Combatiendo el edadismo desde casa

Combatiendo el edadismo desde casa

PUNTOS CLAVE

  • El edadismo es la discriminación basada en la edad y afecta tanto el trato social como la calidad de la atención médica.
  • Frases aparentemente inofensivas sobre la vejez pueden tener efectos reales y medibles en la salud del adulto mayor.
  • Las personas mayores con una visión positiva de su propio envejecimiento viven en promedio varios años más.
  • El edadismo puede llevar a que síntomas reales se descarten erróneamente como algo normal de la edad.
  • Cambiar el lenguaje y las actitudes hacia la vejez es una herramienta concreta de salud pública y familiar.

¿Sabía usted que la forma en que se habla de una persona mayor puede influir directamente en su salud física? En El Salvador, como en muchos países, es común escuchar frases como ya está viejito, tiene un momento senil o así es la edad, dichas casi siempre sin mala intención. Sin embargo, estas expresiones forman parte de lo que se conoce como edadismo, una forma de discriminación basada en la edad que, lejos de ser inofensiva, puede retrasar diagnósticos, afectar la autoestima y hasta acortar la vida de quien la recibe. Hoy le explicamos qué es el edadismo, cómo se manifiesta en la vida diaria y en los servicios de salud, y qué puede hacer su familia para combatirlo y proteger la dignidad y la salud de sus seres queridos mayores.

¿Qué es el edadismo y por qué se le presta tan poca atención?

El edadismo se define como el conjunto de estereotipos, prejuicios y actos de discriminación dirigidos hacia las personas por su edad. A diferencia de otras formas de discriminación que han recibido mayor atención social en las últimas décadas, el edadismo sigue siendo ampliamente aceptado en muchas culturas, al punto de considerarse casi normal. Esto se observa en anuncios publicitarios que promueven productos contra el envejecimiento como si envejecer fuera algo que debe evitarse a toda costa, así como en chistes cotidianos sobre la pérdida de memoria en la vejez.

El problema con este tipo de humor o comentarios aparentemente inofensivos es que, aunque es cierto que existe mayor riesgo de deterioro cognitivo con la edad, normalizar cualquier olvido como un simple momento senil puede llevar a que un profesional de salud o un familiar ignore una señal de alarma real, pensando que es algo esperado y sin importancia. Además, escuchar repetidamente este tipo de comentarios puede afectar la propia imagen que la persona mayor tiene de sí misma con el paso del tiempo.

Investigaciones serias han encontrado algo todavía más preocupante: las personas que durante años mantienen una visión negativa interiorizada sobre el envejecimiento presentan mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares décadas después. Esto demuestra que el edadismo no es solamente un tema de buenas maneras o de respeto, sino que tiene consecuencias físicas reales y medibles en la salud de quienes lo experimentan de forma constante.

¿Cómo se manifiesta el edadismo en los servicios de salud?

El edadismo se vuelve especialmente preocupante dentro de los espacios de atención médica. Diversos estudios han encontrado que las personas mayores tienen menos probabilidades de recibir ciertos tratamientos especializados en comparación con pacientes más jóvenes que presentan condiciones similares, lo cual puede resultar en diagnósticos tardíos o tratamientos insuficientes. En enfermedades como el cáncer, por ejemplo, enfocarse únicamente en la edad cronológica de una persona, en lugar de evaluar su funcionalidad real, su capacidad de recuperación y sus propias preferencias de tratamiento, puede llevar a que se le ofrezca menos atención de la que realmente necesita y podría aprovechar.

Otro patrón frecuente ocurre cuando un profesional de salud atribuye síntomas nuevos o preocupantes simplemente al paso de los años, sin investigar más a fondo. Estudios sobre demencia han encontrado que una proporción importante de personas mayores con probable deterioro cognitivo nunca recibieron un diagnóstico claro ni fueron conscientes de su condición, lo cual sugiere que existen barreras relacionadas con el edadismo que dificultan estas conversaciones entre pacientes y médicos.

También se ha documentado un estilo de comunicación conocido como habla de anciano, en el cual algunos proveedores de salud exageran la entonación, hablan más lento de lo necesario o usan un tono que recuerda a cómo se le habla a un niño pequeño. Aunque esta forma de hablar suele tener la intención de ser amable, los estudios muestran que en realidad reduce la comprensión del paciente y puede resultar una experiencia que infantiliza a la persona mayor, afectando su dignidad durante la consulta.

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¿Qué patrones de lenguaje alimentan el edadismo sin darnos cuenta?

Existen formas de hablar que, sin intención negativa, refuerzan el edadismo de manera silenciosa. La primera es poner en duda el relato de la persona mayor, por ejemplo, describiéndola como alguien que no da información clara, en lugar de simplemente anotar que tuvo dificultad para comunicarse en ese momento por cansancio o por la situación médica. Esto puede hacer que otros profesionales que atiendan después a esa persona asuman, sin verificarlo, que no es confiable, dejándola fuera de decisiones importantes sobre su propio cuidado.

Otro patrón es el uso de descripciones basadas únicamente en la apariencia, como decir que alguien se ve mayor de lo que realmente es, una afirmación que no tiene una base médica objetiva pero que puede influir en cómo se le percibe y atiende. También es común el llamado lenguaje centrado en la enfermedad, en el que a una persona se le llama diabética en lugar de persona con diabetes, lo cual reduce su identidad a su condición médica en vez de reconocerla como alguien con una vida, una historia y una voluntad propia.

