
PUNTOS CLAVE
- Tener más de una enfermedad crónica al mismo tiempo es muy común después de los 80 años y tiene nombre médico: multimorbilidad.
- Cada enfermedad adicional reduce la capacidad del cuerpo para responder ante nuevos retos de salud.
- Un síntoma nuevo en una persona con varias enfermedades puede tener varias causas posibles, no solo una.
- Llevar un registro ordenado de todas las condiciones y medicamentos facilita enormemente la atención médica.
- Adaptarse a una limitación no significa que no merezca evaluación, muchas veces todavía se puede mejorar o tratar.
¿Sabía usted que después de los ochenta años, es más probable que una persona tenga varias enfermedades crónicas al mismo tiempo que solamente una? En El Salvador es común escuchar a las familias enumerar con resignación la lista de condiciones de un abuelo o una abuela: la presión, el azúcar, los huesos, el corazón. Esta realidad tiene un nombre médico preciso, multimorbilidad, y entenderla correctamente puede cambiar por completo la forma en que su familia maneja la salud de su ser querido mayor. Hoy le explicamos qué significa realmente convivir con varias enfermedades a la vez, por qué esto complica el panorama de salud, y qué herramientas prácticas puede usar para apoyar mejor a su familiar mayor y comunicarse de forma más efectiva con su equipo médico.
¿Qué es la multimorbilidad y qué tan común es?
La multimorbilidad se refiere a la presencia de dos o más enfermedades crónicas en una misma persona al mismo tiempo. Casi todas las enfermedades se vuelven más frecuentes con la edad, algunas hasta el punto de ser casi universales, como ocurre con la osteoartritis, que se puede encontrar en las radiografías de siete de cada diez personas mayores de setenta años, aunque no todas presenten síntomas. Para cuando una persona llega a los ochenta años, es muy probable que tenga al menos una enfermedad crónica diagnosticada, y muchas personas tendrán varias al mismo tiempo.
Esta realidad se complica todavía más con el uso de múltiples medicamentos, ya que las guías médicas actuales suelen recomendar distintos tratamientos para cada enfermedad de forma individual, sin siempre considerar cómo interactúan entre sí cuando una persona los toma todos juntos. Esto puede llevar a lo que se conoce como polifarmacia, es decir, el uso de muchos medicamentos simultáneamente, lo cual aumenta el riesgo de efectos secundarios y de que un medicamento empeore el efecto de otro.
Es importante entender que la multimorbilidad no es simplemente sumar enfermedades una sobre otra, sino que estas condiciones interactúan entre sí de formas complejas. Una persona con diabetes y problemas del corazón, por ejemplo, no enfrenta simplemente dos problemas separados, sino una combinación que puede afectar el tratamiento de ambas condiciones y complicar el manejo general de su salud. El control de una enfermedad puede facilitar o dificultar el control de la otra, y por eso es necesario un enfoque que vea a la persona en su totalidad, no como una colección de diagnósticos separados que se atienden de forma aislada.
¿Por qué la multimorbilidad afecta la capacidad de recuperación?
Cuando una persona acumula varias enfermedades crónicas, su reserva fisiológica, es decir, su capacidad para responder ante un reto de salud, disminuye de forma progresiva. Esto significa que una persona mayor con varias condiciones estables tiene menos resistencia ante cualquier complicación nueva que una persona joven y sana, y por eso un problema que parecería menor, como una infección urinaria leve o una deshidratación moderada, puede provocar una descompensación mayor en alguien con multimorbilidad.
Esta es la razón por la que, en personas mayores con varias enfermedades, los síntomas de un problema nuevo no siempre se presentan de la forma típica que se espera. En lugar de fiebre alta ante una infección, por ejemplo, una persona mayor puede presentar simplemente confusión repentina o debilidad, sin los signos clásicos que aparecerían en alguien más joven. Esto hace que el diagnóstico sea más complejo y requiera una evaluación cuidadosa que considere todas las condiciones de base de la persona.
Además, una enfermedad aguda puede desencadenar complicaciones en cadena en una persona con multimorbilidad. Por ejemplo, alguien que debe permanecer en cama por una neumonía tiene mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos, mientras que el reposo prolongado puede acelerar la pérdida de masa muscular en alguien que ya tenía fragilidad de base. Por eso, cualquier evaluación médica en estos casos debe considerar no solamente el problema actual, sino cómo ese problema interactúa con todas las demás condiciones que la persona ya tiene.
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¿Cómo diferenciar entre adaptación normal y una señal de alarma?
Muchas personas mayores se adaptan con el tiempo a las limitaciones que les genera una enfermedad crónica, por ejemplo, caminando distancias más cortas debido al dolor de las rodillas, o usando libros con letra más grande debido a la pérdida de visión. Esta adaptación es natural y muchas veces efectiva, pero no debe confundirse con que el problema de fondo ya no merece atención médica. La pérdida progresiva de la visión, por ejemplo, suele aceptarse como parte normal del envejecimiento, cuando en realidad muchas veces puede tratarse o mejorarse con una intervención adecuada.
