
PUNTOS CLAVE
- El dolor neuropático surge de una lesión o enfermedad que afecta directamente el sistema nervioso, no de daño en tejidos como músculos o huesos.
- Se reconoce por sensaciones características: ardor intenso, descargas eléctricas, agujas, hormigueo, o dolor con estímulos que normalmente no duelen.
- Las causas más comunes en nuestro medio son la neuropatía diabética, la neuralgia posherpética (después de la culebrilla) y las radiculopatías por compresión nerviosa.
- Responde a medicamentos específicos diferentes a los analgésicos comunes: gabapentinoides, antidepresivos y ciertos tratamientos tópicos son la primera línea.
- El diagnóstico y tratamiento oportuno pueden reducir significativamente el sufrimiento y prevenir la progresión del daño nervioso.
Si tiene diabetes y nota sensaciones de ardor, hormigueo o pérdida de sensibilidad en los pies, consulte a su médico pronto: puede tratarse de neuropatía diabética que requiere manejo activo.
Imagine sentir que le pasan corriente eléctrica por el pie mientras está sentado en el sofá. O que la sábana roza su piel y produce un ardor tan intenso que no puede dormir. O que siente agujas en las manos, aunque no haya nada que las cause. Estas experiencias, que pueden sonar extrañas o exageradas para quien no las vive, son el día a día de millones de personas con dolor neuropático: un tipo de dolor que no viene de una lesión en músculo o hueso, sino de un sistema nervioso dañado o alterado.
El dolor neuropático afecta entre el 15 y el 25 por ciento de los pacientes con dolor crónico, y es uno de los tipos más difíciles de tratar porque no responde a los analgésicos convencionales como el ibuprofeno o el paracetamol. Requiere medicamentos específicos que actúan sobre el sistema nervioso, y a menudo la mejoría llega de forma gradual con el tratamiento correcto.
En este artículo le explicamos qué es el dolor neuropático, cómo reconocerlo, cuáles son sus causas más frecuentes y qué opciones de tratamiento existen. Conocer su dolor es el primer paso para manejarlo mejor.
¿Qué es el dolor neuropático y por qué es diferente a otros tipos de dolor?
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor define el dolor neuropático como aquel que surge como consecuencia directa de una lesión o enfermedad que afecta el sistema somatosensorial, es decir, la parte del sistema nervioso encargada de detectar sensaciones como el tacto, la temperatura y el dolor. A diferencia del dolor nociceptivo, que surge de daño en tejidos del cuerpo (músculos, articulaciones, órganos), el dolor neuropático tiene su origen en el propio sistema de transmisión y procesamiento de señales.
Cuando los nervios periféricos o el sistema nervioso central se dañan, su funcionamiento se altera de varias maneras. Pueden enviar señales espontáneas de dolor sin que haya ningún estímulo que las justifique, o responder de forma exagerada a estímulos mínimos que normalmente no causarían dolor. Esto explica dos fenómenos muy característicos del dolor neuropático: la alodinia (sentir dolor con el simple roce de la ropa o el agua) y la hiperalgesia (sentir un dolor desproporcionado ante un estímulo leve).
El dolor neuropático afecta aproximadamente entre el 15 y el 25 por ciento de todas las personas con dolor crónico. Es más frecuente en personas con diabetes, en mayores de 50 años, y en quienes han tenido infecciones por herpes zóster (culebrilla), lesiones de la médula espinal, accidentes cerebrovasculares, o compresiones de nervios por hernias discales. En El Salvador, la neuropatía diabética es probablemente la causa más frecuente, dada la alta prevalencia de diabetes en nuestra población.
Cómo reconocer el dolor neuropático: sus síntomas característicos
El dolor neuropático tiene una calidad muy diferente al dolor musculoesquelético habitual. Mientras que el dolor de espalda o articular se describe típicamente como sordo, opresivo o relacionado con el movimiento, el dolor neuropático se describe con términos que evocan sensaciones eléctricas o de temperatura: ardor, quemadura, descargas eléctricas, agujas, pinchazo, calambres, congelamiento. Muchos pacientes dicen que ‘se siente como si los nervios estuvieran desnudos’.