Finalmente, está el uso directo de terminología negativa, como llamar a alguien anciano de forma despectiva o frágil sin haber hecho una evaluación objetiva de su condición física. Las personas que se identifican a sí mismas con estas etiquetas negativas suelen reportar sentimientos de inferioridad con mayor frecuencia. Reconocer estos patrones, tanto en el lenguaje médico como en las conversaciones familiares, es el primer paso para empezar a cambiarlos.

¿Qué está haciendo el mundo para combatir el edadismo?

La Organización Mundial de la Salud ha desarrollado una campaña global para combatir el edadismo, con metas claras como aumentar la conciencia sobre este problema, lograr sociedades más integradas entre generaciones, crear entornos amigables para las personas mayores y prevenir activamente el abuso hacia este grupo de población. Esta iniciativa busca también promover marcos y estrategias basadas en evidencia para enfrentar el edadismo desde distintos sectores, incluyendo la salud, la educación y los medios de comunicación.

Organizaciones especializadas en comunicación social han trabajado además en transformar el discurso público sobre el envejecimiento, cuestionando la idea de que envejecer significa, de forma inevitable, perder independencia y valor. En su lugar, promueven historias y ejemplos concretos que muestran la diversidad de experiencias que existen entre las personas mayores, destacando su dignidad y su capacidad de seguir aportando a sus comunidades y familias.

La medicina de estilo de vida también se ha convertido en una herramienta poderosa contra el edadismo, ya que promueve una visión activa y positiva del envejecimiento. En lugar de centrarse en la decadencia o la dependencia, este enfoque resalta el crecimiento continuo y la vitalidad posible a cualquier edad, empoderando a las personas mayores para que tomen un papel activo en el cuidado de su propia salud, en contraste directo con la idea de que son simplemente receptores pasivos de cuidado.

¿Qué puede hacer usted desde hoy para combatir el edadismo en su familia?

El primer paso es prestar atención al lenguaje que se usa en casa para hablar sobre el envejecimiento y sobre los adultos mayores de la familia. Evitar frases que minimicen sus síntomas o sus capacidades, como ya no entiende nada o a su edad ya no se puede hacer nada, y sustituirlas por un trato que reconozca su individualidad y su derecho a participar en las decisiones sobre su propia vida y su propia salud.

También es importante acompañar a su familiar mayor a las citas médicas y estar atento a si algún síntoma nuevo está siendo descartado simplemente por la edad, sin una evaluación adecuada. Si nota que el médico atribuye un cambio de memoria, un dolor o una pérdida de fuerza únicamente al paso de los años sin investigar más, no dude en preguntar de forma respetuosa si existen otras causas posibles que deban descartarse, y solicitar una segunda opinión si lo considera necesario.

Finalmente, fomente una visión positiva del envejecimiento dentro de su hogar, celebrando las capacidades, la experiencia y los aportes de las personas mayores de su familia. Pequeños cambios en el lenguaje y en la actitud diaria construyen, con el tiempo, un ambiente de mayor respeto y dignidad, y como hemos visto, esa actitud positiva está directamente relacionada con una mejor salud física y emocional para quienes envejecen rodeados de ese respeto.

Combatir el edadismo no requiere grandes campañas ni cambios complicados, comienza en las conversaciones diarias dentro de cada hogar salvadoreño. Cada vez que usted elige hablarle a su madre, padre o abuelo con respeto, escuchando su opinión y validando sus preocupaciones de salud en lugar de minimizarlas, está construyendo un entorno que protege activamente su bienestar y le recuerda que su valor no disminuye con los años, sino que se transforma.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Identifique esta semana al menos una frase edadista que use habitualmente en casa y reemplácela por un lenguaje más respetuoso.
  • Acompañe a su familiar mayor a su próxima cita médica y pregunte abiertamente si algún síntoma podría tener una causa distinta a la edad.
  • Pida la opinión de su familiar mayor antes de tomar decisiones que le afecten directamente, en lugar de decidir por él o ella.
  • Comparta con otro miembro de la familia algo que haya aprendido sobre el edadismo para extender la conversación más allá de usted.
  • Reconozca en voz alta, al menos una vez esta semana, un aporte o una capacidad de la persona mayor de su hogar.

Referencias

  • Gendron, T. L., Welleford, E. A., Inker, J., & White, J. T. (2016). The language of ageism: Why we need to use words carefully. The Gerontologist, 56(6), 997-1006.
  • Kyi, K. (2024). Confronting ageism with language and lifestyle medicine. En Geriatrics, lifestyle medicine and health. CRC Press.
  • Levy, B. R., Slade, M. D., Kunkel, S. R., & Kasl, S. V. (2002). Longevity increased by positive self-perceptions of aging. Journal of Personality and Social Psychology, 83(2), 261-270.
  • Officer, A., & de la Fuente-Núñez, V. (2018). A global campaign to combat ageism. Bulletin of the World Health Organization, 96(4), 295-296.
  • Organización Mundial de la Salud. (2021). Informe mundial sobre el edadismo. OMS.

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