
PUNTOS CLAVE
- Los cálculos renales, conocidos popularmente como piedras en el riñón, son más frecuentes en hombres que en mujeres, y suelen aparecer entre los 20 y los 30 años.
- El síntoma más característico es un dolor intenso y repentino que comienza en la espalda baja o el costado y se extiende hacia la ingle, acompañado a veces de sangre en la orina.
- La causa más común detrás de la mayoría de los cálculos es simplemente no beber suficiente agua durante el día.
- Una vez que una persona ha tenido un cálculo renal, tiene un riesgo más alto de formar otro si no cambia ciertos hábitos.
- Beber suficiente agua para mantener una orina clara es, por sí solo, una de las medidas más efectivas para prevenir nuevos cálculos.
Quienes han sufrido un cólico renal coinciden en algo: es uno de los dolores más intensos que se puede experimentar. Lo describen como una punzada repentina en la espalda baja o el costado que va y viene en oleadas, y que en muchos casos lleva a la persona directamente a la sala de emergencias.
Los cálculos renales son más comunes de lo que muchos hombres imaginan, y el calor de nuestro clima en El Salvador, junto con una hidratación insuficiente durante la jornada de trabajo, los hace todavía más frecuentes. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se pueden prevenir con cambios de hábito sencillos. En este artículo le explicamos por qué se forman, cómo reconocer sus síntomas, y qué puede hacer para evitar que regresen.
¿Qué son los cálculos renales y por qué se forman?
Los cálculos renales son acumulaciones sólidas de minerales y sales que se forman dentro del riñón cuando la orina contiene una concentración demasiado alta de ciertas sustancias, como el calcio, el oxalato o el ácido úrico. Cuando la orina está muy concentrada, es decir, cuando la persona no bebe suficiente agua, estas sustancias tienen más facilidad para cristalizarse y formar pequeñas piedras.
Existen distintos tipos de cálculos según el mineral que los compone, siendo los más comunes los formados por oxalato de calcio. Los cálculos son más frecuentes en hombres que en mujeres, y aparecen con mayor frecuencia entre los 20 y los 30 años, aunque pueden presentarse a cualquier edad. El sobrepeso, una dieta con exceso de sal y de proteína animal, y climas cálidos como el de El Salvador, donde se pierde más líquido por sudoración, aumentan el riesgo de formarlos.
Las personas que trabajan al aire libre o en ambientes calurosos, como agricultores, albañiles y vendedores ambulantes, tienen un riesgo particularmente más alto, ya que sudan grandes cantidades de líquido durante la jornada y muchas veces no compensan esa pérdida bebiendo suficiente agua. Si su trabajo lo expone a calor durante varias horas al día, prestar atención especial a su hidratación no es un lujo, sino una medida de prevención directa contra los cálculos renales.
¿Cómo reconocer los síntomas de un cálculo renal?
El síntoma más característico es un dolor súbito e intenso que comienza en la espalda baja o el costado, justo debajo de las costillas, y que puede extenderse hacia la ingle a medida que el cálculo se desplaza hacia la vejiga. El dolor suele presentarse en oleadas, intercalado con momentos de alivio parcial, y con frecuencia se acompaña de náuseas, vómitos, sangre visible u oculta en la orina, y la necesidad urgente y frecuente de orinar.
Algunos cálculos pequeños pasan desapercibidos y se eliminan con la orina sin causar ningún síntoma notable. Otros, más grandes, pueden quedar atrapados y provocar una obstrucción que requiere atención médica inmediata. Si experimenta un dolor de este tipo, especialmente si es el primero que tiene, lo más seguro es acudir a un servicio de emergencias para confirmar el diagnóstico y recibir tratamiento para el dolor.
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¿Cómo se diagnostican y tratan?
El diagnóstico se confirma generalmente con un estudio de imagen, siendo la tomografía sin contraste el método más preciso para localizar el cálculo y determinar su tamaño. En algunos casos, especialmente cuando se busca evitar la radiación, el médico puede optar por un ultrasonido.
El tratamiento depende del tamaño y la ubicación del cálculo. Muchos cálculos pequeños, de menos de cinco milímetros, se eliminan de forma espontánea con abundante hidratación y manejo del dolor. Los cálculos más grandes, o que no logran avanzar, pueden requerir procedimientos como la litotricia, que utiliza ondas de choque para fragmentar la piedra desde fuera del cuerpo, o, en algunos casos, una intervención con instrumentos especializados introducidos a través de las vías urinarias. La elección del tratamiento siempre debe hacerla un urólogo, según las características específicas de cada caso.