Otras características que apuntan al dolor neuropático incluyen: aparece espontáneamente sin ningún movimiento ni estímulo que lo desencadene, empeora por la noche cuando la mente no está distraída, va acompañado de hormigueo o entumecimiento en la zona afectada, puede haber zonas de mayor o menor sensibilidad en la misma región, y puede coexistir con debilidad muscular o alteración de reflejos si hay compromiso motor del nervio.
Los síntomas pueden ser continuos o aparecer en episodios muy intensos llamados paroxismos: breves pero devastadores, como una descarga eléctrica que dura segundos pero que provoca un dolor insoportable. Esta variabilidad de presentación puede complicar el diagnóstico, especialmente si el médico no hace las preguntas específicas para identificar la naturaleza neuropática del dolor. Si usted reconoce estos síntomas en lo que siente, descríbalo con estas palabras en su próxima consulta: le ayudará a su médico a orientar mejor el diagnóstico.
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Las causas más frecuentes de dolor neuropático
La neuropatía diabética es la causa más común de dolor neuropático crónico a nivel mundial, y en El Salvador tiene especial relevancia por la alta prevalencia de diabetes en nuestra población. Ocurre cuando el exceso de glucosa en sangre daña progresivamente los nervios periféricos, especialmente los de las extremidades. Comienza habitualmente con hormigueo, ardor o pérdida de sensibilidad en los pies, y puede avanzar hacia las piernas si la diabetes no se controla adecuadamente.
La neuralgia posherpética es el dolor que persiste semanas o meses después de un episodio de herpes zóster (culebrilla). El virus de la varicela-zóster, que queda latente en los ganglios nerviosos después de la varicela de la infancia, puede reactivarse décadas después y causar una erupción dolorosa seguida de un dolor neuropático persistente en la zona afectada. La vacuna contra el herpes zóster, disponible para personas mayores de 50 años, puede prevenir tanto la culebrilla como la neuralgia posherpética.
Las radiculopatías ocurren cuando una raíz nerviosa de la columna vertebral queda comprimida por una hernia de disco, un espolón óseo o una estenosis espinal. El dolor se irradia desde la columna siguiendo el trayecto del nervio: la ciática, por ejemplo, es una radiculopatía lumbosacra que produce dolor que baja desde la espalda baja hasta la pierna y el pie. Otras causas importantes incluyen el síndrome del túnel carpiano, el daño nervioso por quimioterapia, la esclerosis múltiple, el accidente cerebrovascular y el dolor del miembro fantasma en personas amputadas.
Tratamientos que funcionan para el dolor neuropático
El tratamiento del dolor neuropático es diferente al de otros tipos de dolor. Los antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno tienen muy poca o ninguna eficacia en el dolor neuropático, porque el problema no es la inflamación sino la alteración en el funcionamiento del sistema nervioso. Los medicamentos que sí funcionan actúan modulando la transmisión nerviosa de distintas maneras.
Los gabapentinoides, gabapentina y pregabalina, son considerados medicamentos de primera línea para el dolor neuropático. Reducen la excitabilidad de las neuronas que están enviando señales de dolor de forma anormal. Son especialmente eficaces en la neuropatía diabética, la neuralgia posherpética y la fibromialgia. Su efecto no es inmediato: puede tomar varias semanas de tratamiento regular para notar una mejoría significativa. Los efectos secundarios más comunes incluyen somnolencia y mareo, que suelen mejorar con el tiempo.
