Estrabismo y ojo perezoso en la niñez

Estrabismo y ojo perezoso en la niñez

PUNTOS CLAVE

  • El estrabismo es la desviación de un ojo, y la ambliopía u ojo perezoso es la pérdida de visión de un ojo que el cerebro dejó de usar.
  • El niño con ojo perezoso casi nunca se queja, porque para él esa siempre ha sido su forma de ver el mundo.
  • La ambliopía es la principal causa de pérdida de visión en un ojo durante la infancia, y es completamente prevenible.
  • El tratamiento es muy efectivo antes de los siete años, poco efectivo después y prácticamente nulo en la vida adulta.
  • Una desviación ocular después de los cuatro meses de edad nunca es normal y siempre debe evaluarse.

Si nota que la pupila de su hijo se ve blanquecina en una fotografía con flash, o si un ojo se desvía de forma súbita, acuda a consulta oftalmológica sin demora.

Hay una frase que se escucha mucho en las familias salvadoreñas cuando un niño pequeño tuerce un ojo: dejá que crezca, se le va a quitar solo. Es un consejo dicho con toda la buena intención del mundo, y es una de las causas más frecuentes de pérdida de visión evitable en la infancia.

La razón tiene que ver con cómo aprende a ver el cerebro. La visión no viene lista al nacer: se construye durante los primeros años, con la práctica diaria de recibir imágenes nítidas de ambos ojos. Si uno de los dos manda una imagen borrosa o desviada, el cerebro simplemente deja de hacerle caso y se queda con el que ve mejor. Ese ojo ignorado va perdiendo capacidad, aunque esté físicamente sano.

Lo esperanzador es que esa ventana de aprendizaje se puede aprovechar. Detectado antes de los siete años, el problema se corrige en la enorme mayoría de los casos. Detectado en la adolescencia, ya no. En este artículo le contamos qué mirar, qué significa cada señal y cuándo actuar.

¿Qué es el estrabismo y qué es el ojo perezoso?

El estrabismo es la falta de alineación de los ojos. Mientras uno mira al frente, el otro se desvía hacia adentro, hacia afuera, hacia arriba o hacia abajo. Puede ser constante o aparecer solo cuando el niño está cansado, enfermo o concentrado en algo de cerca.

La ambliopía, conocida popularmente como ojo perezoso, es una consecuencia frecuente pero no siempre visible del problema anterior. Es la disminución de la visión de un ojo porque el cerebro suprimió la imagen que le llegaba. En muchos casos el ojo se ve perfectamente derecho y sano por fuera, y sin embargo ve mal.

El estrabismo es la causa más conocida de ambliopía, pero no la única. También ocurre cuando un ojo tiene un defecto de graduación mucho mayor que el otro, algo que ninguna persona puede notar a simple vista, o cuando algo bloquea la entrada de luz, como una catarata congénita o un párpado caído.

Esa es exactamente la trampa: el estrabismo se ve y por eso preocupa, mientras que la diferencia de graduación entre un ojo y otro no se ve y por eso pasa desapercibida durante años. Muchos niños llegan a los ocho años con un ojo prácticamente sin visión útil y nadie en la familia lo había sospechado.

¿Cuáles son las señales que debe vigilar en casa?

La observación de la familia es la primera línea de detección, porque el niño no va a avisar. Estas son las señales más importantes:

  • Un ojo que se desvía, aunque sea de forma ocasional, en un niño mayor de cuatro meses.
  • Ladear o girar la cabeza de forma habitual para mirar televisión o leer.
  • Cerrar o guiñar un ojo con frecuencia, sobre todo bajo el sol.
  • Acercarse mucho a la pantalla, al cuaderno o a los objetos.
  • Tropezar frecuentemente, tener mala puntería o dificultad para calcular distancias.
  • Quejarse de dolor de cabeza o de ojos cansados al leer.
  • Parpadeo excesivo o frotarse los ojos de forma repetida.
  • En las fotos con flash, un reflejo diferente entre un ojo y otro, o una pupila que se ve blanquecina.

Ese último punto merece atención especial. El reflejo blanquecino en la pupila, llamado leucocoria, puede ser señal de una catarata congénita o de un tumor del ojo, y siempre requiere evaluación urgente. Muchas familias en el mundo han descubierto un problema serio justamente al revisar las fotografías del celular.

En los primeros meses de vida es normal que los ojos del bebé parezcan descoordinados de vez en cuando. Pero a partir de los cuatro meses la alineación ya debe ser estable, y cualquier desviación persistente después de esa edad debe evaluarse.

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¿Cómo se diagnostica y se trata?

En la consulta se hacen pruebas sencillas y rápidas. Se observa cómo se refleja una luz en cada pupila para valorar la alineación, se cubre y descubre alternadamente cada ojo para ver si alguno se mueve al recuperar la fijación, y se mide la agudeza visual de cada ojo por separado con figuras o letras según la edad.

Un examen fundamental es la valoración con gotas que dilatan la pupila, porque permite medir la graduación real del ojo y examinar el fondo. En los niños el músculo que enfoca es tan potente que puede enmascarar un defecto importante si no se dilata.

El tratamiento se apoya en tres herramientas. La primera son los lentes, que en muchos casos corrigen por completo el estrabismo cuando este se debe a una hipermetropía elevada. La segunda es la oclusión, es decir, tapar el ojo bueno con un parche durante algunas horas al día para obligar al cerebro a usar el ojo perezoso. La tercera es la cirugía sobre los músculos del ojo, indicada cuando la desviación persiste pese a lo anterior.

El parche es la parte más difícil para las familias, porque el niño se resiste: le están tapando el ojo con el que ve bien. Ayuda mucho explicarle en palabras sencillas que es un entrenamiento para su ojo dormido, usar el parche durante actividades que le gusten y llevar un registro con calcomanías. La constancia durante los meses indicados es lo que determina el resultado final.

¿Por qué el tiempo es tan decisivo?

El sistema visual tiene un periodo de plasticidad, es decir, una etapa en la que el cerebro todavía puede reorganizar sus conexiones y aprender a usar un ojo que había abandonado. Esa etapa es máxima en los primeros años y se va cerrando progresivamente hasta cerca de los siete u ocho años.

Tratada antes de los cinco años, la ambliopía se recupera en la gran mayoría de los casos. Entre los cinco y los siete todavía se logran mejorías importantes. Después de los ocho el margen es muy limitado, y en la vida adulta la pérdida de visión suele ser definitiva, aunque los ojos estén sanos.

Esto tiene consecuencias prácticas que muchas familias no consideran. Una persona con un solo ojo funcional pierde la visión en tres dimensiones, calcula peor las distancias, tiene limitaciones para conducir ciertos vehículos y queda en una situación muy vulnerable si algún día sufre una lesión en su ojo bueno.

Por eso el tamizaje visual debería formar parte de todos los controles infantiles y hacerse siempre antes de que el niño entre a la escuela. En El Salvador puede solicitarlo en la unidad de salud durante el control del niño sano, y no hay que esperar a que aparezca ningún síntoma para pedirlo.

¿Qué puede hacer usted desde hoy?

Haga una prueba casera muy sencilla esta misma semana: tape con la mano el ojo derecho de su hijo mientras mira algo que le interese, observe su reacción, y luego repita con el ojo izquierdo. Si protesta claramente al taparle un ojo y no el otro, es posible que ese ojo destapado vea mal. Ese hallazgo amerita consulta.

Revise las fotografías recientes de su hijo con flash. Compare el reflejo de ambas pupilas. Si uno se ve rojo y el otro blanco, amarillento o simplemente distinto, pida cita oftalmológica lo antes posible.

Solicite una evaluación visual formal antes de que su hijo entre a la escuela, aunque usted no note nada raro. La mayoría de los casos de ambliopía se detectan justamente así, en niños sin ninguna queja.

Y si su hijo ya tiene indicación de lentes o de parche, sosténgala con firmeza y afecto. El tratamiento se pierde casi siempre por abandono, no por fracaso. Cada mes de constancia dentro de esa ventana de oportunidad es visión que su hijo va a conservar para toda la vida.

Su compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Haga la prueba de tapar un ojo y luego el otro, y observe si su hijo reacciona distinto en cada caso.
  • Revise las fotos con flash y compare el reflejo de ambas pupilas.
  • Solicite una evaluación visual formal antes del ingreso escolar, aunque no note ningún síntoma.
  • Si su hijo ya usa lentes, verifique que los use todo el día y que la graduación esté actualizada.
  • Si tiene indicación de parche, cumpla las horas indicadas cada día y lleve un registro visible en casa.

Recuerde: el ojo perezoso se corrige antes de los siete años. Después, la oportunidad ya no vuelve.

Referencias

  • American Academy of Ophthalmology. (2024). Amblyopia: Lazy eye diagnosis and treatment. EyeSmart. https://www.aao.org/eye-health/diseases/amblyopia-lazy-eye-treatment
  • American Association for Pediatric Ophthalmology and Strabismus. (2023). Strabismus. AAPOS. https://aapos.org/glossary/strabismus
  • MedlinePlus. (s. f.). Ambliopía. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/amblyopia.html
  • National Eye Institute. (2023). Amblyopia (lazy eye). NEI. https://www.nei.nih.gov/learn-about-eye-health/eye-conditions-and-diseases/amblyopia-lazy-eye
  • Organización Mundial de la Salud. (2023). Ceguera y discapacidad visual. OMS. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/blindness-and-visual-impairment
  • Richardson, B. (Ed.). (2020). Pediatric primary care: Practice guidelines for nurses (4.ª ed.). Jones & Bartlett Learning.

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