¿Cómo prevenir que un cálculo regrese?
Una vez que una persona ha tenido un cálculo renal, el riesgo de formar otro en los años siguientes es considerablemente más alto si no realiza cambios de hábito. La medida más efectiva, y también la más sencilla, es beber suficiente agua durante todo el día, con el objetivo de producir al menos dos litros de orina diarios. Una forma práctica de saber si está bien hidratado es observar el color de su orina, que debe ser clara o de un amarillo muy pálido, no oscura.
Además de la hidratación, reducir el consumo de sal y de bebidas con cafeína, moderar el consumo de proteína animal, y mantener un consumo normal de calcio en la dieta, sin eliminarlo, ya que paradójicamente puede aumentar el riesgo, son medidas que su médico puede ajustar según el tipo específico de cálculo que haya tenido. En algunos casos se recomienda un análisis del cálculo eliminado o de la orina de 24 horas para personalizar estas recomendaciones.
¿Cuándo acudir a emergencias?
Acuda de inmediato a un servicio de emergencias si el dolor es muy intenso y no cede, si tiene fiebre junto con el dolor, lo que puede indicar una infección asociada, si no puede orinar, o si los vómitos le impiden mantenerse hidratado por su cuenta. Estas señales requieren atención médica inmediata para evitar complicaciones en el riñón.
¿Qué papel juega la alimentación en la prevención?
Más allá de la hidratación, ciertos ajustes en la alimentación diaria pueden reducir el riesgo de formar nuevos cálculos. Contrario a lo que muchas personas creen, eliminar el calcio de la dieta no es recomendable, ya que paradójicamente puede aumentar el riesgo de cálculos al permitir que el oxalato se absorba con más facilidad en el intestino. Lo que sí ayuda es mantener un consumo normal de calcio proveniente de los alimentos, como lácteos, y reducir el exceso de sal, que favorece la pérdida de calcio a través de la orina.
Moderar el consumo de carnes rojas y de bebidas gaseosas oscuras, así como incluir frutas cítricas como el limón o la naranja, que aportan citrato, una sustancia que ayuda a prevenir la formación de cálculos, son medidas sencillas y accesibles para la mayoría de las familias salvadoreñas. Ningún cambio en la dieta sustituye la hidratación adecuada, pero juntos forman una estrategia de prevención mucho más sólida.
Mitos frecuentes sobre los cálculos renales
Existen varias creencias populares sobre los cálculos renales que conviene aclarar.
- “Debo eliminar el calcio de mi dieta para no formar más cálculos.” Falso. Eliminar el calcio puede empeorar el riesgo. Lo recomendable es mantener un consumo normal, salvo indicación médica específica.
- “Si el dolor desapareció, el cálculo ya salió y no necesito seguimiento.” Falso. El alivio del dolor no siempre significa que el cálculo se eliminó por completo. Conviene confirmarlo con su médico.
- “Tomar muchos suplementos de vitamina C previene los cálculos.” Falso. En dosis altas, la vitamina C puede en realidad aumentar el riesgo en algunas personas, ya que se transforma en oxalato dentro del cuerpo.
- “Si nunca he tenido síntomas, no tengo cálculos.” Falso. Algunos cálculos pequeños permanecen silenciosos durante años antes de manifestarse o de eliminarse sin que la persona lo note.
Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Cargue una botella de agua durante su jornada de trabajo y propóngase terminarla antes de la tarde.
- Observe el color de su orina esta semana. Si es oscura de forma habitual, es señal de que necesita beber más agua.
- Reduzca el consumo de sal y de bebidas con cafeína en sus comidas diarias.
- Si ya tuvo un cálculo renal antes, consulte a su médico sobre un análisis de orina de 24 horas para prevenir uno nuevo.
Recuerde: un pequeño cambio de hábito hoy puede salvar su vida mañana.
Referencias
- Borghi, L., Schianchi, T., y Meschi, T. (2002). Comparison of two diets for the prevention of recurrent stones in idiopathic hypercalciuria. New England Journal of Medicine, 346(2), 77-84.
- Brisbane, W., Bailey, M. R., y Sorensen, M. D. (2016). An overview of kidney stone imaging techniques. Nature Reviews Urology, 13(11), 654-662.
- MedlinePlus. (2024). Cálculos renales. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/kidneystones.html
- Rodriguez, K. M., Dao, Z., Pastuszak, A. W., y Khera, M. (2021). Genitourinary disorders in primary care. En S. Bhasin, M. P. O’Leary, y S. Basaria (Eds.), Essentials of men’s health (pp. 205-220). McGraw Hill.