Por qué crecen las glándulas mamarias en hombres

Por qué crecen las glándulas mamarias en hombres

PUNTOS CLAVE

  • La ginecomastia es el crecimiento del tejido glandular debajo del pezón en hombres, y es mucho más común de lo que se habla abiertamente.
  • Puede aparecer en recién nacidos, durante la pubertad y después de los 50 años, como parte de cambios hormonales normales que en la mayoría de los casos desaparecen solos.
  • Algunos medicamentos, el consumo de alcohol o drogas, ciertas enfermedades del hígado o de la tiroides, y la testosterona baja pueden también causarla.
  • Es importante diferenciarla de la simple acumulación de grasa en el pecho relacionada con el sobrepeso, ya que el manejo es distinto.
  • Existen tratamientos efectivos, desde tratar la causa de fondo hasta opciones médicas o quirúrgicas, cuando la condición persiste o genera malestar.

Para muchos hombres y adolescentes, notar que su pecho ha crecido de forma distinta al resto de su cuerpo genera vergüenza, confusión y, en muchos casos, evitación de actividades como ir a la piscina o quitarse la camisa en público. Es un tema del que casi nadie habla abiertamente, a pesar de ser mucho más común de lo que se piensa.

Esta condición se llama ginecomastia, y se refiere al crecimiento del tejido glandular debajo del pezón. En la mayoría de los casos tiene una explicación hormonal completamente benigna y, muchas veces, temporal. En este artículo le explicamos por qué ocurre, cómo diferenciarla de otras causas, y qué opciones existen cuando no desaparece sola.

¿Qué es la ginecomastia y por qué ocurre?

La ginecomastia es el crecimiento benigno del tejido glandular de la mama en hombres, generalmente debajo del pezón y en ambos lados. Ocurre por un desequilibrio temporal o persistente entre las hormonas masculinas y las hormonas femeninas, que en pequeñas cantidades también están presentes de forma normal en el cuerpo del hombre.

Existen tres momentos de la vida en los que la ginecomastia aparece con más frecuencia de forma completamente normal: en los recién nacidos, debido a las hormonas que recibieron de la madre antes de nacer, durante la pubertad, cuando el equilibrio hormonal todavía se está ajustando, y después de los 50 años, cuando los niveles de testosterona disminuyen gradualmente. En estos tres grupos, la ginecomastia suele resolverse por sí sola en meses o, como máximo, en un par de años.

¿Qué otras causas pueden producirla?

Además de los cambios hormonales propios de cada etapa de la vida, existen otras causas que conviene que su médico investigue. Ciertos medicamentos utilizados para tratar la presión arterial, problemas de próstata, la depresión o la acidez estomacal pueden producir ginecomastia como efecto secundario. El consumo de alcohol en exceso, de marihuana, o de esteroides anabólicos sin supervisión médica también está relacionado con esta condición.

Algunas enfermedades, como los problemas de tiroides, el daño hepático o la testosterona baja, pueden alterar el equilibrio hormonal y producir el mismo efecto. Es importante diferenciar la ginecomastia verdadera, que es tejido glandular firme debajo del pezón, de la acumulación de grasa en el pecho asociada al sobrepeso, conocida como pseudoginecomastia, ya que su manejo es distinto: en este segundo caso, la pérdida de peso suele ser suficiente para mejorar la apariencia.

Video relacionado

¿Cómo se evalúa y cuándo preocuparse?

La evaluación de la ginecomastia comienza con una historia clínica detallada, donde el médico preguntará sobre medicamentos, consumo de sustancias, síntomas asociados y el tiempo de evolución, junto con un examen físico cuidadoso del tejido mamario y de los testículos. En algunos casos se solicitan análisis de sangre para revisar hormonas, función hepática o tiroidea.

Aunque la gran mayoría de los casos son benignos, conviene una evaluación más detallada cuando el crecimiento es de un solo lado, cuando se acompaña de una masa dura e irregular, cuando hay secreción por el pezón, o cuando aparece de forma rápida en un hombre adulto sin causa aparente, ya que en muy raras ocasiones puede tratarse de un tumor. Esto no debe generar pánico, pero sí justifica acudir al médico en lugar de esperar a que desaparezca por su cuenta.

¿Qué tratamientos existen?

Cuando la ginecomastia se debe a un medicamento o a una sustancia identificable, suspenderla bajo supervisión médica suele ser suficiente para que el tejido regrese gradualmente a la normalidad. Cuando se relaciona con una enfermedad de fondo, como una alteración tiroidea o testosterona baja, tratar esa condición de base mejora también la ginecomastia.