Cuando aparece un cambio agudo, es decir, algo nuevo y relativamente repentino, conviene hacerse varias preguntas importantes. Primero, qué pudo haber desencadenado este cambio, ya que muchas veces se trata de algo que a simple vista parece menor, como un cambio reciente de medicamento, estreñimiento o dolor no controlado. Segundo, qué condiciones de base de la persona la hacen más vulnerable a este nuevo problema. Y tercero, si este nuevo problema podría a su vez generar otra complicación adicional si no se atiende a tiempo.
Para ordenar esta complejidad, muchos equipos de salud utilizan una lista de problemas, donde se enumeran de forma clara y organizada todas las condiciones de salud que tiene la persona. Esta herramienta, que su familia también puede adoptar en casa, ayuda enormemente a no perder de vista ninguna condición importante y facilita identificar con mayor rapidez cuándo algo realmente ha cambiado respecto a la situación habitual de la persona.
¿Cómo ayuda una buena historia clínica cuando hay varias enfermedades?
Obtener una historia médica clara y completa en personas con multimorbilidad presenta retos particulares, como la presencia de varias enfermedades y varias posibles causas para un mismo síntoma, presentaciones poco típicas de las enfermedades, posible deterioro cognitivo que dificulta la comunicación, y situaciones sociales complejas que también influyen en la salud. Por eso, preguntas simples como tiene dolor pueden no ser suficientes, ya que una persona con dolor crónico de espalda desde hace diez años puede responder que sí sin que esto tenga relación con el problema actual.
Una pregunta mucho más útil en estos casos es indagar si el síntoma es nuevo o si es diferente de lo habitual para esa persona, ya que esto ayuda a distinguir entre un problema crónico ya conocido y algo que realmente representa un cambio reciente que merece atención. También es importante dar tiempo a la persona para que exprese sus síntomas sin interrumpirla, ya que muchas veces los detalles más importantes aparecen mencionados de pasada y se pueden perder si no se retoman después con calma.
Cuando existe algún grado de deterioro cognitivo, la conversación puede requerir más paciencia, alternando preguntas abiertas con preguntas más directas que puedan responderse con un simple sí o no. Mantener un ambiente de confianza, sin prisa y sin mostrar frustración, ayuda a que la persona mayor se sienta cómoda compartiendo información que de otra forma podría omitir por vergüenza o por miedo a parecer una carga para su familia.
¿Qué puede hacer usted desde hoy para apoyar a su familiar con varias enfermedades?
Elabore junto a su familiar mayor una lista clara de todas sus condiciones de salud diagnosticadas, junto con los medicamentos que toma para cada una, incluyendo dosis y horarios. Tener esta lista organizada y actualizada facilita enormemente cualquier consulta médica, especialmente si su familiar es atendido por distintos especialistas que no siempre comparten información entre sí de forma completa.
Cuando note un cambio en su familiar mayor, en lugar de asumir automáticamente a qué enfermedad se debe, pregúntese si este síntoma es nuevo, si es diferente de lo habitual, y qué pudo haberlo desencadenado recientemente, como un cambio de medicamento, una infección, estreñimiento o un periodo de menor movilidad. Esta forma de pensar le ayudará a comunicar información mucho más útil a su médico de cabecera.
Finalmente, evite asumir que cualquier limitación nueva es simplemente parte de envejecer o de tener tal o cual enfermedad ya conocida. Muchas veces existe margen real para mejorar la situación con una evaluación adecuada, ya sea ajustando un tratamiento, atendiendo un problema sensorial como la visión o la audición, o simplemente revisando si algún medicamento está generando un efecto no deseado. Buscar esa evaluación a tiempo puede mejorar significativamente la calidad de vida de su familiar mayor.
Recuerde que convivir con varias enfermedades no significa que su familiar mayor deba resignarse a sentirse cada vez peor. Con organización, comunicación clara con el equipo de salud y atención cuidadosa a cualquier cambio nuevo, es posible mantener una buena calidad de vida incluso cuando existen varias condiciones crónicas de por medio. La clave está en ver el panorama completo de su salud, en lugar de tratar cada enfermedad como si existiera de forma aislada de las demás.
Tu compromiso de hoy
Esta semana puede dar estos pasos concretos:
- Elabore una lista escrita de todas las condiciones de salud diagnosticadas de su familiar mayor, junto con sus medicamentos actuales.
- Ante cualquier cambio nuevo, pregúntese si es realmente nuevo o si es diferente de lo habitual antes de asumir su causa.
- Lleve esta lista a la próxima cita médica y compártala con cada especialista que atienda a su familiar mayor.
- Revise junto a su familiar mayor si alguna limitación que ha aceptado como normal, como la visión o la audición, merece una nueva evaluación.
- Practique dar tiempo y paciencia cuando su familiar mayor le cuente sus síntomas, sin interrumpir ni apresurar la conversación.
Referencias
- Bowker, L., Montagu, A., Shah, K., & Smith, S. (2026). Oxford handbook of geriatric medicine (4.a ed.). IRL Press at Oxford.
- British Geriatrics Society. (2023). Frailty hub: Introduction to frailty. BGS.
- Organización Mundial de la Salud. (2022). Multimorbilidad: informe técnico sobre el manejo de enfermedades crónicas concurrentes. OMS.
- Wasserman, M. R., & Bakerjian, D. (2024). Geriatric medicine: A person-centered evidence-based approach (5.a ed.). Springer Nature.