uno a otro. Por esta razón, la higiene de manos es considerada la medida más importante para prevenir infecciones hospitalarias.
Los dispositivos médicos invasivos representan otra vía de entrada para los microorganismos. Un catéter intravenoso crea una puerta de entrada directa al torrente sanguíneo. Una sonda urinaria permite que las bacterias ingresen a la vejiga. Un tubo endotraqueal conectado a un ventilador mecánico puede facilitar el paso de gérmenes a los pulmones. Cada dispositivo invasivo es una potencial vía de infección.
Las superficies hospitalarias también pueden albergar microorganismos durante horas o incluso días. Las barandas de la cama, las mesas de noche, los timbres de llamada, los teléfonos y los botones de los equipos médicos pueden estar contaminados. Cuando el paciente toca estas superficies y luego se toca la cara, una herida o un dispositivo médico, puede autoinocularse.
La transmisión aérea es menos frecuente pero relevante para ciertos microorganismos como el bacilo de la tuberculosis o algunos virus respiratorios. En estos casos, las partículas infecciosas flotan en el aire y pueden ser inhaladas por pacientes cercanos, especialmente en áreas sin ventilación adecuada o cuando no se utilizan las medidas de aislamiento correspondientes.
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¿Por qué la higiene de manos es la medida más importante?
La Organización Mundial de la Salud ha identificado la higiene de manos como la acción más efectiva, sencilla y económica para prevenir la transmisión de infecciones en los establecimientos de salud. Estudios científicos han demostrado que el cumplimiento adecuado de la higiene de manos puede reducir las infecciones hospitalarias entre un veinticinco y un cincuenta por ciento.
El personal de salud debe lavarse las manos o usar gel con base de alcohol en cinco momentos específicos: antes de tocar al paciente, antes de realizar un procedimiento limpio o aséptico, después de tener contacto con líquidos corporales, después de tocar al paciente y después de tocar las superficies que rodean al paciente. Estos cinco momentos fueron definidos por la OMS y son la base de los programas de higiene de manos en todo el mundo.
A pesar de su importancia comprobada, el cumplimiento de la higiene de manos sigue siendo un desafío en los hospitales. Estudios observacionales muestran que, en promedio, el personal de salud cumple con la higiene de manos en menos del cincuenta por ciento de las ocasiones en que debería hacerlo. Las razones incluyen la carga de trabajo excesiva, la falta de suministros y la subestimación del riesgo.
Usted como paciente tiene un papel activo en promover la higiene de manos. Tiene derecho a preguntar al personal de salud si se lavó las manos antes de atenderlo. Esta pregunta, lejos de ser una ofensa, es un recordatorio legítimo que puede salvar vidas. Muchos hospitales promueven activamente que los pacientes participen en esta vigilancia.
¿Qué relación tienen los antibióticos con las infecciones hospitalarias?
Los antibióticos son medicamentos esenciales para tratar las infecciones bacterianas, pero su uso inadecuado ha generado un problema global de proporciones alarmantes: la resistencia antimicrobiana. Cuando las bacterias son expuestas repetidamente a antibióticos, especialmente cuando se usan en dosis incorrectas, durante tiempos insuficientes o para tratar infecciones que no son bacterianas, algunas de ellas desarrollan mecanismos para sobrevivir al medicamento.
En el entorno hospitalario, las bacterias resistentes encuentran las condiciones ideales para multiplicarse y transmitirse. Los pacientes debilitados, los procedimientos invasivos frecuentes y el uso intensivo de antibióticos crean un ambiente donde las cepas resistentes prosperan mientras las susceptibles son eliminadas. Esto explica por qué las infecciones hospitalarias suelen ser más difíciles de tratar.
Un paciente que recibe antibióticos innecesarios no solo no se beneficia, sino que se expone a efectos secundarios y contribuye a la selección de bacterias resistentes. Por ejemplo, tomar antibióticos para una gripe, que es causada por un virus, no acelera la recuperación, pero sí modifica la flora bacteriana del paciente y favorece la aparición de cepas resistentes.
Para combatir este problema, los hospitales implementan programas de uso racional de antibióticos que buscan asegurar que estos medicamentos se prescriban solo cuando son necesarios, en la dosis correcta, por el tiempo adecuado y utilizando el antibiótico más específico posible. Como paciente, usted puede contribuir tomando los antibióticos exactamente como se los recetaron y nunca automedicándose.
¿Qué puede hacer usted desde hoy para protegerse de las infecciones hospitalarias?
Lávese las manos frecuentemente durante su estadía hospitalaria, especialmente antes de comer, después de ir al baño y después de tocar superficies comunes. Si no puede levantarse para llegar al lavamanos, solicite al personal de enfermería gel antibacterial con base de alcohol. Esta práctica sencilla reduce significativamente su exposición a microorganismos.
No dude en preguntar al personal de salud si se lavó las manos antes de examinarlo, administrarle medicamentos o realizar cualquier procedimiento. Esta pregunta es su derecho y es una recomendación explícita de la Organización Mundial de la Salud. Si le resulta difícil hacerla directamente, puede decir con amabilidad: ¿podría usar el gel antes de comenzar?
Si tiene un catéter intravenoso, una sonda urinaria u otro dispositivo médico, observe la zona donde está colocado. Si nota enrojecimiento, hinchazón, dolor, secreción o cualquier cambio inusual, infórmelo de inmediato al personal de enfermería. La detección temprana de una infección relacionada con un dispositivo permite un tratamiento oportuno y previene complicaciones graves.
Pida a sus familiares y visitantes que se laven las manos al entrar y al salir de su habitación. Solicite que no lo visiten si están enfermos con gripe, tos o diarrea, y que eviten sentarse en su cama o tocar sus dispositivos médicos. Estas precauciones sencillas reducen la posibilidad de que agentes infecciosos del exterior ingresen a su espacio de recuperación.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Me lavaré las manos frecuentemente durante mi estadía hospitalaria, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
- Pediré amablemente al personal de salud que se lave las manos o use gel antibacterial antes de atenderme.
- Vigilaré la zona donde tengo colocado cualquier catéter o sonda e informaré cualquier cambio inusual de inmediato.
- Tomaré los antibióticos exactamente como me los recetaron y nunca me automedicaré con antibióticos sobrantes.
- Pediré a mis visitantes que se laven las manos y que no me visiten si están enfermos.
Recuerde: la prevención de infecciones hospitalarias es responsabilidad de todos. Su higiene de manos y su vigilancia activa son barreras poderosas que protegen su salud y la de otros pacientes.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud. (2009). Guía de la OMS sobre higiene de manos en la atención de la salud. OMS. https://apps.who.int/iris/handle/10665/102537
- Organización Mundial de la Salud. (2011). Report on the burden of endemic health care-associated infection worldwide. OMS. https://apps.who.int/iris/handle/10665/80135
- Allegranzi, B. y Pittet, D. (2009). Role of hand hygiene in healthcare-associated infection prevention. Journal of Hospital Infection, 73(4), 305-315. https://doi.org/10.1016/j.jhin.2009.04.019
- Organización Panamericana de la Salud. (2017). Vigilancia epidemiológica de las infecciones asociadas a la atención de la salud. OPS. https://www.paho.org/es/temas/infecciones-asociadas-atencion-salud
- Centers for Disease Control and Prevention. (2022). Healthcare-associated infections: Data and statistics. CDC. https://www.cdc.gov/hai/data/index.html
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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