
PUNTOS CLAVE
- Los riñones limpian la sangre, equilibran el agua y las sales, ayudan a fabricar sangre y mantienen los huesos fuertes.
- La enfermedad renal crónica significa que los riñones han perdido parte de su función durante al menos tres meses.
- Muchas veces avanza en silencio, sin dolor ni molestias, hasta etapas avanzadas.
- Con un diagnóstico temprano y un buen control es posible frenar su avance y vivir muchos años con calidad.
- Dos exámenes sencillos, uno de sangre y uno de orina, bastan para saber cómo están sus riñones.
Si vive con diabetes o presión alta, sus riñones necesitan una revisión al menos una vez al año.
En muchos hogares salvadoreños hay una persona que vive con daño en los riñones sin saberlo. La enfermedad renal crónica se ha vuelto una de las cargas de salud más pesadas de nuestro país, y lo más preocupante es que avanza en silencio durante años. Cuando por fin da síntomas, el daño ya suele estar avanzado. Por eso conocerla a tiempo puede cambiar por completo la historia.
La buena noticia es que los riñones son órganos nobles. Aunque no se curan por completo cuando ya están dañados, sí responden muy bien cuando la persona aprende a cuidarlos. Entender qué son, para qué sirven y qué significa esta enfermedad es el primer paso para tomar el control.
En este artículo le explicamos, en palabras claras, qué hacen sus riñones cada día, qué quiere decir que la enfermedad sea crónica y qué puede empezar a hacer desde hoy para proteger su salud y la de su familia.
¿Qué hacen sus riñones todos los días?
Usted tiene dos riñones, del tamaño aproximado de un puño, ubicados a cada lado de la espalda baja. Aunque son pequeños, trabajan sin descanso las veinticuatro horas del día. Su tarea más conocida es filtrar la sangre y eliminar los desechos y el exceso de líquido a través de la orina, pero su labor va mucho más allá de eso.
Cada minuto, los riñones procesan una gran cantidad de sangre y separan lo que el cuerpo debe conservar de lo que debe desechar. Además de limpiar, cumplen otras funciones vitales que a menudo pasan desapercibidas.
Entre esas funciones están controlar la cantidad de agua y de sales del cuerpo, ayudar a regular la presión arterial, mantener el equilibrio de minerales como el potasio y el fósforo, y conservar la acidez de la sangre en un rango seguro.
Los riñones también producen sustancias que ordenan a la médula ósea fabricar glóbulos rojos, por eso cuando fallan aparece la anemia. Y activan la vitamina D, indispensable para tener huesos fuertes. Cuando usted comprende todo lo que hacen sus riñones, entiende por qué cuidarlos protege a todo su organismo.
¿Qué significa que la enfermedad sea crónica?
La palabra crónica significa que el problema se mantiene en el tiempo. Hablamos de enfermedad renal crónica cuando los riñones muestran una pérdida de función o señales de daño que persisten por al menos tres meses. No es un malestar pasajero, sino una condición que acompaña a la persona y que requiere seguimiento.
Los médicos vigilan dos señales principales. La primera es la capacidad de filtrado, que se mide con un examen de sangre. La segunda es la presencia de una proteína llamada albúmina en la orina, que indica que el filtro del riñón está dañado y deja escapar lo que debería retener.
Que la enfermedad sea crónica no quiere decir que su vida se detenga. Muchas personas viven años, incluso décadas, con un buen control. Lo que sí implica es que el daño ya ocurrido no se revierte por completo, así que el objetivo es proteger la función que aún queda y evitar que siga bajando.
Ese es un mensaje esperanzador. Su participación diaria puede hacer que la enfermedad avance muy lento o que casi no avance. Usted no es un espectador, es el protagonista del cuidado de sus riñones.
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¿Por qué es un problema tan grande en El Salvador?
El Salvador figura entre los países de la región con mayor número de muertes por enfermedad renal, y detrás de esa realidad hay varias causas. Las más frecuentes son la diabetes y la presión alta, dos condiciones muy comunes en nuestra población que, cuando no se controlan, dañan poco a poco el tejido de los riñones.
A ese panorama se suma un problema que golpea con fuerza a las comunidades agrícolas, especialmente en zonas costeras y cañeras. Muchos trabajadores del campo desarrollan daño renal por causas que se estudian todavía, y en las que influyen el calor intenso, la deshidratación repetida y las jornadas exigentes bajo el sol.