Los antidepresivos, especialmente los tricíclicos (amitriptilina, nortriptilina) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (duloxetina, venlafaxina), también son eficaces para el dolor neuropático, independientemente de su efecto antidepresivo. Actúan potenciando las vías naturales del cerebro que inhiben el dolor. Los tratamientos tópicos como los parches de lidocaína y la crema de capsaicina pueden ser útiles para el dolor localizado, especialmente en la neuralgia posherpética. El tratamiento debe ser individualizado y supervisado por un médico, ya que la respuesta varía considerablemente entre personas.
Lo que puede hacer usted para mejorar con dolor neuropático
Si tiene diabetes, el control estricto de la glucosa en sangre es la medida más importante para prevenir la progresión de la neuropatía y, en algunos casos, mejorar los síntomas existentes. Mantener la hemoglobina glicosilada (HbA1c) dentro de los objetivos que su médico le ha indicado puede marcar una diferencia enorme en la evolución de la neuropatía diabética.
El cuidado de los pies es fundamental para quienes tienen neuropatía en las extremidades inferiores. La pérdida de sensibilidad aumenta el riesgo de heridas que no se detectan y pueden infectarse gravemente. Revise sus pies todos los días, use calzado cómodo que no genere rozaduras, mantenga la piel bien hidratada y asista a sus controles periódicos con su médico para revisión de los pies.
Para el manejo del dolor en el día a día, técnicas como la aplicación de frío o calor moderado en la zona afectada, la distracción activa mediante actividades que requieran concentración, y la práctica regular de ejercicio suave pueden reducir la intensidad de los síntomas. El estrés amplifica el dolor neuropático, por lo que las técnicas de manejo del estrés como la respiración profunda, el mindfulness y el descanso adecuado son herramientas complementarias importantes. Trabaje junto a su médico para encontrar la combinación de medicamentos y estrategias no farmacológicas que mejor funcione para su caso.
¿Cuándo buscar atención médica urgente?
Algunos síntomas relacionados con el dolor neuropático requieren evaluación médica urgente o inmediata. Consulte sin demora si nota debilidad muscular progresiva en brazos o piernas, pérdida de sensibilidad que avanza rápidamente, dificultad para caminar, o pérdida del control de la vejiga o el intestino. Estos síntomas pueden indicar una compresión nerviosa grave que requiere intervención rápida para evitar daño permanente.
También consulte con prontitud si el dolor es nuevo, muy intenso, y viene acompañado de fiebre, si sospecha que puede ser el inicio de una culebrilla (erupción en banda con dolor intenso previo o simultáneo), o si los síntomas de hormigueo o pérdida de sensibilidad progresan de manera notoria en pocas semanas.
Finalmente, no normalice el dolor neuropático crónico sin buscar ayuda. Muchos pacientes aprenden a vivir con niveles de sufrimiento que son evitables con el tratamiento correcto. La medicina actual cuenta con herramientas efectivas para reducir significativamente el dolor neuropático en la mayoría de los casos. Usted merece explorar todas esas opciones con el acompañamiento de un profesional de salud capacitado.
Su compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Describa su dolor a su médico usando palabras específicas: ardor, descarga eléctrica, agujas, hormigueo, o adormecimiento. Estas palabras orientan el diagnóstico.
- Si tiene diabetes, pida en su próxima consulta una evaluación de la sensibilidad en los pies para detectar neuropatía tempranamente.
- Revise sus pies hoy y todos los días si tiene pérdida de sensibilidad: busque heridas, ampollas o zonas rojas que podría no sentir.
- Si está tomando medicamento para el dolor neuropático, tómelo exactamente como le indicaron: la irregularidad en el horario reduce su efectividad.
El dolor neuropático tiene tratamiento. Con el medicamento adecuado y el apoyo correcto, usted puede recuperar noches de sueño y días más tranquilos.
Referencias
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Contenido revisado por profesionales de la salud
Este artículo fue verificado por el equipo médico de Hablemos de Salud SV: Dr. Gustavo Cuéllar, Dr. Fernando Santa Cruz y Dra. Sara Corado, médicos salvadoreños especialistas en medicina familiar y gerontología clínica. Conoce al equipo →
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