En casos persistentes, especialmente cuando el crecimiento ha durado varios meses y genera dolor o malestar emocional importante, existen medicamentos que pueden ayudar a reducir el tejido glandular, aunque su uso debe ser indicado y supervisado por un especialista. Cuando la ginecomastia es de larga duración, de tamaño considerable, o no responde a otros tratamientos, la cirugía es una opción segura y efectiva para retirar el tejido excedente.

La cirugía para ginecomastia, ya sea mediante liposucción, extirpación del tejido glandular, o una combinación de ambas técnicas según el caso, suele tener una recuperación relativamente sencilla. La mayoría de los hombres regresa a sus actividades cotidianas en una a dos semanas, aunque se recomienda evitar ejercicio intenso durante un período mayor, según indique el cirujano. Los resultados suelen ser duraderos, especialmente cuando se mantienen hábitos de vida saludables y se controla cualquier causa hormonal de fondo.

¿Cuándo buscar ayuda médica?

Busque evaluación médica si la ginecomastia le genera dolor, si afecta su autoestima o su vida social, si aparece solo en un lado, si nota una masa dura, o si se acompaña de secreción por el pezón. Hablar de este tema con su médico, aunque incómodo al principio, suele traer mucha más tranquilidad que vivir evitándolo en silencio.

¿Cómo afecta la ginecomastia la autoestima, especialmente en adolescentes?

Más allá del aspecto médico, la ginecomastia puede tener un impacto emocional importante, sobre todo en adolescentes que ya atraviesan cambios físicos y sociales intensos. Evitar quitarse la camisa frente a otros, dejar de practicar deportes que antes disfrutaban, o aislarse socialmente, son reacciones frecuentes que muchas veces los padres no logran identificar a tiempo porque el adolescente prefiere no hablar de ello.

Como padre, madre o persona cercana, estar atento a estos cambios de comportamiento, y abrir la conversación con calma y sin burlas, puede marcar una diferencia enorme. Saber que la ginecomastia de la pubertad casi siempre es temporal puede aliviar mucha angustia, pero esa información solo ayuda si se comparte abiertamente con el joven que la está viviendo.

Mitos frecuentes sobre la ginecomastia

Estas son algunas ideas equivocadas que generan confusión innecesaria sobre esta condición.

  • “Hacer ejercicios de pecho elimina la ginecomastia.” Falso. El ejercicio fortalece el músculo pectoral, pero no reduce el tejido glandular que causa la ginecomastia verdadera.
  • “Solo les pasa a hombres con sobrepeso.” Falso. Aunque el sobrepeso puede simular la apariencia de ginecomastia, esta condición también afecta a hombres delgados por causas hormonales.
  • “Es siempre una señal de un problema grave.” Falso. La gran mayoría de los casos son benignos y, en muchas etapas de la vida, completamente normales y temporales.
  • “No tiene tratamiento, hay que vivir con ella.” Falso. Existen opciones efectivas, desde tratar la causa de fondo hasta procedimientos médicos o quirúrgicos cuando es necesario.

Tu compromiso de hoy

Esta semana puede dar estos pasos concretos:

  • Si tiene un adolescente en casa que muestra vergüenza al cambiarse de ropa o evita actividades como nadar, pregúntele con confianza si le preocupa algo de su cuerpo.
  • Revise junto a su médico si algún medicamento que toma actualmente puede estar relacionado con cambios en el tejido mamario.
  • Si nota un crecimiento de un solo lado o una masa dura, programe una cita médica esta semana.
  • Evite el consumo de esteroides anabólicos sin supervisión médica, una causa evitable de esta condición.

Recuerde: un pequeño cambio de hábito hoy puede salvar su vida mañana.

Referencias

  • Braunstein, G. D. (2007). Clinical practice: Gynecomastia. New England Journal of Medicine, 357(12), 1229-1237.
  • Gagliano-Juca, T., y Basaria, S. (2021). Gynecomastia. En S. Bhasin, M. P. O’Leary, y S. Basaria (Eds.), Essentials of men’s health (pp. 109-120). McGraw Hill.
  • MedlinePlus. (2024). Ginecomastia. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003165.htm
  • Nydick, M., Bustos, J., Dale, J. H., y Rawson, R. W. (1961). Gynecomastia in adolescent boys. JAMA, 178(5), 449-454.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio