Tipos de demencia explicados

Tipos de demencia explicados

PUNTOS CLAVE

  • El Alzheimer es el tipo más común de demencia y representa entre el 60 y 70 por ciento de los casos.
  • La demencia vascular es la segunda más frecuente y está relacionada con problemas de circulación en el cerebro.
  • La demencia por cuerpos de Lewy puede causar alucinaciones visuales y movimientos similares al Parkinson.
  • La demencia frontotemporal afecta principalmente la personalidad y el lenguaje, no siempre la memoria.
  • Conocer el tipo de demencia ayuda a entender mejor los síntomas y a buscar el apoyo más adecuado.

Recuerde que solo un médico puede determinar qué tipo de demencia tiene su ser querido. No intente diagnosticar en casa: busque una evaluación profesional.

Cuando alguien en la familia recibe un diagnóstico de demencia, la primera pregunta suele ser: “¿y eso qué significa exactamente?” Y con razón, porque la demencia no es una sola enfermedad. Es más bien un paraguas que cubre varios tipos distintos, cada uno con sus propias características, su propio ritmo de avance y sus propios desafíos. El más conocido es el Alzheimer, pero hay otros que también afectan a miles de familias en todo el mundo.

Entender las diferencias entre los tipos de demencia no es solo un ejercicio académico. Cuando la familia sabe con qué tipo está lidiando, puede anticipar mejor los cambios, buscar el apoyo correcto y comunicarse de manera más efectiva con el equipo médico. También ayuda a no sorprenderse cuando aparecen síntomas que parecen fuera de lugar, como alucinaciones, cambios bruscos de personalidad o dificultades para hablar.

En este artículo encontrará una explicación clara y accesible de los cuatro tipos principales de demencia, sus señales más características y lo que los diferencia entre sí. Porque comprender es el primer paso para acompañar con más seguridad.

Alzheimer: el tipo más frecuente

El Alzheimer representa entre el 60 y el 70 por ciento de todos los casos de demencia. Es una enfermedad progresiva en la que se acumulan proteínas anormales en el cerebro, conocidas como placas de amiloide y ovillos de tau, que dañan las neuronas y alteran su comunicación. El área que primero se ve afectada suele ser la que controla la memoria reciente, lo que explica por qué uno de los primeros signos es olvidar cosas que acaban de ocurrir.

Al principio, la persona puede olvidar nombres, citas o conversaciones recientes, pero seguir funcionando de manera bastante independiente. Con el tiempo, el deterioro avanza hacia otras áreas del cerebro y afecta el lenguaje, la orientación, la capacidad de planificar y, finalmente, las funciones físicas básicas. El avance es gradual y puede extenderse por años.

Una característica importante del Alzheimer es que, al inicio, la memoria de eventos del pasado lejano suele conservarse mejor que la memoria reciente. Por eso muchas personas con Alzheimer pueden contar con detalle historias de su infancia, pero no recuerdan qué comieron ayer.

Demencia vascular: cuando el flujo sanguíneo falla

La demencia vascular es el segundo tipo más común y ocurre cuando el cerebro no recibe suficiente sangre, ya sea por pequeños accidentes cerebrovasculares, por enfermedad de los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, o por una combinación de ambos. A diferencia del Alzheimer, donde el deterioro es gradual y continuo, la demencia vascular puede avanzar de forma escalonada, con periodos de relativa estabilidad seguidos de caídas súbitas en la función.

Los síntomas dependen de qué parte del cerebro fue afectada por el daño vascular. Pueden incluir dificultad para concentrarse, lentitud mental, problemas con la planificación y la organización, y en algunos casos cambios de humor o depresión. La memoria puede no ser el primer síntoma afectado, lo que a veces dificulta reconocer que se trata de demencia.

Los factores de riesgo de la demencia vascular son los mismos que los del corazón y los accidentes cerebrovasculares: hipertensión, diabetes, colesterol alto, tabaquismo y sedentarismo. Esto significa que muchos casos podrían prevenirse o retrasarse con un buen control de estos factores desde etapas tempranas de la vida.

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Demencia por cuerpos de Lewy: cuando la percepción cambia

La demencia por cuerpos de Lewy representa alrededor del 6 por ciento de los casos y es una de las menos conocidas, aunque sus síntomas pueden ser muy llamativos. Se caracteriza por la presencia de alucinaciones visuales bien definidas, es decir, la persona ve personas, animales u objetos que no están ahí, y lo hace con mucho detalle. Estas alucinaciones pueden ser aterradoras o simplemente desconcertantes, tanto para quien las experimenta como para su familia.

Otro rasgo característico son las fluctuaciones en la atención y la lucidez: la persona puede estar muy confusa y desorientada en un momento, y horas después parecer casi normal. También suelen aparecer signos similares a los del Parkinson, como rigidez, movimientos lentos o temblores leves. Y es frecuente que la persona actúe físicamente sus sueños durante la noche, un fenómeno conocido como trastorno del sueño REM.