Conocer esta realidad ayuda a bajar el miedo y a subir la acción. Si en su familia hay personas con diabetes, con presión alta o que trabajan largas horas bajo el sol, esas personas tienen un motivo claro para hacerse revisar los riñones sin esperar a tener molestias.
La enfermedad renal no distingue edad ni oficio, pero sí se puede detectar temprano. Y cuando se detecta a tiempo, se puede hacer muchísimo por proteger la salud.
¿Por qué avanza en silencio?
Una de las características más engañosas de esta enfermedad es que durante mucho tiempo no duele ni da síntomas evidentes. Los riñones tienen una gran capacidad de reserva, así que, aunque estén trabajando de menos, el resto todavía compensa y la persona se siente bien.
Por eso es común que alguien descubra que tiene daño renal solo cuando se hace un examen por otra razón, o cuando la enfermedad ya está avanzada y aparecen la hinchazón, el cansancio extremo o la falta de aire. En ese punto ya se perdió una parte valiosa de función que no se recupera.
Este silencio explica por qué los exámenes preventivos son tan importantes. No hay que esperar a sentirse mal, porque cuando aparecen las molestias, se pierde una ventana de oro para intervenir.
La lección es sencilla y poderosa. Sentirse bien no garantiza que los riñones estén bien. Solo un examen lo confirma, y hacérselo a tiempo puede evitarle a usted años de complicaciones.
¿Qué puede hacer usted desde hoy para cuidar sus riñones?
El cuidado de los riñones no depende de fórmulas complicadas, sino de hábitos constantes. Lo primero es controlar bien la diabetes y la presión arterial si las tiene, porque son las dos causas más frecuentes de daño renal en nuestro país. Tomar los medicamentos indicados y asistir a sus controles marca una gran diferencia.
Mantenga una buena hidratación con agua a lo largo del día, sobre todo si trabaja bajo el sol o hace esfuerzo físico. Evite el exceso de sal, de refrescos azucarados y de comida ultraprocesada, porque recargan el trabajo de los riñones.
Tenga mucho cuidado con la automedicación. Algunos analgésicos y antiinflamatorios de venta libre, tomados con frecuencia y sin indicación, pueden dañar los riñones. Lo mismo ocurre con ciertos remedios caseros y productos de dudoso origen. Antes de tomar algo de forma repetida, consulte.
Finalmente, hágase sus exámenes. Si vive con diabetes, presión alta o tiene familiares con enfermedad renal, pida al menos una vez al año una prueba de sangre y una de orina para revisar sus riñones. Prevenir siempre es más fácil y más barato que tratar.
¿Cuándo buscar ayuda médica sin esperar?
Aunque la enfermedad avanza en silencio, hay señales que nunca se deben ignorar. Consulte pronto si nota hinchazón en los pies, los tobillos o alrededor de los ojos, si orina con espuma abundante, si la cantidad de orina cambia mucho o si se siente cansado y sin fuerzas sin explicación.
También conviene buscar orientación si aparece presión alta difícil de controlar, picazón persistente en la piel o falta de aire con esfuerzos que antes hacía sin problema. Estas molestias no siempre significan daño renal, pero merecen una evaluación.
Las personas con diabetes, presión alta, antecedentes familiares de enfermedad renal o que trabajan largas jornadas bajo el sol no deberían esperar a tener síntomas. Para ellas, el chequeo periódico es la mejor herramienta de protección.
En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para orientarse y hacerse los exámenes básicos. Dar ese paso a tiempo es un acto de amor hacia usted y hacia quienes lo esperan en casa.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Anote en un papel si tiene diabetes, presión alta o familiares con enfermedad renal, para hablarlo en su próxima consulta.
- Tome agua de forma regular durante el día, en especial si trabaja bajo el sol o hace esfuerzo físico.
- Revise los medicamentos y remedios que toma por su cuenta y consulte cuáles conviene suspender.
- Agende una prueba de sangre (creatinina) y una de orina para conocer el estado de sus riñones.
Recuerde: cuidar sus riñones hoy es proteger su energía, su independencia y su futuro.
Referencias
- Arıcı, M. (Ed.). (2023). Management of chronic kidney disease: A clinician’s guide (2.ª ed.). Springer Nature.
- Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). (2024). KDIGO 2024 clinical practice guideline for the evaluation and management of chronic kidney disease. Kidney International, 105(4S), S117 a S314.
- MedlinePlus. (2024). Enfermedad renal crónica. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
- National Kidney Foundation. (2023). About chronic kidney disease. National Kidney Foundation.
- Organización Panamericana de la Salud. (2023). La enfermedad renal crónica en América Latina. OPS/OMS.
Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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