Enfermedad renal de causas no tradicionales en El Salvador 

Enfermedad renal de causas no tradicionales en El Salvador

PUNTOS CLAVE

  • La nefropatía mesoamericana es una enfermedad renal que afecta sobre todo a trabajadores agrícolas.
  • No es causada por diabetes ni por presión alta, a diferencia de la mayoría de casos de ERC.
  • Golpea con fuerza a hombres jóvenes de zonas cálidas, como la costa y el Bajo Lempa.
  • El calor intenso y la deshidratación repetida son los factores más señalados.
  • Hidratarse bien, descansar a la sombra y hacerse exámenes ayuda a protegerse.

Si trabaja bajo el sol muchas horas, hágase revisar los riñones aunque se sienta fuerte y sin molestias.

En El Salvador existe una forma de enfermedad renal que no encaja con lo que la mayoría de la gente conoce. No la provocan la diabetes ni la presión alta, sino que golpea a personas trabajadoras, muchas veces jóvenes y aparentemente sanas, sobre todo a quienes se dedican a las labores del campo bajo el sol. Se le conoce como nefropatía mesoamericana o enfermedad renal de causas no tradicionales.

Esta enfermedad ha convertido a nuestro país en uno de los que registran mayor mortalidad por enfermedad renal en el mundo, con un impacto especialmente duro en comunidades agrícolas de la costa, como la región del Bajo Lempa. Detrás de cada caso hay familias enteras afectadas, muchas veces perdiendo a sus miembros más fuertes y productivos.

En este artículo le explicamos qué es la nefropatía mesoamericana, por qué afecta tanto a los trabajadores del campo, qué factores están detrás de ella y, sobre todo, qué puede hacer usted y su familia para protegerse y detectarla a tiempo.

¿Qué es la nefropatía mesoamericana?

La nefropatía mesoamericana es una enfermedad renal crónica que se ha vuelto frecuente en Centroamérica, especialmente en la costa del Pacífico de El Salvador y Nicaragua. Su nombre viene de la región donde se concentra, y también se le llama enfermedad renal de causas no tradicionales.

Lo que la hace distinta es que no se explica por las causas habituales de daño renal. La mayoría de las personas con enfermedad renal la desarrollan por diabetes o presión alta, pero en este caso esas condiciones no están presentes o no explican el daño.

Afecta sobre todo a hombres jóvenes y adultos, entre los veinte y los cincuenta años, que realizan trabajos físicos exigentes en zonas cálidas de baja altura. Muchos son agricultores, y una parte importante trabaja en el cultivo de la caña de azúcar.

El daño se produce en una parte específica del riñón, y una de sus características es que suele avanzar sin que la persona pierda mucha proteína en la orina y sin presión muy alta, a diferencia de otras formas de enfermedad renal.

Comprender que existe esta forma particular de daño renal es importante, porque cambia la manera de detectarla y de prevenirla en las comunidades más afectadas.

¿Por qué afecta tanto a los trabajadores agrícolas?

La enfermedad se concentra en personas que realizan trabajos duros bajo el sol, durante largas jornadas y en climas muy calurosos. Por eso golpea con especial fuerza a los trabajadores del campo, y de manera notable a quienes cortan caña de azúcar.

En estas labores, el cuerpo se somete a un esfuerzo físico intenso mientras enfrenta altas temperaturas. La combinación de trabajo pesado, calor y falta de suficiente agua y descanso pone a los riñones bajo una exigencia enorme, día tras día y zafra tras zafra.

La región del Bajo Lempa, en la zona costera de Usulután, es uno de los focos más golpeados del país y del mundo. Allí, la enfermedad renal avanzada y la mortalidad por esta causa alcanzan cifras muchísimo más altas que en otras zonas.

El patrón es revelador. La enfermedad afecta más a quienes trabajan en el campo que a quienes hacen labores administrativas en el mismo lugar, y más a quienes cultivan caña que a otros trabajadores. Esto apunta con fuerza al papel del trabajo bajo el calor.

Reconocer quiénes están más expuestos ayuda a dirigir la protección y la detección temprana hacia las personas que más lo necesitan.

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El calor y la deshidratación: el factor más señalado

Entre todas las posibles causas, la más señalada por los estudios es la combinación de esfuerzo físico intenso, calor extremo y deshidratación repetida. Trabajar duro bajo el sol, sudando mucho y sin reponer suficiente líquido, daña los riñones poco a poco.

Cuando el cuerpo se deshidrata una y otra vez, los riñones reciben menos sangre y sufren pequeños daños que, repetidos a lo largo de los años, terminan produciendo una enfermedad renal crónica. Cada jornada dura sin la hidratación y el descanso adecuados deja una huella.

Los investigadores también estudian otros factores que podrían sumarse, como la exposición a ciertos agroquímicos, a metales o a infecciones, y algunos hábitos como el uso frecuente de ciertos analgésicos. La causa exacta todavía se investiga y probablemente sea una combinación de varios elementos.

Lo importante para la persona y su familia es que, sea cual sea la causa final, el calor y la deshidratación son factores sobre los que sí se puede actuar. Y actuar sobre ellos es hoy la mejor forma conocida de protegerse.