Un punto muy importante es que las personas con demencia por cuerpos de Lewy son extremadamente sensibles a ciertos medicamentos antipsicóticos, que en otros tipos de demencia se usan para controlar la agitación. En este caso, esos medicamentos pueden causar reacciones graves. Por eso es fundamental que el médico conozca el diagnóstico exacto antes de prescribir cualquier tratamiento.

Demencia frontotemporal: cuando cambia la personalidad

La demencia frontotemporal afecta principalmente los lóbulos frontal y temporal del cerebro, que controlan la personalidad, el comportamiento, el juicio social y el lenguaje. A diferencia del Alzheimer, la memoria puede estar relativamente preservada al inicio, lo que hace que este tipo de demencia sea especialmente desconcertante para las familias: la persona “recuerda todo” pero actúa de manera completamente diferente a como siempre fue.

Los cambios de comportamiento pueden incluir desinhibición social, comentarios inapropiados, pérdida de empatía, conductas compulsivas, cambios en los hábitos alimentarios o una notable apatía. En otros casos, el primer síntoma es una dificultad progresiva para hablar: la persona pierde palabras, comete errores gramaticales o va perdiendo gradualmente la capacidad de comunicarse.

La demencia frontotemporal tiende a aparecer a edades más tempranas que el Alzheimer, con frecuencia entre los 45 y los 65 años, y en algunos casos tiene un componente genético familiar. Por eso es especialmente importante un diagnóstico preciso, que permita a la familia entender los cambios de comportamiento como síntomas de una enfermedad y no como actitudes voluntarias.

Demencia mixta y otros tipos menos comunes

En muchos casos, especialmente en personas mayores, coexisten dos tipos de demencia al mismo tiempo. La combinación más frecuente es Alzheimer con demencia vascular, lo que se conoce como demencia mixta. En estos casos, los síntomas pueden ser una mezcla de los de ambas condiciones, y el tratamiento y el manejo deben considerar esa complejidad.

Existen también tipos menos frecuentes de demencia, como la asociada a la hidrocefalia de presión normal, a ciertos trastornos del movimiento como la parálisis supranuclear progresiva, o a enfermedades como la esclerosis múltiple o el VIH en estadios avanzados. Aunque son menos comunes, merecen el mismo nivel de atención y diagnóstico especializado.

Lo importante es entender que ningún tipo de demencia es “mejor” o “peor” que otro. Todos representan un desafío real para la persona que los vive y para su familia. Y en todos los casos, contar con un diagnóstico claro es el punto de partida para tomar las mejores decisiones de cuidado posibles.

¿Cómo saber cuál tipo tiene su ser querido?

Distinguir entre los distintos tipos de demencia requiere una evaluación médica completa que incluye la historia clínica detallada, pruebas de función cognitiva, análisis de sangre y, en muchos casos, estudios de imagen como tomografía o resonancia magnética del cerebro. En algunos casos, el diagnóstico definitivo solo puede confirmarse en estudios post mortem, aunque los médicos especializados pueden llegar a un diagnóstico bastante preciso en vida.

Si usted nota cambios en su ser querido, el primer paso es acudir al médico de familia o al médico de cabecera y describir con detalle los síntomas, cuándo comenzaron y cómo han evolucionado. Esa información es invaluable para orientar la evaluación. En El Salvador, el médico puede referir al paciente a neurología o psiquiatría geriátrica para una evaluación más especializada.

No existe una prueba única que confirme el tipo de demencia de inmediato. El proceso diagnóstico puede tomar tiempo y requerir varias consultas. Tenga paciencia y recuerde que cada paso acerca a su familia a un cuidado más informado y más efectivo para quien lo necesita.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Si ya tiene un diagnóstico de demencia en la familia, pregúntele al médico qué tipo específico es y qué características tiene ese tipo.
  • Anote los síntomas que ha observado, incluyendo cuándo comenzaron y cómo han cambiado, para compartirlos en la próxima consulta médica.
  • Comparta este artículo con otros miembros de la familia para que todos entiendan por qué los síntomas de su ser querido pueden ser diferentes a lo que esperaban.
  • Recuerde que los cambios de comportamiento o personalidad en la demencia frontotemporal son síntomas de la enfermedad, no decisiones voluntarias de la persona.

Conocer el tipo de demencia que enfrenta su familia es el mapa que necesita para acompañar mejor cada etapa del camino.

Referencias

  • Coope, B., & Richards, F. A. (2014). ABC of dementia. Wiley Blackwell.
  • Colbert, D. (2023). Dr. Colbert”s healthy brain zone. Siloam.
  • Kidd, E. J., & Newhouse, P. A. (Eds.). (2025). Neurobiology of Alzheimer”s disease. Springer Nature Switzerland. https://doi.org/10.1007/978-3-031-84920-6
  • Organización Mundial de la Salud. (2023). Demencia: datos y cifras. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia
  • Ione, A. (2024). Dementia grief therapy: A guide for health professionals. Springer Nature Switzerland. https://doi.org/10.1007/978-3-031-55440-7

Contenido revisado por profesionales de la salud

Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →

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