Por eso, aunque la ciencia siga buscando respuestas, hay medidas concretas que ya pueden reducir el riesgo y que están al alcance de los trabajadores y sus comunidades.

Una enfermedad que avanza en silencio

Uno de los aspectos más peligrosos de esta enfermedad es que, durante mucho tiempo, no da síntomas claros. La persona puede sentirse fuerte y seguir trabajando mientras sus riñones se van dañando sin avisar.

Cuando por fin aparecen las molestias, como cansancio intenso, debilidad, hinchazón, falta de apetito o náuseas, la enfermedad suele estar ya muy avanzada. Muchos llegan a los hospitales cuando los riñones ya han fallado casi por completo.

Algunas personas notan durante el trabajo síntomas como fiebre, ardor al orinar, calambres, mareos o dolor en la parte baja de la espalda. Estas molestias, sobre todo si se repiten en épocas de calor y trabajo intenso, no deben ignorarse.

Como la enfermedad avanza callada, esperar a sentirse mal es muy arriesgado. Para cuando el cuerpo avisa, ya se ha perdido buena parte de la función renal, que no se recupera.

Por eso la detección temprana, mediante exámenes sencillos, es tan importante en las comunidades y ocupaciones de mayor riesgo. No hay que esperar los síntomas para actuar.

¿Qué puede hacer usted desde hoy para protegerse?

La medida más importante es cuidar la hidratación. Beba agua de forma frecuente durante toda la jornada, sin esperar a tener sed, sobre todo en los días calurosos y de trabajo intenso. Reponer líquidos es una de las mejores defensas para sus riñones.

Busque la sombra y el descanso. Haga pausas regulares para recuperarse del calor, especialmente en las horas de mayor sol, y aproveche cualquier lugar con sombra. Agua, sombra y descanso son tres aliados sencillos y poderosos contra esta enfermedad.

Si es posible, organice el trabajo para evitar las horas de mayor calor, empezando más temprano o distribuyendo las tareas más pesadas en los momentos más frescos del día. Protéjase también del sol con ropa y sombrero adecuados.

Tenga mucho cuidado con los analgésicos. Evite tomar antiinflamatorios y otros medicamentos por su cuenta para aguantar el dolor o el cansancio del trabajo, porque pueden dañar aún más los riñones ya exigidos por el calor.

Y hágase revisar los riñones con exámenes de sangre y de orina, aunque se sienta fuerte y sin molestias. Si trabaja bajo el sol o vive en una zona muy afectada, esta revisión periódica puede detectar el daño a tiempo.

La detección temprana y dónde buscar ayuda

Detectar la enfermedad temprano cambia por completo el pronóstico. Un examen de sangre que mide la creatinina y el filtrado glomerular, junto con un examen de orina, puede revelar el daño mucho antes de que aparezcan los síntomas.

Estos exámenes son sencillos y económicos, y son especialmente valiosos para los trabajadores agrícolas, las personas que viven en zonas de alto riesgo como el Bajo Lempa, y sus familias. Hacérselos al menos una vez al año es una decisión sabia.

Si en su comunidad se realizan jornadas de detección o tamizaje de la función renal, participe en ellas. Estas iniciativas buscan encontrar a tiempo a las personas afectadas para cuidarlas mejor y frenar el avance del daño.

Cuando se detecta la enfermedad, el cuidado busca proteger la función que queda, controlar las complicaciones y, si avanza, valorar los tratamientos disponibles. Cuanto antes se actúe, mejores son las posibilidades.

En El Salvador puede acudir a las unidades de salud del sistema público o a los centros del seguro social para hacerse los exámenes y recibir atención. Cuidar los riñones de quien trabaja la tierra es proteger el sustento de toda la familia.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Beba agua de forma frecuente durante toda la jornada, sin esperar a tener sed.
  • Haga pausas a la sombra y descanse, sobre todo en las horas de mayor calor.
  • Evite tomar analgésicos por su cuenta para aguantar el trabajo bajo el sol.
  • Hágase un examen de sangre y de orina de los riñones al menos una vez al año.

Recuerde: agua, sombra y descanso, más un examen a tiempo, son hoy la mejor defensa para los riñones de quien trabaja el campo.

Referencias

  • García-Trabanino, R., y Correa-Rotter, R. (2020). Nefropatía endémica mesoamericana. Nefrología al Día. Sociedad Española de Nefrología.
  • García-Trabanino, R., Hernández, C., Rosa, A., y Domínguez Alonso, J. (2016). Incidencia, mortalidad y prevalencia de enfermedad renal crónica terminal en la región del Bajo Lempa, El Salvador: 10 años de registro comunitario. Nefrología, 36(5), 517 a 522.
  • Orantes, C. M., Herrera, R., Almaguer, M., et al. (2011). Chronic kidney disease and associated risk factors in the Bajo Lempa region of El Salvador: Nefrolempa study, 2009. MEDICC Review, 13(4), 14 a 22.
  • Peraza, S., Wesseling, C., Aragón, A., et al. (2012). Decreased kidney function among agricultural workers in El Salvador. American Journal of Kidney Diseases, 59(4), 531 a 540.
  • Organización Panamericana de la Salud. (2013). La enfermedad renal crónica en las comunidades agrícolas de Centroamérica (Resolución CD52.R10). OPS/OMS.

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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